Remiro, un regreso necesario
Alex Remiro se ejercitó ayer a las órdenes de Valverde y el Levante se guarda una opción preferente de cara a una hipotética nueva cesión
bilbao - El culebrón Alex Remiro llegó ayer a su fin y con un feliz desenlace para los intereses del Athletic y del propio guardameta. El club bilbaino informó apenas 15 minutos antes del inicio de la sesión de entrenamiento programada ayer en Lezama de la vuelta de su futbolista, que estaba cedido en el Levante, donde no jugaba desde el mes de septiembre. Una situación que generó cierta preocupación en el seno de la dirección deportiva, que no tuvo más remedio que acelerar el proceso por la lesión de Kepa Arrizabalaga en el partido del pasado 8 de enero frente al Alavés. El navarro, que llegó el domingo a Bilbao, no entró en la convocatoria del conjunto granota, que jugó el sábado frente al Alcorcón, y ayer mismo se ejercitó a las órdenes de Ernesto Valverde.
En la matinal de Lezama estuvo también Unai Simón, si bien regresará a la disciplina del Bilbao Athletic a lo largo de esta semana y el fin de semana volverá a estar a disposición de José Ángel Ziganda. Remiro, por su parte, que tiene contrato en vigor con el Athletic hasta el 30 de junio de 2019, regresará a una convocatoria con el primer equipo en el duelo del sábado ante el Barcelona. Será la séptima vez que se siente en el banquillo después de que el curso pasado fuera convocados dos veces y en la temporada 2014-15, otras cuatro.
Su salida del Levante, líder de Segunda, se antojaba necesaria dadas las pocas oportunidades con las que iba a contar hasta el final del curso debido a la confianza depositada por el técnico Juan Ramón López Muñiz en Raúl Fernández. Petición expresa del entrenador asturiano en verano, Remiro arrancó de titular, pero perdió tal condición en la quinta jornada después de haber jugado cuatro partidos. Incluso, en las últimos días la relación de López Muñiz con el navarro había cambiado.
Remiro recibió varias semanas antes del arranque del mercado invernal una llamada desde la dirección deportiva en la que se le animó a permanecer tranquilo y a seguir entrenando con total normalidad con el fin de encontrar una solución a lo largo del mes de enero.
La lesión de Kepa agilizó el proceso y la resolución a lo que era ya un problema llegó ayer finalmente, casi sobre la bocina, y tras una jugada a tres bandas. El conjunto granota, interesado en mantener las buenas relaciones con el Athletic, pidió tiempo a Ibaigane para encontrar otro portero. El elegido fue Oier Olazabal, que militaba en las filas del Granada, equipo que también tuvo que fichar a un nueva arquero antes de dejar salir a Remiro, quien ayer ya se ejercitó a las órdenes de Valverde.