portugalete. Se trataba de sumarse a la fiesta de las ikastolas vizcainas. Portugalete acogerá el próximo día 26 un nuevo Ibilaldia, que vivió ayer un emotivo aperitivo futbolístico con la visita del Athletic a La Florida en un encuentro amistoso en el que Marcelo Bielsa habrá sacado muy pocas conclusiones de cara a las cuatro jornadas de Liga que restan y en las que el conjunto rojiblanco debe certificar cuanto antes su permanencia en una temporada que dejará muy mal sabor de boca.

El duelo fue un retrato de parte de los males que ha atravesado el Athletic cuando parece que los dos subcampeonatos conquistados la campaña anterior (mañana se cumple un año de la final de Bucarest de la Europa League) quedan casi borrados de la memoria. Fernando Llorente y Fernando Amorebieta asomaron como dos de las grandes referencias de aquellos éxitos. Doce meses después ejercen como espectros. Ya no tienen feeling con la familia rojiblanca. Para Amorebieta, incluso, la de ayer quizá pudo ser su última comparecencia en el equipo de su cuna, porque no aparecen indicios de que pueda participar en este último tramo de curso.

Llorente y Amorebieta harán en dos meses las maletas para enrolarse en la Juventus y en el Fulham, respectivamente. Dos destinos, sobre todo el del delantero, con pedigrí. Ayer a ambos les tocó jugar uno de esos bolos que no gustan a futbolistas que se consideran parte de la creme de la creme. Se enfrentaron a un Portugalete que milita en Tercera División, repleto de suplentes y con chavales del filial, que compiten en Primera Regional. Los jarrilleros se juegan el sábado entrar en el play-off de ascenso a Segunda División B. Cuestión de preferencias. Fue la imagen del partido. Futbolistas del barro contra algunos millonarios prematuros del balón, como así les calificó Bielsa en su famosa charla.

goles y poco más Llorente, que completó los noventa minutos, vio puerta por partida doble. Lo hizo a los cuatro minutos tras una asistencia de Toquero. Parecía el preludio de un festín. Un espejismo. Llorente fue el Llorente de esta temporada. Una sombra. Solo apareció de nuevo con su segundo tanto en un remate de cabeza. Amorebieta completó 45 minutos. Volvió a jugar tres meses después de hacerlo en Liga ante el Rayo. El central se puede parapetar en su falta de ritmo. No tiró de solvencia en el poco trabajo que tuvo y, además, vio la única amarilla que mostró el colegiado en un partido de guante blanco

Porque el Athletic fue muy superior, como era de recibo. Los rojiblancos, sin embargo, se limitaron a cumplir el trámite, sin maltratar al Portugalete en la fiesta de la villa. Fue un amistoso que ofreció las ganas de Morán, que jugaba ante sus paisanos, y de los otros canteranos que reclutó Bielsa. Morán, que se asoció a Iturraspe, apunta a dar ese salto que espera la cúpula de Lezama. Fue una de las buenas noticias, junto al tanto de Ibai Gómez, mientras que Raúl, que firmó dos meritorias intervenciones en el primer acto, se llevó un golpe en la autoestima tras tragarse un disparo lejano de Vicky que supuso el tanto de los portugalujos al filo del descanso. El Athletic, con todo, se sumó a la fiesta de Ibilaldia.