Bilbao. Tres meses y una semana después de su última comparecencia ante los medios de comunicación, Tito Vilanova volvió a tomar la palabra ayer para dar forma a una rueda de prensa en la que el técnico catalán, que regresó a la Ciudad Condal el pasado 26 de marzo tras más de dos meses de tratamiento contra su tumor en Nueva York, quiso dejar clara su total disponibilidad para continuar al frente del banquillo azulgrana la próxima temporada. "Me siento con muchas ganas y fuerzas para seguir; además, cada vez me siento más a gusto con los jugadores", subrayó el técnico de Bellcaire instantes antes de confesar que, a pesar de su enfermedad, ser entrenador del Barcelona "no es ningún problema para mí, por lo que seguiré seguro, si la salud me respeta".

Y es que Vilanova, sonriente, animado y optimista durante los cerca de 45 minutos que duró la rueda de prensa -la más larga que ha protagonizado desde que cogió el timón del Barça el verano pasado-, confesó que solo la lejanía derivada de su estancia en Nueva York ha impedido que hubiese podido estar mucho antes con el equipo. "Si no vine antes ha sido porque, lógicamente, tengo efectos secundarios, pero cada día que pasa me encuentro mejor y tenía muchas ganas de estar tanto con el equipo como con todos vosotros -en referencia a los periodistas que se encontraban cubriendo la comparecencia-; también es cierto que si no hubiese estado en Nueva York, habría estado antes aquí, formando parte de los entrenamientos y en los partidos, porque me encontraba perfectamente".

No en vano, el propio Vilanova su-brayó que en su prolongada estancia en Estados Unidos "hacía vida como en Barcelona y trabajaba, por lo que me hubiese gustado estar aquí, pero también podía trabajar desde allí, aunque el hecho de no estar cara a cara con los jugadores puede ser que haya afectado en cierto modo". Un problema relativo a la comunicación directa con sus pupilos que no pudo ser todo lo buena que le hubiera gustado al técnico catalán, a quien, a pesar de la complicada temporada y los delicados momentos deportivos atravesados por los azulgranas, jamás se le pasó por la cabeza dejar el banquillo: "Nunca tuve el pensamiento de dejarlo. Cuando tengo fiesta, me aburro en casa. Esto es mi vida y para mí no representa ninguna carga. Y también me han dicho que lo mejor que podía hacer era trabajar".

irónico sobre la "autogestión" Concentrado y totalmente activo desde la distancia, Vilanova resaltó además que fue él quien, con la inestimable ayuda de Jordi Roura, llevó en todo momento las riendas de un equipo sobre el que ironizó acerca de la posibilidad de que haya existido cualquier ademán de autogestión por parte de los futbolistas. "Si había autogestión lo hacían bastante bien, porque coincidíamos en las alineaciones y también en los cambios", apuntó seguro de sí mismo el catalán, quien tampoco tuvo reparos en expresarse sobre la comprometida situación a la que tuvo que hacer frente la Junta Directiva azulgrana tras su marcha obligada a Nueva York. "La situación que se dio en este club fue muy complicada, ya que el entrenador no estuvo durante un par de meses y yo hubiera entendido cualquier tipo de decisión al respecto, aunque ninguna postura era sencilla, ya que si venia otro técnico y se perdía un partido, le hubiera caído un palo", reflexionó Vilanova para defender, inmediatamente después, el "elevado" grado de compromiso mostrado por la plantilla culé.

"Hay que estar orgullosos de estos jugadores que nos han mantenido en una buena situación en la Liga y han vuelto a alcanzar las semifinales de la Champions. El compromiso de los jugadores ha sido extraordinario y no hay nada que se les pueda reprochar en ese sentido", argumentó un Vilanova que tras referirse en términos cariñosos a Éric Abidal -felizmente recuperado ya de su tumor en el hígado-, también tuvo palabras de elogio hacia Roura, a quien felicitó por la "complicada" tarea que tuvo que afrontar en su ausencia, a pesar de que "siempre ha sido una persona muy importante a la hora de tomar decisiones, ya desde la época de Guardiola, y creo que todo lo sucedido ha servido para que el Barça tenga ahora un mejor staff técnico del que tenía hace unos meses".

la relación con pep, enfriada En cuanto a la relación actual con su antecesor en el cargo, un Josep Guardiola que tomará las riendas del Bayern de Múnich a partir del mes de julio, Tito Vilanova confesó que esta se ha "enfriado" en las últimas fechas. "Somos amigos íntimos desde pequeños. Estuvimos juntos en La Masía y hemos vivido una etapa espectacular e irrepetible (en el Barça), pero es verdad que con la distancia las relaciones se enfrían", indicó el actual entrenador azulgrana, quien volvió a dejar claro que no ha cambiado su opinión sobre las comparaciones con Pep, haciendo alusión a cuando destacó que cada vez que les evalúen conjuntamente, él tendrá todas las de perder. "No trabajo pensando en las comparaciones, sino en hacer las cosas bien. No podría vivir pensando en si soy mejor que este u otro, es algo que no me interesa para nada", concluyó Tito Vilanova, que asoma ya de vuelta en el complejo mundo del fútbol: su vida.