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Médicos de Osakidetza en huelga: “Que Pedro Sánchez o quien sea mueva ficha”

El Departamento de Salud del Gobierno Vasco cifra el seguimiento del paro en Osakidetza en un 16%

Médicos de Osakidetza en huelga: “Que Pedro Sánchez o quien sea mueva ficha”Javier Etxezarreta

La huelga de médicos convocada contra el proyecto de estatuto marco del Ministerio de Sanidad ha tenido un seguimiento del 15,86% en el turno de mañana en Euskadi, según los datos facilitados por el Departamento vasco de Salud. Por territorios, la incidencia ha sido del 10,29% en Araba, del 17,92% en Bizkaia y del 15,67% en Gipuzkoa. La protesta forma parte de una nueva semana de paros impulsada por los facultativos, la cuarta en lo que va de año, con la que reclaman un estatuto propio para los médicos que permita que sean los propios profesionales quienes negocien sus condiciones laborales.

Un grupo de profesionales se concentró por la mañana frente al Hospital de Cruces para visibilizar sus reivindicaciones. La cardióloga Elisabete Alzola, portavoz de los facultativos movilizados, reclamó que “Pedro Sánchez, o alguien que mueva ficha”, escuche al colectivo y abra una negociación para desbloquear el conflicto. Según denunció, la situación continúa “sin solución” después de meses de huelgas, reuniones sin avances y una ministra —Mónica García, de Sumar— que parece estar pensando más en su candidatura a presidir la Comunidad de Madrid que en retomar las negociaciones. Los médicos exigen un estatuto marco específico para el colectivo al considerar que su trabajo tiene “singularidades” distintas a las de otros profesionales sanitarios, especialmente en aspectos como las guardias, la carga asistencial o la responsabilidad clínica.

Alzola también lanzó un mensaje al Departamento de Salud del Gobierno vasco, ya que, según dijo, muchas de las reivindicaciones pueden abordarse desde el ámbito vasco, como la limitación de las agendas “sobrecargadas”, la mejora de las retribuciones o la regulación de las jornadas laborales. En este sentido, criticó que el Gobierno vasco no se haya sentado a negociar hasta que los facultativos decidieron suspender la actividad extraordinaria voluntaria —las conocidas “peonadas”— que muchos médicos realizaban por las tardes para reducir las listas de espera en Osakidetza. Según el Gobierno vasco, esta reducción de actividad afecta especialmente a cirugías programadas, pruebas diagnósticas y consultas externas.

La portavoz de los facultativos advirtió además del impacto que las actuales condiciones laborales tienen tanto en los profesionales como en los pacientes. En concreto, denunció jornadas de hasta 24 horas continuadas y alertó de que el cansancio extremo puede derivar en errores asistenciales. Aunque reconoció que el seguimiento de la huelga se mantiene “estable”, admitió que muchos médicos encuentran dificultades para secundar completamente los paros debido a la repercusión que tienen sobre los pacientes y la actividad sanitaria.

Consecuencias

La huelga está teniendo un impacto creciente en la actividad de Osakidetza, especialmente en las listas de espera, consultas y operaciones programadas. El propio Departamento vasco de Salud ha reconocido que la demora media quirúrgica ha pasado de 54 a 74 días, es decir, 20 días más desde el inicio del conflicto. Salud también ha mostrado preocupación por el efecto acumulativo de las sucesivas jornadas de paro. La directora general de Osakidetza, Lorea Bilbao, llegó a advertir de que la huelga “va a afectar seriamente” a las listas de espera si no se alcanza un acuerdo.

Para paliar los efectos del conflicto, el Ejecutivo vasco ha impulsado varias medidas. Entre ellas, ha reforzado los servicios mínimos en hospitales y centros de salud, haciendo que los hospitales funcionen “como un sábado” en lugar de como un festivo durante las jornadas de huelga. Esto permite mantener altas médicas, evitar bloqueos en planta y garantizar al 100% servicios considerados críticos, como oncología, UCI, diálisis, ictus, partos o transfusiones.

También se han reorganizado recursos para priorizar las intervenciones y pruebas más urgentes, especialmente las relacionadas con patologías oncológicas o graves. Otra de las medidas adoptadas ha sido la derivación de pacientes a centros concertados para contener el crecimiento de las listas de espera. El consejero de Salud, Alberto Martínez, anunció la semana pasada que unas 800 personas que habían acumulado 180 días de espera ya han aceptado operarse en clínicas privadas, lo que, según el Ejecutivo vasco, ha permitido frenar parcialmente el aumento de las demoras.

Transferencia

En paralelo, el Ejecutivo autonómico ha intentado mediar en el conflicto estatal, promoviendo la figura de un mediador independiente para acercar posiciones entre el Ministerio y el comité de huelga, además de reclamar reiteradamente al Gobierno central que abra una negociación “real”. El último paso ha sido la carta que el consejero Alberto Martínez ha remitido al Ministerio solicitando una reunión para explorar la posible transferencia de las competencias del Estatuto Marco del personal médico. Sin embargo, la transferencia plena de estas competencias no es sencilla. Y es que el Estatuto Marco es una norma básica estatal que fija reglas mínimas para todo el país sobre jornada, categorías, movilidad o régimen laboral para todo el Sistema Nacional de Salud, por lo que cualquier cesión exigiría negociación política y, probablemente, cambios legislativos a nivel estatal.

Mientras tanto, el Gobierno vasco ha intentado ganar margen reforzando los servicios mínimos. Además, Osakidetza ha alcanzado un acuerdo clave con el Sindicato Médico de Euskadi (SME), el sindicato de enfermería SATSE y CCOO para poner en marcha un nuevo modelo de desarrollo profesional. El pacto introduce cambios estructurales en el reconocimiento de la trayectoria de la plantilla, incluyendo por primera vez el cómputo de los años de residencia médica y una puntuación adicional para los puestos de difícil cobertura. El nuevo sistema busca agilizar la progresión de los trabajadores de Osakidetza mediante convocatorias anuales, cuyos efectos económicos se aplicarán el 1 de enero del año siguiente. Entre las novedades más destacadas figura la introducción de un factor corrector por equidad de género, diseñado para que las situaciones vinculadas a la conciliación no penalicen el ascenso profesional. Asimismo, se incorporan las competencias lingüísticas y digitales como méritos valorables para todos los grupos. También se otorgarán puntos extra a los puestos de difícil cobertura.