Nuevo curso, misma receta

Gaizka Garitano trabaja con la idea de mantener las bases de la pasada temporada para reforzar las señas de identidad de un equipo que no mira a largo plazo

09.02.2020 | 08:48
Gaizka Garitano dirige el entrenamiento matinal que tuvo lugar ayer en las instalaciones de Lezama.

Gaizka Garitano trabaja con la idea de mantener las bases de la pasada temporada

Bilbao - El Athletic, con unas marcadas señas de identidad bajo la batuta de Gaizka Garitano, aspira a seguir siendo un equipo reconocible en la temporada entrante, en la que no habrá grandes sorpresas respecto a la propuesta futbolística del último ejercicio. Mantener y reforzar las bases establecidas durante el pasado curso se ha convertido en uno de los principales objetivos del técnico rojiblanco de cara a una campaña en la que pretende remarcar los puntos fuertes y hacer frente a las carencias relacionadas con el juego, pero siempre a través del plan trazado desde su llegada al banquillo local de San Mamés.

La solidez defensiva, el trabajo colectivo y la verticalidad en las acciones ofensivas seguirán siendo puntos innegociables mediante los cuales dibujar un relato que, con mayor o menor brillantez en función de la cita, del rival y de los futbolistas escogidos para desarrollar el plan de turno, resulte productivo desde el arranque de un campeonato de liga que exigirá de lo lindo a los leones. El Barcelona, vigente campeón, ejercerá como primer rival de un equipo que intentará hacer de la consistencia su principal virtud. A falta de fichajes, más allá de la incorporación del joven guardameta navarro Jokin Ezkieta, el conocimiento de la hoja de ruta marcada por Garitano se establece como un preciado sustento a través del cual marcar diferencias con respecto a otros equipos en plena construcción.

A dicho factor, sin ir más lejos, hizo referencia en varias ocasiones el propio entrenador del Athletic hace hoy una semana, cuando el balón volvió a rodar en Lezama tras el periodo vacacional. No tuvo inconveniente alguno Garitano en reconocer que no fichar supone un handicap, dados los refuerzos que tendrán el resto de clubes para afrontar la temporada, pero incidió en que "tenemos una base fuerte del año pasado, nos conocemos bien y en ese aspecto hay un terreno ganado".

"Iremos viendo durante la temporada qué opciones de juego tenemos, pero somos un equipo muy reconocible y eso es muy importante, porque las cosas en las últimas 24 jornadas de liga fueron muy bien y ojalá podamos mantener las cosas que hacíamos bien, mejorando lo que tengamos que mejorar", agregó el propio Garitano al ser cuestionado por el ideario que aplicará en un curso en el que, a la espera de ver los matices que pueda introducir en posiciones relativas al centro del campo, los costados o la punta de lanza con Iñaki Williams y Aritz Aduriz como candidatos de características sumamente alejadas entre sí, lo cierto es que no habrá ninguna revolución.

Dentro del vestuario rojiblanco, además, comienza a instaurarse la corriente comedida y cortoplacista que lidera el técnico, amante de los entrenamientos, del trabajo táctico y, por encima de todo, del día a día. De ello, a diferencia de la postura pública adoptada en años anteriores, va camino de impregnarse una plantilla que comanda como nuevo primer capitán Iker Muniain, quien secundó el martes el mensaje mandado días atrás por su entrenador al no querer fijar Europa como objetivo. La receta del técnico vizcaino, no en vano, gusta y convence a un plantel que escapó del infierno gracias al método Garitano y que acepta el desafío de subir uno o varios peldaños al calor de una filosofía de juego basada en el orden y en conceder lo mínimo posible al rival.

el debate sobre el juego El resultado del mensaje lanzado el 4 de diciembre de 2018 tras la destitución de Eduardo Berizzo, pese a no alcanzar para obtener un pasaporte europeo como consecuencia de una decepcionante recta final de liga y un último partido para olvidar en el Ramón Sánchez Pizjuán, dejó un buen sabor de boca al timonel de la nave bilbaina, que convirtió al Athletic en el quinto mejor equipo de LaLiga en las 24 jornadas que dirigió a los leones, en las que, sin repetir alineación, sumó 42 puntos, una media de Champions League. Las formas, a menudo peleadas con el fondo, no obstante, dejaron abierto un debate en relación al juego desplegado, en especial, lejos de San Mamés. La apuesta por la fiabilidad defensiva con formaciones de marcado cariz defensivo en un buen puñado de ocasiones dejó en el aire la pregunta de qué sucederá en el curso venidero, con Garitano al frente del equipo desde el primer entrenamiento de la pretemporada.

La ausencia de incorporaciones externas hasta la fecha, a pesar de la renovada promoción de cachorros, no invita a pensar en una remodelación que, prácticamente, descartó con sus palabras el técnico la pasada semana al dejar clara su intención de buscar el éxito apoyado en las pautas establecidas desde que tomó las riendas de un equipo a la deriva. El nuevo curso, por tanto, nace con la misma receta.