Athletic 0 - 1 Real Madrid

Un clásico a la basura

San Mamés acogió un encuentro decepcionante, ambos equipos demostraron que llegaban muy desgastados, pero la factura la abonó un Athletic desprovisto de inspiración y valentía

17.05.2021 | 01:16
Los jugadores del Athletic se lamentan tras el gol de Nacho.

ATHLETIC: Simón; De Marcos, Yeray, Iñigo Martínez, Balenziaga; Berenguer, Vencedor (Min. 72, Unai López), Dani García (Min. 65, Vesga), Morcillo (Min. 65, Raúl García); Sancet (Min. 72, Ibai) y Williams (Min. 65, Villalibre).

REAL MADRID: Courtois; Odriozola, Militao, Nacho, Miguel Gutiérrez; Valverde, Casemiro, Modric; Rodrygo (Min. 77, Hazard), Benzema y Vinicius (Min. 60, Asensio).

Gol: 0-1: Min. 68; Nacho.

Árbitro: Mateu Lahoz (Comité Valenciano). Ha expulsado con roja directa a Raúl García en el minuto 89. Además, ha amonestado a Berenguer, Iñigo Martínez y Marcelino, del Athletic; y a Nacho y Zidane, del Real Madrid.

Incidencias: Partido correspondiente a la trigésimo séptima jornada de LaLiga Santander, disputado en San Mamés a puerta cerrada. En los prolegómenos del partido, el Athletic ha rendido homenaje a Iago Herrerín, que dejará el club el 30 de junio tras ocho temporadas en el primer equipo, de manos de José Ángel Iribar y Gorka Iraizoz.

Partido de perfil bajísimo, impropio de dos clubes de prestigio que litigan en una cita oficial. Vaya forma de desacreditar lo que se conoce como "clásico", término este que ni Athletic ni Madrid honraron. Ambos actuaron como meros funcionarios aburridos que ante la falta de testigos se conforman con sestear a la espera de que sea el otro quien suelte el borrón en el expediente. El uno porque no se jugaba nada importante en la clasificación y el otro porque, aunque sí lo hacia, está más seco que la mojama, la cosa es que entre ambos se encargaron de brindar un espectáculo de esos que a cualquiera le quitan las ganas de ver fútbol. De acuerdo en que la temporada se ha hecho muy pesada para los equipos por razones bien conocidas, pero cabía confiar en que ayer domingo en San Mamés se notase que comparecían los representantes de una rivalidad histórica, en suma que le echasen garra y encareciesen el triunfo. Fue todo lo contrario. Desde luego si es por el Athletic, el Madrid se hubiese proclamado campeón de liga, lo que hubiese tenido su gracia habida cuenta la flojera exhibida por los chicos de Zidane.

Que el Atlético de Madrid remontase para conservar el liderato es asunto que no concierne al conjunto que dirige Marcelino, que pareció enfocar el duelo a una pelea larga, de desgaste, sin intención alguna de asumir la iniciativa, acaso confiando en cazar una contra que compensase su nula disposición a apretar las clavijas a un enemigo que pareció bastante asequible. Para comprobar de verdad esto último hubiera sido necesario proponer algo con la pelota, haber transmitido una pizca de convencimiento y afán por generar peligro. Algo tan simple como opositar al gol era lo que cabía pedir para la ocasión. Al fin y al cabo, el Athletic nada tenía que proteger, era una cita idónea para salir de frente, con ambición, con el deseo de armarla. Se diría sin embargo que ni la identidad del adversario supuso un aliciente para los rojiblancos, tristes, sumisos, a años luz del grupo aguerrido que ha retado a los grandes de la categoría. Estuvieron en la línea de días atrás en Huesca.

Las mejores imágenes del partido. Fotos: Borja Guerrero y Juan Lazkano

Diez minutos aguantó la presión avanzada, luego vino el repliegue y ahí se plantó el Athletic, metido en su campo, cerca del área, dejando maniobrar a un Madrid carente de chispa, cuyas circulaciones eran la enésima muestra fehaciente del declive de la lujosa plantilla de Florentino Pérez. Ni un remate anotaron los merengues en el primer acto. Una salida de Simón a los pies de Rodrygo fue lo más reseñable. Y una reclamación no atendida de mano de Morcillo a centro de Odriozola. En el área opuesta, el balance fue similar, bueno algo más de picante sí llevó el golpeo de Berenguer en un golpe franco a punto de retirarse al descanso. La insulsa iniciativa visitante, con Modric como referencia permanente, autor él solo de más pases y conducciones que el Athletic al completo, dejó claro que su aspiración a la victoria se fundamentaba en la perseverancia. Lo del cántaro y la fuente.


Balenziaga pugna por el balón con Rodrygo y Odriozola. Foto: Borja Guerrero

El nivel del Athletic se reflejó en el desconcertante modo de ejecutar faltas, córners o saques de banda: prácticamente todos, mal. No se sabe si por dejadez, ausencia de concentración o que los chicos se levantaron con mal pie, aunque comprobar cómo un equipo se deja ir de esa manera resulta irritante. El balón como enemigo, sería la consigna más acertada para describir la ensalada de concesiones. Si se exceptúan detalles a cargo de Sancet y Berenguer, nada hubo rescatable en las posesiones locales. Pero en tareas de contención, se ha de reconocer que la respuesta fue eficaz. Basculaciones, ayudas, contundencia en los despejes, vamos un trabajo suficiente para desactivar a un Madrid que por los síntomas que emitía se desactivaba por sí solo.

aparece nacho
 

El 0-0 planeaba amenazante, plomizo como el cielo. Pero la segunda mitad trajo algo más, no demasiado pero... Sancet armó una contra y sirvió en última instancia a Morcillo que soltó un cañonazo sin ángulo, repelido por Courtois. Una gran noticia que sirvió para que el Madrid despertase. Modric probó de lejos, Simón se estiró para sacar a córner. Y en uno de los múltiples saques de esquina cedidos se generó la acción que desequilibró el encuentro. La pelota rondó en exceso dentro del área y Nacho puso las rodillas para empujar el pase que cómodamente trazó Casemiro, quien en un lance previo había advertido con un cabezazo estrellado en el larguero. El cántaro se rompió.

Poco antes, Marcelino retiró a Williams, un día más ausente, Morcillo y Dani García. En desventaja, el Athletic adelantó líneas y pudo verse al Madrid en fase defensiva. Fue una dinámica pasajera a inútil. Villalibre llegó forzado a un centro de Ibai y punto. El dominio pronto pasó de nuevo al Madrid, ahora interesado en enfriar, con series de pasecitos en zonas no comprometidas. Los refrescos del anfitrión apenas aportaron nada de fuste y sin embargo Vesga rondó el empate con un cabezazo a centro de Unai López que de coger portería hubiese subido al marcador. Courtois estaba vendido. Para rematar la tarde quiso incorporarse a la función el árbitro, hasta entonces desapercibido dada la ausencia de lances reseñables o que se prestasen a la polémica. Inició un turno de amonestaciones que culminaría con la fulminante expulsión de Raúl García, quien no aguantó ni media hora sobre el césped. Justo lo que faltaba para certificar la inoperancia de un Athletic que se empeñó en deslucir su despedida de La Catedral y a ciencia cierta que lo logró. Lo de ser juez del campeonato queda bien para dar colorido a las crónicas, pero a la hora de la verdad ese papel exige unas prestaciones que ayer domingo  ni asomaron. Fue una mala copia de sí mismo y pese a ello no anduvo lejos de arañar algo, lo cual da una idea de lo barato que estuvo el clásico.

 

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