Ezkieta, decisivo en los penaltis para la victoria del Athletic en Valladolid

Tras desperdiciar una ventaja de dos goles, los suplentes del Athletic ganan el Ciudad de Valladolid con su acierto en la tanda de desempate

08.10.2020 | 19:49
Un momento del partido de esta tarde en Valladolid

Dos penaltis detenidos por Jokin Ezkieta en la tanda que debía deshacer el empate registrado en los noventa minutos, dieron el triunfo al Athletic en el XLVI edición del Torneo Ciudad de Valladolid. Ambos equipos marcaron dos goles durante el partido. El Athletic se adelantó con remates de Morcillo y Zarraga, pero no supo conservar la ventaja y el conjunto local igualó en el tramo final gracias al oportunismo de Guardiola y Zalazar. El encuentro discurrió anodino en líneas generales, pese a que la pelota se movió casi siempre a ras de césped faltó profundidad e intención. Los entrenadores enfocaron la cita para ver en acción al personal menos habitual y ellos sabrán si de lo presenciado es posible extraer suficientes conclusiones provechosas de cara al campeonato de liga, aunque cabe ponerlo en duda.

Las imágenes del Valladolid-Athletic



El Valladolid empleó hasta 22 jugadores, mientras que el Athletic utilizó 16 y la incorporación de Unai López, uno de los contados titulares que participaron, se precipitó por la lesión de Kodro, quien apenas estuvo veinte minutos sobre el césped. La convocatoria ofrecida de víspera dejaba claro que Garitano se tomó el ensayo como un escaparate para la gente que goza de menos protagonismo. Salvo Núñez y Morcillo, habituales en el arranque liguero, ninguno de los que intervinieron han pasado de ser suplentes en las cuatro jornadas celebradas, si se descuenta que Vesga, Balenziaga y Sancet han participado de salida en una oportunidad. Por cierto, Vesga actuó de central y se vio implicado en las dos acciones que terminaron con el balón en la red de Ezkieta. En el conjunto rival, Sergio González también tiró de suplentes y de chavales del filial, pero intercaló cuatro elementos que podían ser considerados como titulares en cada período.

Las intenciones del míster del Valladolid no son fáciles de desentrañar desde la lejanía, al margen de que nunca está de más comprobar cómo se desenvuelven los meritorios. Hasta cierto punto es más llamativo que Garitano optase por diseñar una alineación donde no había una mezcla de titulares y suplentes. La decisión acaso responda a lo apuntado con anterioridad. Haber insistido con un once en los cuatro partidos oficiales, sobre todo en las tres últimas jornadas, invitaba quizás a enfocar lo de ayer como una especie de compensación. Partiendo de que no es lo mismo entrenar que competir, un amistoso aparece como un punto intermedio y en algún momento hay que ver cómo se hallan los que cuentan poco o nada. La cuestión es que hasta qué punto cunde un ensayo de esta naturaleza, cuando los que ayer jugaron desde un principio nunca lo van a hacer todos juntos en un partido oficial. Si acceden a la pizarra de Garitano será al lado de la inmensa mayoría de los futbolistas que ayer tuvieron la tarde libre.

Siguiendo con el razonamiento, quizá lo interesante sería promover el encaje de los chavales, al menos alguno de ellos, en una formación que se asemeje a la que, por ejemplo, recibirá al Levante dentro de un par de fines de semana. Sin embargo, la fórmula por la que se decantó el técnico fue la descrita. Además de que Vesga hizo pareja con Núñez, resaltar que Morcillo ejerció por el costado derecho. En la izquierda empezó Córdoba, que luego pasó al lateral y dejó su sitio a Vicente. El exceso de extremos zurdos en la plantilla es incontestable, pues a los tres nombrados se suman Ibai y el recién contratado Berenguer, que reconoce preferir dicha demarcación. En fin, detalles de planificación.

PARTIDO SIN GRACIA

¿El partido? Pues salió como salen las probaturas con gente carente de ritmo. Sin gracia. Muchos pases de seguridad, poco riesgo y los porteros, aburridos, que no dormidos. Ezkieta anduvo rápido para desviar un cabezazo de Carnero cerca del descanso. A su colega en el área opuesta le fue peor. Poco después, Villalibre estampó en el larguero un centro de Zarraga y en el mismo minuto Morcillo agarró un violento derechazo desde la frontal, imposible de frenar. A eso se redujo el balance ofensivo, realmente fructífero para los rojiblancos. En la reanudación, se empeñó el Valladolid en forzar la máquina, acaparó posesión y su dominio territorial fue absoluto. El Athletic, replegado, no dio señales de vida, aguantar y aguantar, pero eludiendo apuros. Un par de remates lejanos fueron desviados por Ezkieta y de repente cambiaron las tornas, el balón pasó a ser rojiblanco y Zarraga en carrera culminó la mejor fase de la tarde con eficacia y rotundidad a servicio preciso de Córdoba.







Estaba hecho o eso parecía. La impotencia local era manifiesta y quedaba poco, pero faltó solidez para evitar la reacción. La verdad es que sus goles fueron dos lances aislados, pero€ El Athletic se resarció de su flojera final, estuvo impecable en los penaltis. Metió los cuatro que lanzó (Unai López, Zarraga, Vencedor y Vicente) y la guinda corrió a cargo de Ezkieta.