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El último de una larga lista

Iñigo Martínez es el decimotercer jugador que cambia Donostia por Bilbao desde 1989, cuando el Athletic abrió la veda con los fichajes de Lutxo Iturrino y Loren, actual director deportivo de la Real Sociedad

El último de una larga listaFoto: Efe

EL fichaje de Iñigo Martínez previo pago de los 32 millones de euros de su cláusula de rescisión, operación récord con Athletic y Real Sociedad como protagonistas, no hace sino ampliar la nómina de jugadores que a lo largo de la historia han recalado en Bilbao tras defender el escudo txuri-urdin. El central de Ondarroa se ha convertido no en vano en el decimotercer futbolista que cruza la A-8 para alistarse en el cuadro rojiblanco desde el lejano verano de 1989, cuando el Athletic acometió las incorporaciones de Lutxo Iturrino y Lorenzo Juarros, actual director deportivo de la Real que 29 años después ve con resignación cómo Iñigo Martínez sigue sus pasos.

Si bien es cierto que la contratación de Iturrino no generó ninguna tensión entre ambos clubes al tratarse de una operación a coste cero, sí lo hizo el sonado trasvase de Loren, por cuyos servicios desembolsó el Athletic los 300 millones de las antiguas pesetas (1,8 millones de euros) que marcaban su cláusula de rescisión. La transacción encabezada por el presidente rojiblanco Pedro Aurtenetxe, la más cara realizada hasta entonces en el fútbol vasco y la segunda a nivel estatal, hizo saltar por los aires las relaciones institucionales entre Real y Athletic, que un año después, en 1990 y bajo el mandato ya de José Julián Lertxundi, repitió maniobra al abonar los 50 millones de pesetas (300.000 euros) de la cláusula de David Billabona. La incorporación del irundarra, que formó parte de la selección española que se hizo con la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Barcelona en 1992, dio paso en 1994 al fichaje de Bittor Alkiza, a quien el Athletic logró cautivar en una época en la que el técnico realista John Benjamin Toshack se mostraba reacio a darle oportunidades.

El fichaje por el Athletic del hijo del expresidente de la Real, Iñaki Alkiza, se cerró a cambio de 220 millones de pesetas (1,3 millones de euros), suficientes para convertir en león al donostiarra, cuya salida precedió en el tiempo al terremoto que causó en el seno de la Real el fichaje de Joseba Etxeberria en edad juvenil un solo año después. El club bilbaino pagó en 1995 los 550 millones de pesetas (3,3 millones de euros) de la cláusula de rescisión del de Elgoibar, quien dio ayer el visto bueno a la incorporación de Iñigo Martínez en los micrófonos de Onda Vasca. “Creo que es un gran fichaje. Hay muy buenos centrales como Etxeita, Yeray y Núñez, pero Iñigo tiene un perfil zurdo y con la ausencia de Laporte, que le daba salida de balón al Athletic, había una vacante ahí”, reflexionó Etxeberria, quien incidió en que la llegada del central ondarrutarra es “un gran refuerzo” para el equipo dirigido por José Ángel Ziganda.

“EL DINERO, EN EL CÉSPED” También apuntó el actual entrenador del Amorebieta que “el dinero tiene que estar en el césped” y que Iñigo Martínez “va a encajar bien, porque se ve que es un chico con mucha personalidad y ese carácter le va a ayudar para afrontar este reto”. Lo dice un reconocido exleón que disputó un total de 514 partidos oficiales en sus 15 temporadas en Bilbao, donde llegó tres años antes que Andoni Imaz, actual delegado del Athletic que se mudó desde Donostia en 1998 a coste cero. Cinco millones de euros, debido a una recordada penalización por la tristemente recordada presentación de Iban Zubiaurre como rojiblanco en 2005 tuvo que pagar Ibaigane años después bajo el mandato de Fernando Lamikiz.

Sin coste alguno, sin embargo, logró el Athletic reclutar en 2006 a Igor Gabilondo procedente de una Real que también vio volar rumbo a San Mamés, en 2008, a Mikel Balenziaga. El de Zumarraga fichó por el Athletic a cambio de un millón de euros, el mismo precio que pagó Ibaigane por los servicios de Xabi Castillo en 2009. Los dos últimos en hacer las maletas para abandonar la Real y recalar en el club rojiblanco, sin traspaso económico de por medio, fueron Gorka Elustondo en 2015 e Iñigo Díaz de Cerio en 2009.

El exdelantero donostiarra, que no tuvo la suerte deseada en su aventura en la capital vizcaina, donde solo pudo jugar doce partidos durante las dos campañas que defendió el escudo rojiblanco, recuerda a DEIA que “fui con las mayores expectativas y al final no me fue bien deportivamente, aunque no me arrepiento de haber ido al Athletic”. “El tiempo dirá si Iñigo Martínez hace carrera en Bilbao, es una decisión suya y como tal hay que respetarla”, agrega De Cerio sobre el trasvase del central de Ondarroa, haciendo también hincapié en que será el paso del tiempo lo que dictamine si la decisión de Iñigo Martínez “es acertada o no, aunque si la ha tomado será porque cree que es lo mejor para él”.

“Es un tema muy personal”, advierte asimismo el exdelantero de Real y Athletic, quien resalta las mayores diferencias económicas, institucionales y deportivas existentes entre ambos clubes cuando él aterrizó en Bilbao en 2009, para hacer referencia acto seguido, por experiencia propia, a que “cuando un jugador toma la decisión de irse de la Real al Athletic tiene que sopesar los pros y contras y saber que, lógicamente, vas a pasar en Donostia de ser aplaudido a ser criticado duramente”.