Barcelona 2 - 1 Athletic

Barcelona-Athletic: Una pequeña decepción

El Athletic no logra reeditar en el Camp Nou el gran nivel que había sido capaz de ofrecer en citas anteriores y pierde ante un Barcelona que mostró una versión muy seria

01.02.2021 | 00:27
Messi ejecuta de foma magistral una falta por encima de la barrera del Athletic, clavando el balón por la escuadra en el que fue el primer gol del Barça en el Camp Nou.

Derrota ajustada a lo presenciado en el Camp Nou y marcador un tanto engañoso, habida cuenta que el Athletic no rindió conforme a las expectativas que ha generado en las últimas semanas y cayó por un margen mínimo. Sin duda que el comportamiento del Barcelona pesó, puesto que hizo un partido muy serio, sin apenas fisuras y acreditando una producción ofensiva como para aspirar a un mayor premio, pero en la ecuación lo que más se echó de menos fue la imagen pujante que los de Marcelino venían brindando. No estuvo fino, se tiró buena parte de la noche a expensas de lo que dispusiera el adversario y aunque la suerte le favoreció para empatar en el comienzo de la segunda parte, careció de recursos para asegurar el punto y, desde luego, la opción de la victoria le quedó muy lejos. Tal vez no puede esperarse que siempre todo vaya como la seda o, al menos, que el nivel alcance para disputarle los puntos a un conjunto que con un Messi enchufado, como fue el caso, conserva un repertorio de altura, pese a que no se acerque a lo que era no hace tanto.

La mejores imágenes del partido. Fotos: AFP/EFE

De alguna manera, el rendimiento del Athletic decepcionó, acaso porque al calor de los éxitos se tiende a distorsionar la realidad y esta dice que el Barcelona, en condiciones normales, siempre oposita al triunfo. Se precisa cuajar un encuentro muy completo para burlar el pronóstico y anoche la talla exhibida apenas superó el aprobado. Cierto es que tras el descanso pareció que despertaba y cogía el hilo, de hecho hubo fases en que forzó a que el Barcelona estuviese muy aplicado en la contención, pero en el cómputo global no mereció rentabilizar el desplazamiento. Es probable que el desgaste acumulado en la tacada positiva de partidos, sumado al que le generó el domingo el Barcelona, se cobrase su factura. La verdad es que no asomó la frescura, la imaginación y la pegada de esos duelos que estaban en la mente de todos. Seguro que también en la cabeza de los futbolistas, pero estos notaron más en las piernas las consecuencias de estas semanas de emociones fuertes.

Qué verdad es que cada partido es una historia. El tercer cruce en un mes deparó un guión distinto y, para desgracia del Athletic, guardó más similitud con el primero, también de liga, cuando el Barcelona fue claramente superior. No tuvo ni color con la hazaña escrita en la final de la Supercopa. Y el cambio principal tuvo que ver con la versión propia. Como cabía prever, los azulgranas asumieron la responsabilidad de la iniciativa, ejercieron de anfitriones desde el arranque. Más inesperada fue la forma escogida por los de Marcelino para contrarrestarlo porque más allá de cuestiones tácticas, sorprendió la falta de agresividad generalizada, lo que permitió al rival desplegar sus maniobras con una comodidad impensable.

La primera mitad fue un monólogo local, impresión que ratifica la nulidad ofensiva del Athletic. Prácticamente no pisó el área de Ter Stegen. El Barcelona estuvo muy serio, concienzudo, seguro que en su fuero interno bullía lo sucedido en La Cartuja, es lógico, pero costó entender la actitud de los rojiblancos. Fueron una sombra del grupo ambicioso, decidido, valiente de citas anteriores, su registro no recordó a versiones recientes. Dio la sensación de quedarse a verlas venir. Solo en contadas ocasiones intentó presionar arriba, estuvo mucho tiempo colocado en torno a la divisoria, pero sin lograr cortocircuitar las combinaciones. Obligado incluso a replegar con frecuencia, ni así evitó que Simón viviese un puñado de lances comprometidos.

Messi intenta el disparo a portería ante la marca de Iñigo Martínez. Foto: Afp

Messi avisó pronto, pero el portero le aguantó sin vencerse. Siguieron tres intentos más y al cuarto, nacido en una faltita sobre el argentino, este la puso en una escuadra por encima de la barrera. No se apreció reacción al gol. Continuó actuando un Athletic de perfil bajo, incapaz de importunar a su oponente, al que se le vio encantado, a ratos hasta gustándose al calor de la ventaja adquirida. El manejo de la pelota por parte del Athletic fue inocuo, nunca conectó con los puntas, no rompió líneas con velocidad, ni dio pases que propiciaran una elevación del ritmo o los desdoblamientos de los laterales.

por detrás del balón
 

El panorama se complicó con una serie de pérdidas que crearon más de un problema. Así que la zaga circunstancial que alineó Koeman no se vio exigida. Vencedor estuvo bajito, Muniain muy intermitente y

, inédito. De ellos depende en buena medida que el equipo adquiera filo y sea profundo. Ellos y el resto corrieron casi siempre detrás de una pelota que no les perteneció. Era evidente que necesitaba el Athletic algo más de agitación, entrar en ebullición para dotar de verticalidad a sus evoluciones. En suma, incordiar a un Barcelona que jugaba sin inmutarse, confiado en que acabaría liquidando la contienda. A la vuelta del intermedio se notó otra predisposición, mayor arrojo e intensidad. Y, lo que es el fútbol, sin rematar siquiera, dado que fue Alba quien empujó a la red presionado por De Marcos un centro venenoso de Raúl García, el Athletic equilibró el choque.

Era la primera acción peligrosa y el premio animó a ganar metros, morder más allá de la divisoria. Volvía el Athletic deseado, pero enfrente no se dejaron intimidar. Apretó el Barcelona, Simón impidió con una gran estirada el gol de Pjanic y empezaron a abrirse espacios. El cuadro local no se dejó encajonar y el gol de Griezmann invalidó el esfuerzo, personificado en Yuri, que sirvió tres pases de gol que no hallaron receptor. La entrada de Vesga se agradeció, pero el Athletic no tuvo en el banquillo el revulsivo que hubiera precisado para alterar el panorama. La casta no fue suficiente  para prolongar la racha y la cuota de fortuna había quedado agotada en el lance del empate.

BARCELONA: Ter Stegen; Mingueza, Umtiti, Araujo, Jordi Alba; Frenkie de Jong, Pjanic (Min. 67, Sergi Roberto), Pedri; Dembélé (Min. 87, Braithwaite), Griezmann (Min. 84, Lenglet) y Messi.

ATHLETIC: Unai Simón; Capa (Min. 84, Lekue), Yeray, Íñigo Martínez, Yuri; De Marcos (Min. 66, Berenguer), Dani García, Vencedor (Min. 66, Vesga), Muniain; Williams (Min. 84, Villalibre) y Raúl García.

Goles: 1-0: Min. 20; Messi. 1-1: Min. 49; Jordi Alba, en propia puerta. 2-1: Min. 74; Griezmann.

Árbitro: Antonio Miguel Mateu Lahoz (Comité Valenciano). Mostró cartulina amarilla a Raúl García, Yeray, al técnico del Athletic, Marcelino Garcia Toral, De Jong, Jordi Alba y Capa.

Incidencias: Camp Nou, sin espectadores. Minuto de silencio en memoria de Justo Tejada, exjugador del Barcelona, de los años cincuenta, fallecido recientemente.

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