bilbao. Es habitual que coincidiendo con el final de calendario se atempere el instinto depredador de los amos del campeonato debido a que su desproporcionada superioridad abre distancias abismales en la clasificación y amarran sus objetivos con mucha antelación. Así, hoy el Barcelona podría levantar el pie del acelerador, dejarse llevar, porque le saca trece puntos al segundo cuando quedan seis jornadas. En cambio, el Athletic está abocado a echar el resto, que es lo suyo frente a los azulgranas porque, urgencias aparte, sin tensión la derrota está garantizada y a veces hasta poniendo todos los sentidos es inevitable. Sobre el papel, el partido no pintaba mal para los rojiblancos, la previsión hablaba de un Barcelona relajado y muchas ausencias. Es previsible que falten varios titulares en el once, pero está por ver cómo influye en el ánimo del equipo de Tito Vilanova lo que pasó en Múnich. Téngase en cuenta que una victoria en San Mamés podría matemáticamente darle el título de Liga esta misma tarde y parece más necesitado que nunca de un estímulo extra.
Por tanto, la particularidad de la cita estriba en que el Barcelona acaba de recibir una paliza y, como no tiene costumbre, su reacción es imprevisible y quizás implique una mayor complicación para el Athletic. Es lo que pretende Vilanova, borrar lo que calificó como "accidente". Viene a Bilbao tras comprobar cómo sienta verse desbordado, ha experimentado la impotencia, lo que supone sentirse inferior. Los cuatro goles que recibió el martes convierten en utopía sus opciones en la Champions, pero no le queda sino aferrarse al milagro. Presentarse el miércoles ante su afición con la Liga en el bolsillo no garantiza nada, pero en situaciones límite cualquier detalle cuenta. Por de pronto, el Barça aterrizó anoche en Bilbao con todas sus estrellas, salvo Busquets, que se quedó en la Ciudad Condal aquejado de una pubalgia. Messi, Xavi, Iniesta y compañía estarán en el último choque en La Catedral. Es probable que ninguno de ellos sea titular, pero con el paso del partido seguro que Vilanova les da minutos.
"Cuanto antes ganemos la Liga, mejor. Lo que me gustaría es ser campeón, el lugar donde hacerlo es secundario", destacó el técnico culé antes de viajar a Bilbao. En realidad y de entrada, todo este asunto que de alguna manera se dejará sentir sobre la hierba de San Mamés ni le va ni le viene al Athletic, que bastante tiene con lo suyo como para pararse a considerar las cuitas ajenas.
Con menos de la mitad de los puntos que posee el líder, el Athletic todavía necesita engordar su casillero y quema uno de sus últimos cartuchos ante la afición. Lo ideal sería cerrar hoy mismo el amplio capítulo de encuentros importantes que La Catedral ha acogido -además, sería lo que corresponde por la entidad del rival-, para lo que es obligatorio ganar, pues otro marcador podría revalorizar negativamente la visita del Mallorca o del Levante. Marcelo Bielsa insiste en remarcar la problemática propia y confía en que se plasme en algo tangible la mejoría observada en los últimos partidos, tres actuaciones esperanzadoras y sin embargo saldadas con un escuálido empate.
UN CAMBIO Ayer volvió a encerrarse en San Mamés con la plantilla, por lo que se desconocen con exactitud sus planes. Una cosa está clara: en el once no figurará Iturraspe, por obra y gracia de los diversos comités. Esta baja parece que devolverá a Gurpegi al círculo central, posición donde no actúa desde el primer partido de la segunda vuelta, celebrado en el Villamarín.
El adelantamiento del capitán concede la titularidad a San José, quien formará pareja en la zaga con Ekiza, igual que hace quince días cuando se recibió al Real Madrid. La otra cuestión pendiente sería la identidad del ariete. Optan Llorente y Aduriz, pero hay bastantes indicios que invitan a apostar por el primero de ellos, que ha sido el elegido ante Sevilla, Madrid y Deportivo.
El técnico ha preferido no decantarse públicamente, con la disculpa de que no se habían agotado las sesiones de entrenamiento, pero los argumentos con lo que ha adornado la repesca de Llorente hacen pensar en que le dará continuidad, permaneciendo Aduriz en el banquillo a la espera de minutos en la segunda parte. En definitiva, con el retoque forzoso por la suspensión de Iturraspe, el Athletic saltará con los mismos que debieron haber ganado en Riazor. Si esta tarde ofrecen un rendimiento similar estarán en condiciones de pasar por encima del Barça y sus circunstancias.