Marcelino identifica las carencias y busca soluciones

El técnico del Athletic hace especial hincapié en fortalecer la defensa en acciones a balón parado y en potenciar la fluidez en el desarrollo del juego del equipo

19.07.2021 | 14:33
Marcelino supervisa el entrenamiento de los jugadores del Athletic en la concentración en Suiza

Marcelino García Toral identificó después de la derrota frente al Sankt Gallen cuáles fueron las carencias del Athletic en ese primer amistoso de la pretemporada, y por tanto, a estas alturas del verano, cuando falta apenas un mes para iniciar la competición. Más allá de la falta de tono físico, que se hizo evidente durante el encuentro y a la que el técnico asturiano no otorgó mayor trascendencia porque la mejora la concederá el tiempo, sí señaló la falta de fluidez a la hora de elaborar el juego como una faceta optimizable, y no solo dependiente del estado físico. Asimismo, también indicó la falta de solidez en la defensa de balones parados, ámbito en el que no solo intervienen los defensas naturales.

"Me gusta la actitud del equipo, pero hemos estado espesos con el balón. Luego no hemos defendido bien la estrategia defensiva. En los córners nos han generado mucho peligro y así vinieron los goles. Es mejorable y creo que nos indica que hemos estado irregulares y que tenemos mucho que mejorar", analizó el técnico.

Ambas carencias tienen ciertas justificaciones. Los entrenamientos activan el cuerpo y la mente para ganar agilidad y precisión en sus acciones. A estas alturas, la forma física no permite la plenitud que se desea alcanzar. Mientras, en el apartado defensivo, Marcelino, por una un otra razón, no ha tenido disponible hasta la fecha a toda la línea defensiva que la pasada temporada ejerció como primera opción: Simón viaja a los Juegos Olímpicos, mientras que De Marcos, Yeray, Iñigo Martínez y Berchiche han estado ausentes por diferentes problemas físicos. En el caso de De Marcos, es el único jugador de los que han viajado a Suiza que no ha entrado todavía en la dinámica de equipo. Cabe añadir que Mikel Vesga, que dio positivo por covid, se sumará esta tarde a la concentración para ser el jugador desplazado número 26.



La segunda jornada de entrenamiento en el país helvético se ha dedicado a practicar ejercicios que persiguen corregir esas carencias. Por un lado se han ensayado jugadas a balón parado, saques laterales y córners, en los que Marcelino ha reclamado intensidad. "No lo habíamos entrenado", admitió tras la derrota. El asturiano está siendo exigente con las disputas en balones divididos, en los duelos de contacto. Quiere contudencia. Además, a Prados y Vencedor, los dos más jóvenes que ejercen en la franja del centro del campo, también les solicita mayor participación en las labores defensivas. Proteger la portería es uno de los retos.

Posteriormente la actividad del equipo se ha centrado en la construcción de jugadas ofensivas. Creación, progresión y finalización. Marcelino advirtió que el equipo apenas había generado oportunidades de gol ante el Sankt Gallen y lo achacaba a la espesura en a la elaboración del juego. De este modo, ocupando solo medio campo, las jugadas practicadas nacían en las botas de los centrocampistas y se buscaba llevar el balón a situaciones de gol. Enfrente, otro equipo defendía las acometidas. A estos Marcelino les reclamaba salir deprisa del área tras los despejes, a fin de evitar segundas jugadas de ataque y dejar a los delanteros en fuera de juego. "¡Hablarse!", es una de las expresiones que más se ha escuchado al entrenador. La comunicación para que los jugadores se desplacen por el terreno de juego como una unidad es una obsesión para el asturiano, cuya intensidad dando instrucciones es permanente. Está muy encima de los jugadores, corrigiendo con constancia.

Por último, la plantilla ha realizado un partidillo en un campo de dimensiones aproximadas a las del fútbol sala pero con porterías de fútbol once. En este ejercicio se busca potenciar la "acción-reacción" que persigue Marcelino. Es decir, toque y desmarque, presión y cobertura... Los espacios reducidos obligan a imprimir ritmo, movilidad y a pensar deprisa para generar situaciones favorables para dar y recibir pases. Es decir, es una actividad para lograr fluidez además de forma física.

Todos los ejercicios planteados han permitido ensayar las finalizaciones. Al ser preguntado por las ocasiones falladas ante el Sankt Gallen, Marcelino desvió la respuesta hacia el asunto de la fluidez en el juego. Apenas se crearon ocasiones, consideró. Por lo tanto, a estas alturas de la puesta a punto prioriza parcelas como fortalecer la defensa y la construcción y el desarrollo del juego. Estos son los deberes del Athletic, como se destila de las declaraciones de Marcelino y del entrenamiento diseñado para su equipo.
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