Alboroto en el vestuario del Athletic tras la petición de Unai Núñez de salir cedido

La inesperada intervención de Raúl García tras las desafortunadas manifestaciones de Unai Núñez, reflejo de la coexistencia de diferentes sensibilidades en la plantilla del Athletic

17.09.2020 | 01:15
Unai Núñez, en el amistoso de pretemporada ante el Oviedo.

Eran muchos días para rumiar el tropezón de Los Cármenes. Dos semanas sin competición, con el equipo centrado en los entrenamientos y la disputa de un amistoso lejos de casa del que difícilmente se extraerán conclusiones válidas para el futuro inmediato, no son el mejor escenario para los profesionales, demasiado expuestos a la crítica. Cabía esperar no obstante que reinase la calma en el seno del club, que al menos a nivel interno el Athletic se protegiese al amparo del típico clima anodino que transmiten las rutinas de Lezama. Ha sido imposible gracias a la intempestiva entrevista concedida por Unai Núñez. El defensa no ha tenido mejor ocurrencia que reclamar una salida en calidad de cedido porque no se resigna a ser suplente y se atreve a plantear dicha fórmula como "principal condición" para firmar una renovación que no acaba de cristalizar después de meses de contactos.

El episodio posee su miga al margen de su carácter novedoso. En las múltiples negociaciones abiertas en el Athletic no aparece un caso como este, donde un futbolista pretende irse de prestado a otro equipo cuando todavía le restan dos años y medio de contrato. El objetivo de Núñez sería revalorizarse, crecer, adquirir la cuota de protagonismo que a su entender el Athletic ni le brinda, ni le brindará. Aboga por una fórmula que cree que le serviría para promocionarse de cara a próximos eventos de la selección española. Apuntar que en 2019 el central fue campeón continental en categoría sub'21 y ha sido convocado en una ocasión con la absoluta.

Da que pensar que un tipo de 23 años, con tres campañas en la élite y 76 partidos oficiales, sea capaz de generar un conflicto semejante porque, según se deduce de su postura, no asume ser el tercero en el escalafón de centrales. Es verdad que Gaizka Garitano prefiere a la pareja Yeray Álvarez-Iñigo Martínez, una elección discutible como todas aunque en líneas generales haya funcionado. De entrada, se antoja evidente que el asesoramiento que recibe Núñez por parte de la empresa que le representa deja bastante que desear.

El Athletic ha intentado ampliarle el contrato en varias oportunidades, hasta tres ofertas dijo Rafa Alkorta que le habían remitido, sin obtener respuesta. Conviene recordar que Núñez compartía agente con Yeray, su competidor directo por un puesto en las alineaciones, cuando este hace catorce meses prolongó hasta 2026 el contrato que terminaba en 2022, un detalle que desde fuera se antojaba bastante incomprensible. Lo cierto es que Núñez optó poco después por ponerse en manos de sus actuales agentes, quienes al parecer habrían promovido rumores que situaban a su cliente en la órbita de diferentes clubes del extranjero.

Que se sepa, ningún pretendiente ha pasado por Ibaigane para depositar los 30 millones de la cláusula que figura en su compromiso con el Athletic, por lo cual no se ha movido de donde está. Sin duda es un precio elevado y quizá no sea la época más propicia para desembolsos de ese calibre. Es lo que, sin un ápice de tacto, dejó caer Alkorta, quien luego reveló que se había disculpado con Núñez. Pero dejando a un lado cuestiones ya pasadas, es innegable que lo más asombroso de esta historia que va adquiriendo la estructura de culebrón, ha sido la opinión vertida por un compañero en torno a la reivindicación mediática de Núñez.

"Es joven, tiene que aprender", soltó un Raúl García que, como acostumbra sobre el césped, no se anduvo por las ramas. El veterano, que aprovechó para ponderar las aptitudes futbolísticas de Núñez, le recomendó que se trabajase el acceso a la titularidad: "Si quieres algo de verdad, hay que intentar agarrarlo". La palabra de alguien curtido en toda clase de vicisitudes a lo largo de una carrera ejemplar, ha generado un escenario inédito en un mundillo donde nadie se suele mojar en asuntos personales ajenos. Raúl García dio un paso que acaso trasluzca la existencia en el vestuario de visiones discrepantes sobre lo que significa compromiso con el club.

Raúl García también expuso sus reticencias a las redes sociales y su uso, algo que de inmediato trajo a la memoria el incidente provocado por las fotos vacacionales colgadas por unos cuantos jugadores del Athletic. Unas horas más tarde, Yeray aportaba más material para la reflexión al soltar el siguiente mensaje: "Siempre habrá gente pro Yeray y gente pro Unai Núñez". Y se negaba a calificar la ocurrencia de Núñez: "€no estoy ni a favor ni en contra, la decisión es suya".

La intervención de Raúl García ha dotado de enjundia al incidente originado por la incomodidad que experimenta Núñez, quien además a título privado habría sido reconvenido por los dirigentes del Athletic, molestos por sus palabras.