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Valverde, en el diván para reactivar al Athletic

El técnico, señalado por los vaivenes de la temporada, tiene trabajo por delante para recuperar las señas de identidad perdidas y enderezar el errático rumbo de su equipo

Valverde, en el diván para reactivar al AthleticMarkel Fernández

El Athletic se dejó el miércoles en Yeda mucho más que la oportunidad de luchar por un título. La contundente y, por momentos, bochornosa derrota sufrida a manos del Barcelona en las semifinales de la Supercopa vino a demostrar que, al menos a día de hoy, el conjunto rojiblanco no está para aspiraciones similares. Le vino grande el torneo, que es lo que es, nada del otro mundo, como le está viniendo grande también la Liga de Campeones y, en menor medida, la liga, donde camina doce puntos por detrás de donde lo hacía un año atrás. Caer ante un equipo del poderío del Barça entra dentro de toda lógica, más aún en un campo supuestamente neutral, aunque los 50.000 aficionados que se dieron cita en el estadio King Abdullah se encargaron de dejar claro desde bien pronto que iban con el conjunto azulgrana, pero hay formas y formas de perder y la que eligieron los leones fue la peor de todas.

Si el Barcelona no le endosó una mayor goleada al Athletic fue porque quitó el pie del acelerador pensando seguramente en la final del domingo; de lo contrario, habría estado en condiciones de repetir la que hasta la fecha es la derrota más abultada sufrida por los rojiblancos en su historia y que ellos mismos firmaron. Aquel 7-0 en el Camp Nou de la temporada 2000-01, con Txetxu Rojo como entrenador rojiblanco y Ernesto Valverde de segundo de a bordo.

“Yo no suelo pedir perdón y no me gusta hacerlo además, porque parto de la base de que hacemos siempre lo posible y lo imposible por intentar ganar y preparar cada partido"

Ernesto Valverde . Entrenador del Athletic

Entonces, los focos apuntaron al banquillo, como lo hacen también ahora, si bien los jugadores tampoco se libran de la crítica, pues al fin y al cabo son quienes se fajan sobre el verde. A tres de los pesos pesados de la caseta: el capitán Iñaki Williams, Oihan Sancet y Dani Vivian les salió de dentro pedir perdón a la afición tras semejante espectáculo; a Valverde, que explicó sus motivos para no seguir la línea de sus futbolistas –“yo no suelo hacer eso y no me gusta hacerlo además, porque parto de la base de que hacemos siempre lo posible y lo imposible por intentar ganar y preparar cada partido”, argumentó–, le sorprendió que un periodista le preguntara por las dudas existentes en el entorno rojiblanco acerca de su figura y sus decisiones.

DUDAS EN EL ENTORNO

“No he oído a ningún aficionado todavía empezar a dudar, solo te lo he oído a ti”, le respondió el técnico. “Entonces, de momento, lo que tenemos que hacer es levantarnos después de perder un partido. No hay mucho más”, continúo.

Iñaki Williams y Mikel Jauregizar se fotografían con un aficionado del Athletic en el aeropuerto de Loiu

Las palabras del técnico dejan una lectura clara y es que parece vivir alejado de la realidad, pues aunque tenga un crédito enorme y su tercera etapa esté siendo extraordinaria, en el fútbol manda lo inmediato y ahora mismo el Athletic está muy lejos de ser ese equipo sólido de las dos últimas temporadas. Y cuando eso sucede, por una cuestión numérica más que otra cosa, todos los focos apuntan a una misma dirección: el banquillo. Además, lleva los suficientes años en este mundillo para entender que, por muy injusto que sea, las cosas funcionan así. Ya sea en el Athletic o en cualquier otro equipo.

MÁS UNIÓN QUE NUNCA

Como quiera que nadie en el seno del club se plantea un cambio de entrenador, lo que le toca a Valverde es sentarse en el diván para reactivar al Athletic. Tras el parón navideño, en la previa del primer choque de este 2026, el derbi ante Osasuna, Txingurri avanzó que tuvieron que hacer “una pequeña reflexión” sobre lo acontecido hasta la fecha. Vista la primera media hora de El Sadar y lo acontecido en Yeda, no parece que haya servido de mucho. Así, tocará unirse más si cabe y, por supuesto, trabajar más y mejor.

Está en la mano de Valverde y su cuerpo técnico sacar la mejor versión de sus futbolistas. La tónica de la temporada es que sus estrellas rara vez han brillado con luz propia y, cuando se lleva consumida la mitad de la campaña, las señales de alarma si no lo han hecho ya, están muy cerca de encenderse.

INSISTENCIA

Pese a ello, el técnico ha insistido prácticamente día tras día en seguir alineando a un bloque más o menos parecido a pesar de que el resultado no haya sido el esperado. Quizá sea tiempo de apostar por otros menos habituales que esperan una oportunidad desde el banquillo. Tal vez sea la manera en la que los jugadores referentes vean la luz al final del túnel en el que llevan meses caminando sin encontrar la salida.

Otra opción sería buscar un cambio drástico en la forma de jugar. Sí, lo que se intenta hacer ahora es lo que ha dado réditos y no es Valverde muy amigo de grandes cambios, por lo que tocará asumir que la manera de revertir esta situación pasa por incidir en lo de siempre y que, de una vez por todas, los numerosos y continuos errores en ambas áreas toquen a su fin. Es tiempo de que Valverde se siente en el diván y reactive al Athletic.