Mal día para debutar
Valverde solo concede 45 minutos a Williams, al que no ayudó el colectivo con un juego pobreEl cachorro fue el primero de los tres nueves que ejercieron en el adiós a seis partidos sin perder
Bilbao - El 6 de diciembre de 2014 pasará al historial del Athletic como la fecha en que debutó como león Iñaki Williams, el segundo jugador negro que lo hace después del estreno de Jonás Ramalho, que defiende al Girona como cedido. Williams (Bilbao, 15 de junio de 1994) se convirtió en el gran protagonista de la nefasta tarde de ayer. Eligió el peor día. O sea, no fue el bautizo soñado. Su debut se intuía cercano, sobre todo porque lo dejó caer Ernesto Valverde el pasado lunes, cuando le lanzó un guiño: “Williams jugará en el Athletic, aunque no sé cuánto”. Dicho y hecho. Propició ese momento ayer, cuando el canterano, una de las nuevas joyas de Lezama, compareció en el once ante el Córdoba, quizá porque se pensara que era el partido idóneo, ante el colista y en una buena inercia del colectivo en la liga.
Williams gozó solo de 45 minutos. Fue incluso un caramelo envenenado para el pichichi del Bilbao Athletic, donde ha hecho méritos con creces. Ovacionado por San Mamés cuando la megafonía soltó su nombre como titular, tocó su primer balón a los cuatro minutos, en una acción que combinó con De Marcos. Un buen detalle técnico. A los 34 se la dejó a Iturraspe al borde del área, que la golpeó alto. Se trataron de sus apariciones más llamativas, porque en el resto fue víctima del malísimo juego de sus compañeros, que apenas le asistieron balones en condiciones y le llegaron varios melones incontrolables. Puso empeño, pero sin premio.
Valverde prescindió de sus servicios para el segundo acto. Extraño. Se entiende que al técnico no le gustó. O quizá se equivocó con su titularidad. O tiró de un gesto para la galería, con motivo de las ausencias de Aritz Aduriz, el líder del equipo, y de Guillermo, y su no confianza en Kike Sola, al que no le debió hacer mucha gracia la apuesta de inicio por el cachorro. Sea como fuere, San Mamés se quedó con las ganas de conocer más cosas de Williams, del que dicen será uno de los delanteros fijos del futuro Athletic. La presencia de Williams generó morbo, como también lo generó su sustitución, que acentúa la incertidumbre sobre si volverá a jugar a corto plazo o si su debut se quedará como un premio oportunista.
batiburrillo táctico Williams -el séptimo cachorro que debuta en esta segunda etapa de Valverde después de hacerlo Albizua, Saborit, Guillermo, Unai López, Aketxe y Bustinza- fue el primer punta que utilizó el técnico, para el que también fue un mal día en sus decisiones. Lo suyo fue un batiburrillo táctico que despistó al personal y que hizo recordar a otro de los desastres del curso, la derrota en San Mamés frente al Granada, cuando entonces tiró de un abuso de rotaciones que desajustaron al bloque. El Txingurri confió en el delantero del Bilbao Athletic, al que le acompañó de inicio Beñat y después Viguera. No funcionó ninguna de las dos fórmulas.
Valverde cambió de registro a vuelta de vestuarios. Volteó el costado derecho, dejó a Williams en la caseta y puso a Viguera como hombre más adelantado. No dio fruto. Último retoque. Sacó a Kike Sola, uno de sus proscritos y el tercer delantero centro que ejerció. Con la entrada del navarro, renegó de De Marcos como media punta, cuando le estaba dando resultado, para retrasarle al lateral izquierdo. Más sal sobre la herida.
O sea, el técnico, que debió añorar a Aduriz, no dio con la tecla idónea. Se estrujó la cabeza hasta el desgaste, lo que tiene ese lado atroz cuando enfrente estaba el colista, que, para más inri, no conocía la victoria en las trece jornadas anteriores y ni siquiera en la Copa. Fue, por tanto, un ejercicio de impotencia que llegó en el peor momento y que desactiva el subidón liguero provocado por la racha de seis encuentros consecutivos sin perder y en los que había hecho caja.
Un tropiezo ante el Córdoba, el segundo equipo que vence esta liga en San Mamés después de hacerlo el Granada, que hace rememorar malísimos momentos que parecían olvidados. Y el miércoles llega a Bilbao en el cierre para los rojiblancos de la Champions el BATE Borisov, un rival que, como ocurría en el caso del conjunto andaluz, parece superado antes de jugar. Se entiende que lo de ayer fue un aviso. También fue lo del Granada y...