Un Barça-Athletic, y viceversa, se ha entendido como uno de los clásicos en la historia el fútbol estatal. No en vano, se trata del partido número 248, entre todas las competiciones –Liga, Copa, Supercopa y Copa de la UEFA–, que disputen entre sí estos dos conjuntos, cuya fractura institucional y social se ha ido agrandando con el transcurrir del tiempo, sobre todo en los últimos años, ya que ha ido más allá de la rivalidad deportiva. Ese distanciamiento entre ambas entidades se retratará esta tarde en el remodelado Camp Nou, que vuelve a acoger un encuentro oficial tras casi dos temporadas y media de obras que han obligado a jugar al conjunto azulgrana en el Estadio Olímpico de Montjuïc como local, y en otras dos ocasiones el pasado mes de septiembre en el Johan Cruyff, de solo 6.000 asientos de aforo, ante el Valencia y el Getafe. Quizá el club presidido por Joan Laporta haya acelerado los trámites, y de hecho logró el permiso de reapertura por parte del Ajuntament de Barcelona el pasado lunes a solo cinco días de la disputa del partido, para celebrar un momento simbólico en clave culé frente al Athletic y no en el siguiente duelo casero ante el Alavés para darle más picante a un compromiso que ya se venía calentando desde parte del entorno barcelonista después de que el pasado verano se frustrara por segundo año consecutivo el fichaje de Nico Williams, el nombre propio que rodea a un encuentro en el que se ausenta la afición rojiblanca por las supuestas limitaciones que genera reabrir el estadio a medio reformar y con una capacidad en esta fase provisional de unas 45.000 localidades.
Las dosis de morbo, por tanto, están servidas. El menor de los Williams, lastrado este curso por la pubalgia que sufre, ha viajado a Barcelona con el resto de la expedición rojiblanca, por lo que asume que debe gestionar un escenario hostil hacia su personal, lo que requiere de un evidente refuerzo mental que le aísle de esa carga ambiental y de paso le puede servir también para acentuar su motivación en un partido que por sí solo atrae al máximo jugar. El propio Ernesto Valverde puso ayer en valor a su futbolista cuando fue preguntado en Lezama sobre este caso, momento en el que el técnico rojiblanco tiró de templanza para no meterse en un charco y destacó la relevancia que tiene para su equipo la presencia de Nico, al que se mima durante la semana para que sus problemas de pubis le penalicen lo menos posible durante el transcurrir del encuentro, que podría formar de salida en el conjunto rojiblanco, también necesitado de blindarse de la atmósfera festiva que aflorará en el Camp Nou con el objetivo de sacar su mejor versión como colectivo y no ejercer de invitado de piedra en la jarana barcelonista.
Regreso de Sancet
Hoy se activa el botón on de un mes de lo más estresante para el Athletic, que debe hacer frente a nueve compromisos, uno cada 3,3 días como media, en tres de las cuatro competiciones en las que está inmerso este ejercicio. Y arranca la escala de este Tourmalet con la visita al dentista como así lo calificaba Joaquín Caparrós en su etapa en el banquillo rojiblanco, aunque en este caso los leones desean aplicarse la dosis idónea de anestesia para no sufrir lo indecible y regresar de nuevo a casa lastimados, como ha sucedido en las 22 derrotas que contabilizan en liga en feudo culé en lo que va recorrido del siglo XXI. Valverde suma a la causa a Oihan Sancet, ya recuperado de sus molestias musculares que le han impedido comparecer con sus compañeros en las dos citas anteriores, Newcastle y Oviedo, citas que, por cierto, han propiciado la irrupción en el primer equipo del aún juvenil Selton Sánchez, que ha encandilado al técnico, como así lo ratificó ayer: “Tiene mucho desparpajo, tiene una calidad técnica importante y creemos que puede competir bien a alto nivel”. De ahí que surjan las quinielas sobre quién de estos dos ejercerá de inicio en el plan de Valverde, que no debería cambiar en exceso del habitual y que adelantó que la vuelta de Iñaki Williams estaría cada vez más cerca, probablemente para la visita dentro de una semana al Levante. Así, Valverde podría apostar por Paredes como pareja de Laporte en el eje defensivo, con Gorosabel y Berchiche en los laterales; mientras que los habituales Ruiz de Galarreta y Jauregizar ejercerían en la medular, con Berenguer y Nico Williams en los extremos y Guruzeta como referencia en ataque.
El Barça, que luce pleno de victorias en sus cinco partidos que ha disputado como local y que es el equipo más goleador de liga, cuenta con la novedad bajo palos de Joan García, que se ha perdido por lesión los dos últimos meses de competición, por lo que el polaco Szczesny regresa al banquillo, mientras que Hansi Flick, que tiene las bajas de Pedri y De Jong, recupera también a Raphinha, si bien el brasileño no está todavía en condiciones de partir como titular. Sin embargo, el alemán mantiene la duda de Rashford, curiosamente su fichaje de urgencia tras el no de Nico Williams, por el proceso febril que le ha impedido entrenar los dos últimos días.