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MEMORIAS EN ROJO Y BLANCO

Aquel Athletic-Levante en el que el conjunto rojiblanco evitó un descenso que hubiera marcado la historia de la entidad (17 de junio de 2007)

El equipo dirigido por Mané esquivó la tragedia en la última jornada gracias a una victoria con un autogol de Serrano y una diana de Gabilondo

Aquel Athletic-Levante en el que el conjunto rojiblanco evitó un descenso que hubiera marcado la historia de la entidad (17 de junio de 2007)Oskar Martínez

El momento delicado del Athletic en liga y el rival de esta tarde obligan a echar una mirada al retrovisor de la entidad rojiblanca. Dicen que un pueblo sin memoria está condenado a repetir su historia y el conjunto bilbaino no puede obviar esta máxima. El colectivo dirigido por Ernesto Valverde encadena seis jornadas de liga sin conocer la victoria, una inercia decadente que le hace coquetear con la zona de descenso y que ha encendido las alarmas tanto puertas adentro, como así lo visualizó Jon Uriarte durante su comparecencia pública del pasado martes, como en su exterior. Un escenario crítico en el reencuentro con el Levante y de paso con el viaje al 17 de junio de 2007, cuando el Athletic se jugó su historia en aquella calurosa tarde a las puertas del verano contra el equipo granota, ya salvado, en la última jornada de liga.

Un porcentaje muy alto de los integrantes de la Herri Harmaila ni habían nacido, otros no tiene constancia de ello por su corta edad entonces… pero los que penas canas nunca olvidarán aquellos días donde la angustia invadió Bilbao, Bizkaia y una gran parte de Euskal Herria. El mundo athleticzale sufrió como nunca después de que una horrorosa temporada de los leones les abocó a jugarse la permanencia en esos 90 minutos finales y la movilización fue masiva, como si se tratara de jugar por un título, para dar ese aliento que evitara la tragedia que hubiera supuesto un hipotético descenso.

Los de José Manuel Esnal, Mané, necesitaban ganar al Levante de los Molina –que presumió de una colección de paradas que desquició a la parroquia del viejo San Mamés, Iñaki Deskarga, Luis Rubiales y compañía para no caer al pozo de la Segunda División, misión que lograron no sin padecer sus dosis de taquicardia colectiva, sobre todo en el primer tiempo, en el que no se movió el marcador.

La luz, en cambio se hizo a la vuelta de vestuarios, cuando un centro de Aritz Aduriz, el pichichi rojiblanco aquel curso con una tarjeta de nueve goles, a la hora de partido lo introdujo en propia puerta el central grana José Serrano, mientras que un cuarto de hora después Igor Gabilondo puso la sentencia al batir a Molina con un impecable remate tras asistencia de Joseba Etxeberria. El Athletic, con el que Isma Urzaiz jugó su partido 419 y último como león, salió de aquel coma para pasar página, cerrar el manido bienio negro y comenzar una nueva etapa mucho más fructífera, pero que, como ocurrió hace casi dos décadas, se vuelve a ensombrecer por la apurada situación en la tabla de los rojiblancos, que, aunque no con el ultimátum del 17 de junio de 2007, requiere de una nueva victoria sobre el Levante para huir de la quema.