Asentamiento y evolución de Unai Vencedor en el Athletic

Unai Vencedor se confirma como fijo en la línea de medios aunque su función ha sufrido un cambio, ahora ejerce de destajista sin balón y su peso en la distribución es menor

13.10.2021 | 00:12
Unai Vencedor dirige el balón en un encuentro disputado entre el Athletic y el Getafe.

La presencia de jugadores jóvenes en las alineaciones del Athletic, tema que constantemente sale a la palestra, se presta a diversas lecturas. Como en tantas cuestiones futbolísticas, existe una opinión bastante extendida que se apoya en impresiones, es decir, en lo que uno quiere ver. Luego están los parámetros que sirven para acercarse a la realidad: datos, trayectorias, plazos, etc. Hay tres jugadores de baja edad que desde el inicio de la temporada son titulares sin discusión, un cuarto (Oihan Sancet) que es posible que con el paso de las jornadas apuntale esa condición y alguno más que, de momento, comparece con asiduidad e interviene en las segundas partes.

El primer grupo lo encabeza Unai Simón, el único que merece la vitola de consolidado con dos campañas completas en su currículum. A su lado figuran Dani Vivian, el invitado inesperado a la fiesta, que ha exprimido a fondo la oportunidad que le ha brindado la lesión de Yeray, y Unai Vencedor. El itinerario del centrocampista no se ajusta a la historia de una irrupción, más bien es un proceso, un crecimiento gradual. Vencedor va quemando etapas, pasito a pasito se ha ido haciendo con un puesto en el once, conquista que deberá confirmar en los meses venideros.

Hoy se diría que Marcelino ha depositado en él su confianza, pero el panorama del bilbaino no estuvo tan despejado antes del verano. Debutó con Gaizka Garitano en febrero de 2020, disputó ese partido y desapareció. Regresó al Bilbao Athletic. En el ejercicio siguiente, 2020-21, esperó a la novena jornada para ver su nombre en la alineación inicial. Por delante aparecían Unai López, Dani García, Vesga. Hasta Zarraga dispuso de una oportunidad. En el período que antecedió al despido de Garitano, Vencedor participó con frecuencia, normalmente junto a Vesga, con Dani García de alternativa.

el casting


En enero, una vez aterrizó Marcelino, nuevo giro: Vencedor se vio inmerso en un casting en toda regla. Cómo de intenso sería el baile en la zona ancha de enero a mayo que al término del calendario resultaba que los cuatro medios de la plantilla (Zarraga, lesionado, ya no contaba) acumulaban estadísticas muy similares. Dani García lideraba con 2.409 minutos en 37 partidos y 27 titularidades, seguido por Vesga, con 2.243, 39 y 24, Vencedor era el tercero con 2.084, 35 y 24 y Unai López cerraba el grupo con 1.756, 32 y 18. Este último lucía además tres goles en sus registros, por ninguno del resto.

La salida forzada de Unai López, cuyo puesto en la nómina recayó en Zarraga, y los antecedentes apuntados, impedían saber con seguridad por dónde irían los tiros. Se ha de considerar que la de los centrocampistas es una línea que ha visto desfilar en un corto espacio de tiempo a piezas con un amplio currículum (Iturraspe, Rico, Beñat y San José), una operación que abría la puerta a un proceso de renovación inaplazable. Pero las dudas persistían a la conclusión de la pretemporada.

Bueno, pues ha bastado con asistir al arranque de la competición para saber que Marcelino ha despejado cualquier atisbo de vacilación que pudiera albergar. El período de puesta a punto estival y las múltiples probaturas previas le han valido para decantarse abiertamente por Vencedor y Dani García. Ellos dos acaparan minutos, siete titularidades por barba en ocho jornadas, mientras Vesga y Zarraga desempeñan el rol de secundarios, de modo que ninguno llega a los veinte minutos de media por partido.

peones


Que Dani García sea indispensable para el entrenador no supone algo inesperado. Tiene asignadas unas funciones muy concretas, acordes a su perfil, que le convierten en una especie de hombre libre avanzado, encargado de proteger a la zaga. El guipuzcoano está para apuntalar el balance defensivo, esa es su principal tarea, por lo que se supone que el compañero que actúa a su lado debe ejercer de complemento, aportar más en cuestiones relacionadas con la salida del juego. Un cometido para el que Vencedor había demostrado maneras desde el filial, asimismo durante el pasado curso: control y pase de seguridad normalmente bien resuelto, más corto o más largo, pero dotando al equipo de una proyección en ataque. Y también unas dosis de atrevimiento para incorporarse a posiciones más adelantadas si la situación era propicia, a fin de intentar el último pase o incluso el disparo.

La versión que ha deparado el corto tramo de calendario consumido es sin embargo otra. Vencedor parece un jugador más tímido, menos proclive a la distribución, concentrado en colaborar con Dani García en el desarrollo del trabajo sucio. A menudo situados ambos a la misma altura, parecen obedecer la consigna de no descuidar un ápice la espalda, de no perder el sitio en esa muralla que forman. Realizan un gran despliegue y por ello suelen ser suplidos según se acerca el final. Vencedor ha devenido en aplicado peón, sin apenas margen para lucir el ingenio y el buen toque que se le atribuían.

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