El Athletic no pudo abrir el nuevo año con una victoria en el derbi de El Sadar, un encuentro de alta tensión que volvió a remarcar las debilidades del conjunto de Ernesto Valverde, que este curso han aumentado respecto al anterior, frente a un Osasuna que dio más guerra a lo leones en el primer acto. Así las cosas, técnico y jugadores, tras el viaje a Arabia Saudí, saben que tienen muchos deberes de cara a la segunda vuelta.

Lo mejor: El último tercio del derbi y el reencuentro de Guruzeta con el gol

Al Athletic se le dan bien los derbis en El Sadar. No en vano, solo ha perdido en tres de las últimas once visitas al feudo osasunista, del que ayer arrancó un punto que se lo tuvo que currar mucho, sobre todo cuando de nuevo se vio con el marcador en contra. El colectivo rojiblanco no jugó el partido soñado, incluso proyectó más sombras que luces, pero en el que tuvo la virtud de poner una marcha más en la última media hora a tenor de los cambios introducidos por Valverde, que detectó la necesidad de remover su plan ofensivo de origen para arreglar el marrón en el que se mete su equipo por la falta especialmente de pegada. Así las cosas, las comparecencias, sobre todo, de Berenguer y Robert Navarro aportaron aire fresco a los leones, que se adueñaron del derbi en tercero y último tercio del encuentro.

Una mejoría que tuvo su premio con el tanto de Gorka Guruzeta. Del que se sabe que en esta temporada le cuesta horrores hacer gol. Suma cinco en el total de todas las competiciones, pero sus problemas se acentúan en la liga, donde, hasta ayer, únicamente había sido capaz de ver puerta en una ocasión, cuando lo hizo en otro derbi, aunque entonces no sirvió para que el Athletic sumara en Anoeta ante una afortunada Real Sociedad. La de ayer en su segunda diana en le torneo de la regularidad, una cifra escasísima para un delantero de su perfil, especialmente cuando acumula 17 partidos, por lo que la media es irrisoria. Por ello, el derbi de El Sadar puede marcar un punto de inflexión para el donostiarra, que necesitó tres remates a portería para batir a un inspirado Sergio Herrera.

Lo peor: La decadencia de algunas de las grandes referencias y el grueso error de Unai Simón

El Athletic se ha empeñado en bajar su cotización por culpa de sus propias carencias y errores gruesos que le complican el objetivo de repetir la próxima campaña en competición europea, que, visto lo visto, se tendría que conformar con la Conference League. Son tres las jornadas consecutivas que encadena sin ganar y todas ellas ante rivales asequibles, lo que genera cierto estupor entre parte de su masa social. No en vano, ayer fue reiterativo en sus males, que se pueden focalizar en varias de sus grandes referencias, que no hacen más que aumentar su decadencia a lo largo del curso, aunque, pese a ello, siguen contando con la confianza del míster. Es el caso de Oihan Sancet, que es una sombra del jugador que se esperaba y en su regreso a Iruñea tampoco fue capaz de renacer. No será porque no goza de oportunidades para ello. En su hora de juego aportó casi nada, más allá de fuegos de artificio con algunos detalles técnicos, pero su impacto debe ser acorde a su talento y rol.

Sancet continúa sin aparecer como tampoco lo hace Iñaki Williams, que no pudo celebrar en el campo su reciente paternidad. Se deduce que tenía prevista algún gesto orientado hacia Niko, su hijo, y su mujer, Patricia, en caso de haber visto puerta, deseo que no se cumplió, porque entre otras cosas, no compró papeleta alguna para que así fuera. Estás lejos de alcanzar el cien por cien de forma y si no la tiene, rinde por debajo de lo que se pide a futbolista que roza ya los 500 partidos oficiales. Iñaki estuvo mal y Unai Simón tuvo de todo, lo que también desconcierta. Su grueso error al comerse el disparo de Rubén García le señaló y a la vez olvidó su gran intervención a remate de Moncayola que demoró el 1-0.