EL Athletic dejó escapar vivo anoche al Celta. Por enésima vez en lo que va de temporada, la falta de acierto ante la portería contraria dilapidó las posibilidades de los rojiblancos. Ni el apellido materno que los hombres de Bielsa lucieron en homenaje a sus madres trajo suerte. La falta de puntería parece una constante en los leones, que en Balaídos dispusieron de media docena de ocasiones más que claras para dar la puntilla a los de Abel Resino, que durante buena parte del partido estuvieron a merced de un equipo que ayer pudo certificar de forma virtual su permanencia en Primera, pero que tendrá que esperar otra jornada más para confirmar lo que todo el mundo da por hecho. Aduriz, Ibai y San José, que gozaron de las ocasiones más claras, seguro que han tenido pesadillas durante la pasada noche.

No es la primera vez en la temporada que el conjunto bilbaino perdona ante la portería contraria, pero lo de Balaídos superó todas las previsiones. Después de un primer tiempo en el que los rojiblancos lograron ponerse por delante poco antes de llegar al descanso tras llevar el peso del encuentro durante la mayor parte del tiempo -De Marcos superó a Javi Varas tras aprovechar un buen pase en profundidad de Aduriz, aderezado con un tacón de Iturraspe-, tras el paso por los vestuarios los leones salieron con la pólvora más mojada que nunca. Algo que con el paso de los minutos dio vida al conjunto celtiña, consciente de que con solo un gol de margen, el Athletic estaba a su alcance.

Aduriz, máximo goleador del equipo en lo que va de curso, fue la personificación de la falta de acierto de los rojiblancos en los metros finales. Aunque dio el pase del gol y estuvo muy participativo durante todo el encuentro, el delantero donostiarra no se pudo ir contento de Balaídos. Primero, tras un buen centro de Iturraspe desde la banda derecha, remató de cabeza al cuerpo de Varas. Una clara ocasión de poner el 0-2 en el luminoso que fue superada poco después por el mismo protagonista. Corría el minuto 66 cuando Muniain combinó con De Marcos para adentrarse dentro del área celtiña. El navarro dio el pase de la muerte a Aduriz, que, ya con el portero batido, inexplicablemente remató fuera de la portería. Un gol cantado en la grada por el medio millar de aficionados rojiblancos que se desplazaron hasta Vigo, que al final del partido no acababan de comprender cómo su equipo había sacado solo un punto en un choque que tenía más que controlado.

Antes de que Iago Aspas pusiera las tablas en el marcador tras sortear a San José y Ekiza a cinco minutos para el final, Ibai también erró dos ocasiones más que claras. La primera de ellas, a pase de Aduriz, precisamente, que peinó un balón que dejó al de Santutxu solo ante el portero del Celta. Con la zurda, el rojiblanco estrelló el esférico contra el larguero. Luego tampoco acertaría al probar de volea. Fueron los mejores momentos de un Athletic que con la entrada de Llorente a quince minutos para el final dejó de generar ocasiones.