El primer partido oficial de la vigente temporada en que intervino Oihan Sancet fue contra el rival de mañana, el Rayo Vallecano. Tuvo lugar en la segunda jornada de campeonato y ese día no se limitó a reaparecer en la segunda parte después de una lesión sufrida en el amistoso con el Liverpool, pues firmó el único gol del partido, de penalti. Hasta aquí la reseña de un partido entonces valorado como un feliz inicio de curso. Sin embargo, aquella impresión positiva careció de continuidad y fue derivando en decepción: aún se está a la espera del que para muchos es el futbolista más desequilibrante de la plantilla.
Y no será por falta de presencia, pues está cerca de igualar su participación de la campaña anterior y aún restan, como mínimo, catorce compromisos. Sancet ha acumulado ya el mismo número de titularidades, 24, pese a haber jugado nueve días menos. En cualquier caso, ni el curso precedente ni el vigente cabe hablar de una disponibilidad propia de alguien indiscutible para el entrenador. Sucede que las lesiones, a menudo de índole muscular y más reiteradas que graves, no dejan de mediatizar su trayectoria.
En los seis meses exactos que van de aquel cruce con el Rayo al que está a punto de producirse, en general Sancet ha exhibido un perfil bajo. En 1.822 minutos repartidos en los cuatro frentes (LaLiga, Champions, Copa y Supercopa), ha sumado cuatro goles nada más. Muy pocos para alguien que en circunstancias similares anotó 17 en el pasado ejercicio. Ningún compañero se le acercó en términos de puntería, incluso jugando mil minutos o más que él. Estableció un récord personal que le permitió compensar las frecuentes tardes y noches en que no rindió a satisfacción o ni pudo vestirse de corto.
La cifra
17 son los goles que anotó la temporada pasada Oihan Sancet en los 36 partidos oficiales que disputó con el Athletic, 24 de ellos como titular. Sumó 2.049 minutos de juego.
En realidad, semejante índice de acierto habiendo causado baja en más de quince citas y empezado como suplente en una docena, fue la excusa perfecta para abrir un debate en torno a dónde estaba el tope de Sancet. Si recuperaba el tono físico y lograba una regularidad, a cuánto ascendería su cuenta goleadora. Interesantes cuestiones que hoy suenan muy lejanas y que de momento no hay forma de responder. Imposible si hoy Sancet figura con cuatro goles, tres de ellos en sendas transformaciones desde los once metros.
Penaltis
Aparte de acreditar su pericia en el lanzamiento de penaltis, que no es moco de pavo en el Athletic, el único equipo de mundo que acoge en su seno a incontables especialistas, a cada cual menos hábil, Sancet no ha podido aportar luz al ataque rojiblanco. Es obvio que la faceta creativa, que suele o solía beneficiarse de su rico catálogo técnico e ingenio, se ha resentido. Y eso que arrancó con tino, como se ha descrito, pero luego se le apagó la bombilla.
Estuvo Sancet desde agosto hasta enero sin ver puerta. Añadió a su casillero personal el segundo tanto en Copa, en casa de la Cultural Leonesa. De nuevo, de penalti, en una noche en que el árbitro señaló tres, dos a favor de los rojiblancos, el segundo ya sin Sancet, que había sido relevado por Unai, casualmente quien asumió la responsabilidad y estableció el definitivo 3-4 en la prórroga.
El tercero y único conseguido en jugada por Sancet, fue contra el Sporting de Portugal, recién iniciado el último partido de la fase de liguilla de la Champions, que certificaría el adiós del Athletic al torneo. La relación concluye con otro penalti, el día 15 del mes en curso, a costa del Oviedo y determinante para sumar tres puntos más.
Rayo Vallecano
Huelga decir que el Athletic agradecería una aportación más prolífica de Sancet hasta fin de curso, no solo en el apartado rematador. Él mismo declaraba tras superar su enésima dolencia que estaba deseoso de jugar seguido y bien. La visita del Rayo se antoja un aliciente extra en este sentido, puesto que el conjunto madrileño destaca en las estadísticas realizadoras de Sancet por su condición de víctima favorita. En cuatro encuentros le ha endosado seis goles, el ya mencionado esta temporada, cuatro más en los dos cruces ligueros de la 2024-25 y el primero de todos en la 2022-23 en San Mamés. Todos sirvieron para que el Athletic se alzase con la victoria y el detalle curioso se refiere a que, salvo en la primera ocasión, Sancet nunca ejerció de titular: entró al campo con el cronómetro avanzado, pero puntual para desnivelar la contienda.