Euskadi se ha librado del duro correctivo que la OCDE le ha dado al sistema educativo español debido a su principal problema: el abandono escolar temprano. A pesar de que en la última década España ha logrado reducir a la mitad su tasa de abandono al 13,9%, aún sigue por encima de la media de UE (9,3%). En cambio, la escuela vasca es una alumna aventajada en el contexto europeo porque tiene un abandono temprano del 5,6%, mejorando incluso el objetivo del 9% fijado por la Comisión Europea. Por otro lado, Euskadi continúa siendo, con diferencia, la comunidad autónoma con menos ninis  -jóvenes que ni estudian ni trabajan- de todo el Estado y sigue por debajo de la media de la Unión Europea (9,7%). 

Además la escuela vasca ha hecho los deberes. El Departamento de Educación se ha adelantado en la implantación de las principales medidas que la OCDE acaba de recomendar aplicar al Estado para darle la vuelta a sus malos datos, lo cual explicaría en parte que el sistema educativo vasco tenga una de las tasas de abandono más bajas de todo continente. A la vista del éxito relativo a la hora de reducir su abandono, el Ministerio de Educación solicitó en 2020 al Consejo Europeo (CE) asesoramiento para lograr unos porcentajes aceptables de fracaso escolar. El CE contrató entonces a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) -organizadora del Informe PISA- para que radiografiase el caso español. Y ahora, las tres organizaciones juntas acaban de presentar un plan de acción con 15 recomendaciones concretas para prevenir la salida prematura del sistema educativo de los jóvenes. 

Recomendaciones

Controlar la tasa de abandono escolar es esencial ya que puede dar lugar a elevados costes personales, económicos e incluso fomentar la fractura social. Según la OCDE, más allá de las dificultades a nivel individual (inseguridad laboral, desmotivación para participar en el mercado, salud personal, autoestima), el hecho de que un gran número de jóvenes abandonen los estudios conlleva cuantiosos costes económicos como resultado de las elevadas tasas de pobreza y desempleo juvenil. Se trataría, por tanto, de un factor “ en el riesgo creciente de que la sociedad esté cada vez más dividida”. 

Acabar con la jornada continua, mejorar la formación de los docentes e incentivar a los directores de los centros, desarrollar un índice de vulnerabilidad escolar que pueda utilizarse para identificar a los centros vulnerables y orientar así de forma más eficaz la distribución de los recursos adicionales necesarios y potenciar la FP son las recetas de la OCDE para bajar el abandono. Con mayor o menor nivel de desarrollo, el hecho es que todas estas recomendaciones ya se aplican en Euskadi: los nuevos pluses a las direcciones y el proceso de admisión aplicando el índice de vulnerabilidad, o el mapa de la segregación escolar de la CAV realizado por la Universidad de Barcelona. La FP es referente en el Estado y en la UE. Además Euskadi y Catalunya son las únicas comunidades que han puesto pie en pared frente a las presiones cruzadas -de familias y docentes- para implantar la jornada escolar intensiva de mañana. 

De este modo, el Gobierno vasco ve en el Plan de Acción contra el Abandono Escolar de la OCDE un espaldarazo a sus políticas educativas. “Vamos en la buena dirección” asegura a este periódico Begoña Pedrosa, viceconsejera de Educación. “Desde hace ya tiempo -dice- en el Departamento de Educación estamos inmersos es un profundo análisis y reflexión sobre los retos que debemos afrontar, en qué dirección debemos avanzar. En los últimos meses hemos llevado a cabo muchas acciones, cambios que requiere nuestro sistema educativo”. Y ahora, añade Pedrosa, “la OCDE avala nuestras políticas porque identifica acciones que ya hemos implementado en Euskadi: habla de luchar contra la vulnerabilidad, identificar y apoyar especialmente a los colegios con una complejidad, o de reforzar y apoyar a las direcciones”. 

Jornada partida

La controvertida defensa de la jornada partida que el Departamento de Educación ha hecho es otro de los elementos que destaca Pedrosa. “Es sabido que desde el Gobierno vasco apostamos por el horario partido. Es más justo para la totalidad de nuestro alumnado, especialmente para el más vulnerable. De hecho, el acuerdo del parlamento del 7 de abril de 2022 ya recoge la apuesta por la jornada partida. Es nuestra apuesta”, señala. 

Para responder a las diferentes necesidades de aprendizaje, la OCDE apuesta por la ampliación del tiempo de aprendizaje ya que “muchos centros en España funcionan con un horario intensivo, lo que obliga a los padres a pagar por las clases extraescolares”. Precisamente, insta al Estado español a seguir el ejemplo de países como Dinamarca y Portugal, que “han adoptado sistemas flexibles de jornada completa para ampliar el tiempo de aprendizaje”. Estas iniciativas “han ido acompañadas de una mayor oferta de comedores y actividades extraescolares”. “España podría valorar adoptar un enfoque similar por las ventajas que podría aportar, en particular para los alumnos desfavorecidos. Una transición factible exigiría invertir en subvenciones para la alimentación y las infraestructuras escolares y remunerar adecuadamente al personal”, advierte el plan. 

Combatir la segregación, apoyar a las direcciones y evitar la repetición

Entre las medidas para rebajar la tasa de abandono escolar, la OCDE insta a revisar el proceso de contratación de los equipos directivos de los centros y a considerar la posibilidad de mejorar el atractivo de los salarios y las oportunidades de desarrollo profesional para los directores de los centros, así como seguir invirtiendo en el desarrollo profesional continuo de los directores de los centros, dando prioridad a los que trabajan en centros vulnerables. Con el objetivo de reducir la repetición de curso, la OCDE defiende “ ampliar” los esfuerzos para reducir la repetición, prestando, como máxima prioridad, asistencia a los centros para que adopten medidas exhaustivas de apoyo a los alumnos en riesgo de repetir curso, “alentándolos a utilizar las subvenciones para hacer efectivo dicho apoyo”. Igualmente, reclama que revise las políticas de admisión del alumnado y elección de centro para “reducir la segregación socioeconómica”.