bilbao. Los números quizá traicionan a Ander Herrera. El bilbaino ha asumido esta campaña un riesgo añadido. Se ha convertido en un jugador al que no pierden la vista los colegiados, hasta el punto de que el centrocampista del Athletic, un futbolista con mucho talento técnico, asoma con un ingrato historial administrativo, ya que en los 25 encuentros de Liga en los que ha comparecido ha sido amonestado con doce amarillas, además de una roja directa, la que vio en Mestalla en el encuentro de la primera vuelta ante el Valencia.

Herrera ha cobrado un protagonismo que aborrece. Las estadísticas son demoledoras, que le pueden llegar incluso a tildar de un jugador leñero que no se ajusta a su perfil, que como se sabe ofrece un buen gusto por el balón, la posesión y vistosidad, poco que ver con el serial de cartulinas que ha recibido, la última el sábado ante el Barça y que le impedirá comparecer el viernes con los leones en Balaídos ante le Celta, un encuentro crucial para sellar la permanencia.

El bilbaino experimentó ante los azulgranas dos sensaciones opuestas. Las primeras, las negativas, llegaron a los 39 minutos, cuando el gallego Iglesias Villanueva le mostró la amarilla por, según reza en el acta, "sujetar a un adversario (Xavi) en la disputa del balón", lo que no convenció al propio Herrera, que apreció demasiado rigor en la decisión del colegiado. El rojiblanco, sin embargo, se resarció casi en el último suspiro cuando anotó el tanto del empate y, de paso, se quitó un pese de encima al firmar su primer gol del curso en Liga.

el precio de la intensidad Herrera no jugará en Balaídos, por lo que se perderá su quinto partido liguero por sanción en lo que va recorrido de campaña. Los dos primeros se debieron a la roja directa que vio en Mestalla por una patada sin balón al valencianista Tino Costa, por lo no jugó ante el Getafe en San Mamés y en Granada. El exzaragocista reapareció en La Catedral, donde fue de nuevo expulsado por doble amonestación frente al Sevilla, lo que le privó de comparecer en el Santiago Bernabéu ante el Real Madrid.

Acumuló después amarillas que le llevaron a ausentarse del importantísimo duelo ante el Valencia en San Mamés. Herrera ha tirado de compromiso y de intensidad, lo que lleva a asumir más riesgos. Asoma un dato que resume esa fogosidad que emplea en las últimas citas donde el Athletic se juega las alubias. En sus seis encuentros más recientes -Getafe, Granada, Sevilla, Real Madrid, Deportivo y Barcelona- ha sido amonestado en cinco de ellos, por lo que solo se salvó ante el conjunto de Mourinho.

La ausencia de Herrera obligará a Marcelo Bielsa a variar sus sistema por enésima vez ante el Celta, donde Iker Muniain podría ocupar la posición habitual que ejerce el bilbaino, lo que conllevaría el regreso de Ibai Gómez a la banda izquierda como titular.