madrid. Ya lo decían Los Refrescos, el grupo de música que saltó ala fama en los 80. En Madrid pueden tener la Casa de Campo, museos, cines y chulapos, pero al llegar agosto "aquí no hay playa". Y ayer, a orillas del Manzanares, la Athletic Hiria se convirtió en una auténtica Bombonera, en la que el sol, que lució insistente, caldeó un ambiente que los miles de aficionados que se congregaron en la zona convirtieron en una auténtica fiesta. Eso sí, todos buscando la sombra.

Desde primera hora de la mañana, la cerveza, el kalimotxo y el agua, en proporciones un tanto desiguales, pasaron a ser vías imprescindibles para la hidratación de la sedienta marea rojiblanca. Muchos iban pertrechados con cubos repletos de hielo y alcohol de todos los tipos. La jornada iba a ser larga y no podía faltar el botellón. El comentario era el mismo entre los presentes: "Aurten bai".

Desde el mismo momento en el que José Ángel Iribar inauguró la sede bilbaina, los hinchas lo dieron todo. Un non stop de ánimo para Muniain, Llorente, De Marcos... Como dice la canción de moda en San Mamés y que más sonó antes de la final: "A lo loco se vive mejor, ¡Bielsa!'.

El goteo de aficionados hasta el territorio Athletic fue continuo. Las retenciones que sufrieron por carretera en Burgos y en la entrada a Madrid (además de los controles de la Guardia Civil) se olvidaron al llegar a la carpa. Varias pantallas gigantes emitieron partidos históricos de los leones, como el que enfrentó hace 28 años a Athletic y Barça en el Bernabéu. Aunque el resultado es de sobra conocido, los presentes jalearon la victoria de los bilbainos y protestaron al ver las patadas de Schuster, Migueli y Maradona. "Esto solo pasa aquí. Una final que hemos visto todos y parece que se está jugando en directo", decía Joxean.

Como pasó hace tres años en Valencia, muchos aficionados del Barça optaron por quedarse en la Athletic Hiria, conscientes de que la marcha estaba asegurada. Y en la era de facebook y twitter, fueron miles los hinchas que, móvil en mano, colgaron instantáneas. Por su aspecto y por la carpa que hacía las veces de txosna, al llegar a la Puerta del Rey el comentario era el mismo: esto parece la Aste Nagusia. Solo faltaba Marijaia.