Bilbao. "El vestuario es realista tirando a optimista; mirando la clasificación, en la temporada 2004-05 el equipo estaba en la misma jornada a cuatro puntos de la salvación y se salvó, por lo que no tenemos por qué renunciar a nada con pesimismo o negatividad". Son palabras, un aviso en toda regla, de un Gregorio Manzano que ha prohibido bajar los brazos a los suyos. "La salvación aún es posible", ha sido el mensaje que el técnico jienense ha transmitido a la plantilla bermellona, que afronta mañana una auténtica final en San Mamés en busca de la ansiada permanencia.
El reto, cada vez más complejo para un Mallorca que finalizó en octava posición el pasado campeonato doméstico, comenzó a complicarse después de un solvente inicio de Liga de la mano de Joaquín Caparrós. Tanto es así que tras sumar once de los quince primeros puntos en juego, la llegada de las lesiones y la aparición de las dudas comenzaron a condenar a su suerte a los baleares, que solo fueron capaces de sumar dos de los siguientes 33 puntos en liza. De la sexta a la decimosexta jornada, ambas inclusive, los de Caparrós solo consiguieron arañar dos empates para caer así a los indeseados puestos de descenso y propiciar, seis jornadas después, la destitución del técnico utrerano.
Fue entonces cuando Serra Ferrer apostó por poner el futuro del club en manos de Gregorio Manzano, apodado El Profesor por su antigua labor de educador en un instituto de enseñanza pública. Con dotes también para la psicología, el jienense, que cumple su tercera etapa en el banquillo del Mallorca, se hacía cargo del equipo el pasado febrero. El mismo Manzano que se negó a respaldar el concurso de acreedores presentado en mayo de 2010 por el club bermellón para evitar su desaparición y que llegó a interponer demandas contra el anterior presidente y máximo accionista de la entidad, Mateo Alemany, era el escogido para salvar una situación límite. Con el equipo en penúltima posición, el técnico andaluz, artífice del único título que luce en las vitrinas del Mallorca -ganó la Copa en la temporada 2002-03-, aceptaba la envenenada misión de enderezar el rumbo de un equipo más que perdido en los terrenos de juego.
El efecto esperanzador de la llegada del jienense, sin embargo, pronto quedaría deslucido. Desde el primer envite con el profe en el banquillo, prácticamente. Y es que lejos de mostrar una clara mejoría, el Mallorca solo logró sumar uno de los nueve primeros puntos que se pusieron sobre la mesa tras su aterrizaje en Palma. Un botín demasiado alejado de las necesidades que acechaban a un equipo que comenzaba a mostrarse menos temeroso que bajo las órdenes de Caparrós, pero igual de desacertado y disminuido ante los rivales. Solo la figura de Giovani Dos Santos asomaba -y continúa asomando- como recurso de un equipo que, a estas alturas, se encuentra ante el peor escenario posible. Colista a cuatro puntos de Osasuna, equipo que marca la deseada salvación, el Mallorca figura como el fiel reflejo del quiero y no puedo protagonizado por un grupo de futbolistas que, con Manzano en el banquillo, solo ha sido capaz de sumar doce de los 36 puntos dirimidos.
Fe a pesar de los números
Es así, con el agua hasta el cuello y con la imperiosa necesidad de sumar de tres en tres para evitar un descenso que comienza a perseguir de manera más que alarmante a los baleares, como posará mañana en San Mamés el Mallorca de Gregorio Manzano. "Viajamos con la idea, única y exclusiva, de ir a ganar a un campo bonito, con sabor a fútbol y con un rival que también se juega su permanencia; en definitiva, un partido de poder a poder y para hombres", manifestó ayer el técnico de Jaén instantes antes de elogiar al Athletic al apuntar que se trata de un equipo con una "muy buena disposición al fútbol en los últimos años".
No en vano, fue el propio Manzano quien resaltó ante los medios de comunicación que "como los números indican", el Athletic es tras el Barcelona "el equipo que más combina", con jugadores capaces de ejercer una gran presión ante los rivales. La razón, un trabajo físico "envidiable" de todo el equipo, con futbolistas "interesantes en la medular". Una serie de elogios antes de presentar batalla mañana en San Mamés, con los que El Profesor quiso resaltar la categoría de un contrincante al que sus pupilos tratarán de mandar a la lona en busca de una victoria de enjundia. Un triunfo que permitiría soñar con la permanencia a un Mallorca que, tras el inesperado empate cedido en casa ante el Levante el pasado domingo, apura sus balas en pos de un objetivo que vivirá en La Catedral su próximo episodio. Será, además de para el Athletic, una nueva reválida para un equipo y un entrenador confiados aún en seguir siendo de Primera División a partir del próximo mes de junio.