Síguenos en redes sociales:

Un buen siervo pero un mal amo

Un buen siervo pero un mal amo

El genial novelista francés Alejandro Dumas dijo aquello de que el dinero es un buen siervo y un mal amo. La sentencia cobra vida año tras año, cuando la Asamblea General Ordinaria se convierte en una suerte de Wall Street, con el mareo de cifras, el baile financiero, las estocadas de mosquetero de unos contra otros. En días como estos, más que nunca, se percibe que el Athletic es una familia, sí, pero en ocasiones desavenida; en días como estos se observa que el hambre de los lobos, el afán por sentirse principito por un día o las guerras banderizas son males de nuestro tiempo. Todo acabó como la malva pero había, en los preámbulos, la sensación de que iba a desatarse el rosario de la aurora.

Nunca me gustó ver cómo se entiende al Athletic desde las cifras, cuando es un asunto de corazones. Entiendo que es un derecho del socio conocer los pormenores del club, sus entretelas financieras. Y que nunca están de más los centinelas, pero no es gratificante ver cómo se baten en duelo dos partes a las que les une, de eso no hay duda, el cariño a unos colores.

Testigos o protagonistas -cada cual ha escogido su papel...- de esta historia han sido el presidente del Athletic, Josu Urrutia, y su antecesor en el cargo, Fernando García Macua, cada uno de ellos rodeados de gente de confianza, de contadores y gestores de acreditada solvencia que se enmarañaron -al menos al común de los mortales les pareció eso...- en un asunto contable, algo de lo que rehuye la inmensa mayoría de la calle. Junto a ellos, en la Asamblea de ayer se vio desfilar José Miguel Lanzagorta, Ilbon Urizar Azpitarte, Kepa Cabareda, Manuel Entrena, Juan Luis Madariaga, Juan Antonio Zuluaga, Marcos Muro ("¡qué carpetas más gordas llevan todos!", comentaba de previas...);el director de la Cámara de Comercio de Bilbao, Mikel Arieta-Araunabeña, Gabino Martínez Arenaza; el exdiputado general, Josu Bergara; el presidente de Urdaibai, Josu Zabalondo, quien llegó acompañado por Marga García y Juanra Rey, Gorka Landaburu, Pedro Mari Zuazo, Anartz Zuazo y un buen número de socios compromisarios que vivieron la tarde-noche del Palacio Euskalduna entre la tensión y el tedio, dos estados de ánimo rara vez gratificantes.

Entre los presentes se encontraban, a su vez, José Ángel Iribar y Genar Andrinua, dos viejos leones de peso; Jesús Lavín, Vicente Larrea, Txema Muguruza, José Ramón Urizar, Xabier Losantos Omar, Ricardo Barkala, Garbiñe Atxalandabaso, Antón Taramona, Xabi Sagredo, César García, Carmelo Sánchez-Pando, quien aún recordaba, sobrecogido, la cornada de Juan José Padilla (ya lo dijo el gran Joan Manuel Serrat: cada loco con su tema...), Josu Loroño, el doctor Juan Gondra, Idoia Olabarri, Iñaki Apraiz, Andoni Sanz, Txema Landa, José Pereda, Gonzalo Martín, Joseba Zaldua, Javier Aranguren y un sinfín de asistentes que acudieron a conocer si el asuntito de marras era un agujero negro o una apuesta audaz de tesorería, a comprobar el estado del nuevo San Mamés y conocer los pormenores de lo que nos espera.