Hallan rastros de sangre en la casa rural de Aizarnazabal

La investigación se centra en la fiesta que se celebró en el agroturismo en el que se habría alojado la joven en el que se habría alojado la joven

08.01.2021 | 10:59
Agentes de la Ertzaintza inspeccionan la zona en la que fue descubierto el cadáver este lunes.

Las investigaciones en torno a la muerte de Aintzane Pujana continúan y el cerco policial en las últimas horas está puesto en la casa rural de Aizarnazabal en la que se habría alojado en Nochevieja. Según ha podido saber este periódico, agentes de la Ertzaintza han detectado abundantes rastros de sangre en una de las habitaciones del agroturismo, pero, por ahora, se desconoce si pertenecen a la joven donostiarra hallada sin vida este lunes.

Tras analizar exhaustivamente el martes la zona de matorrales cercana al río Urola del barrio Etxabe en la que apareció el cadáver, las pesquisas policiales se centran en la cercana casa rural en la que la víctima figuraba como una de las personas que se iba a alojar allí en Nochevieja.

Esta investigación ha revelado la aparición de rastros de sangre en una de las habitaciones que podrían ser de la mujer y que la Policía vasca ya está analizando.

De ser así, Aintzane Pujana, que recibió entre seis y ocho puñaladas que acabaron con su vida, podría haber sido asesinada en el propio agroturismo y no en la zona de matorrales apartada en la que fue descubierta.

Esta donostiarra de 32 años se había desplazado a Aizarnazabal a celebrar el fin de año en una fiesta ilegal con en torno a 20 personas en la que tuvo que intervenir la Ertzaintza. A pesar de que ella no se encontraba entre las personas identificadas, la joven sí figuraba en el registro de huéspedes.

No fue hasta el día de Año Nuevo a las 22.00 horas cuando su pareja denunció su desaparición y se publicó su fotografía en las redes sociales. No obstante, fueron unos operarios que trabajaban en unos matorrales del barrio Etxabe los que dieron con su cuerpo sin vida el lunes. El cadáver se encontraba junto al río Urola, a escasos metros de un puente que conecta con varios caseríos y a tan solo 500 metros del agroturismo en el que se debería haber alojado.


Una vez descubierto el cuerpo, agentes de la Ertzaintza inspeccionaron a fondo el martes la zona en busca de pistas que pudiesen aclarar lo ocurrido. Incluso la sección de intervención subacuática de la Policía Vasca rastreó el río Urola, donde se encontró una prenda y una cinta verde que puede ser utilizada como brida y que, por el momento, se desconoce si tienen relación con el caso.

Ese mismo día también se analizó la cercana casa rural al haber sido uno de los últimos lugares en los que, al parecer, se la habría visto con vida.

Con este nuevo hallazgo, la investigación avanza en la senda de que el crimen habría sido cometido por alguien de su entorno familiar o de amigos, ya que de confirmarse que los rastros de sangre hallados ayer pertenecían a la víctima, el suceso se habría producido durante la fiesta ilegal.

No obstante, tal y como indicó el martes el director de la Ertzaintza, Rodrigo Gartzia, no se descarta ningún escenario, incluido el de la violencia machista.