Autora de 'Mujeres líderes en la educación del siglo XXI'

Ana María Farré: "Las educadoras en tiempos de coronavirus son unas auténticas 'influencers"

Directora del Campus Ibercaja, Ana María Farré ha publicado un libro en el que busca visibilizar el trabajo de 22 expertas que lideran proyectos educativos

13.10.2020 | 01:06
Ana María Farré, autora de 'Mujeres líderes en la educación del siglo XXI'

– Lleva más de veinte años vinculada al ámbito educativo, pero fue hace dos años cuando decidió embarcarse en su proyecto más personal, la elaboración de Mujeres líderes en la educación del siglo XXI (Brief), un libro en el que visibiliza el trabajo de 22 expertas en educación en materias tan relevantes como la digitalización, la neurociencia o la robótica. La publicación será presentada en Bilbao el próximo día 29 en la Sociedad Bilbaína, de la mano de la Asociación de Mujeres Empresarias y Profesionales Liberales, Mujer Siglo XXI, liderada por la procuradora Carmen Miral, y contará con la asistencia, entre otros representantes de la vida social, cultural y empresarial vasca, de la diputada foral, Lorea Bilbao.

Su libro aparece en tiempos convulsos, de incertidumbre. ¿En la era del covid sigue vigente el objetivo que buscó al escribirlo?

—Totalmente. Mi finalidad era visualizar el trabajo de mujeres que lideran proyectos educativos en el Estado; hay muchas y la sociedad está en deuda con ellas, porque están invisibilizadas, como en otras áreas de la vida también. Pero en los momentos actuales, más que nunca, precisamos de referentes como ellas. He intentado dar voz a mujeres acreditadas, profesionales con una alta cualificación y un generoso trabajo. Son referentes en materias por las que pasa el debate sobre la educación del futuro, dirigen proyectos relacionados con la neurociencia, la robótica, la digitalización, la educación emocional o la inteligencia artificial.

¿Qué ofrecen las 22 protagonistas de su libro?

—Su visión de los cambios que necesita la educación hoy en día. Muchos de los grandes profesionales que lideran el mundo están en deuda con alguna maestra que creyó en ellos y les ayudó a desarrollar su potencial.

Son auténticas 'influencers', pero mal pagadas. ¿Un país que se precie puede tener a sus maestras en tan poca consideración social?

—Es una de las críticas que reflejo en el libro: hay que prestigiar la figura del docente. En estos tiempos de pandemia se está poniendo de manifiesto el importante trabajo que llevan a cabo. Uno de los agentes sociales más activos es la comunidad educativa y no está siendo reconocida. Hay que hacer un esfuerzo importante por hacer crecer el talento del país, que es el presente y el futuro de un cambio tan importante como nos supone la situación pandémica actual. De hecho, las protagonistas del libro dan gran importancia a la necesidad de prestigiar la figura del profesorado.

¿Cómo definen el perfil actual de una maestra?

—Como nómadas del conocimiento, diseñadoras de espacios de aprendizaje, sherpas o catalizadores del proceso de interiorizacion que tiene que realizar el alumnado. En el Estado se está produciendo una primavera educativa y muchos de los proyectos que la están haciendo posible son liderados por mujeres relevantes en distintas áreas del conocimiento. Son visionarias de un cambio de modelo educativo que la pandemia ha acelerado.

¿En opinión de sus protagonistas por dónde habría que empezar a cambiar el modelo educativo?

—La digitalización jugará un papel clave. De hecho, en los meses duros de la epidemia ha permitido poner en marcha recursos como las aulas invertidas (Flipped classroom), que tenían como objetivo impedir que la brecha digital dejará a jóvenes atrás. Además, ha emergido de forma necesaria un nuevo método a la hora de evaluar los resultados académicos.

¿Qué otras claves dan las líderes educativas?

—Por ejemplo, Montserrat del Pozo subraya que tenemos por delante el reto de "saber volar mientras se construye el avión". Mar Martín recomienda aprender del pasado, visualizar el futuro y, sobre todo, centrarnos en el presente. Garbiñe Larralde se refiere a la necesidad de no tener miedo a la incertidumbre y al fracaso, que aquí, por cierto, a diferencia de en países como Estados Unidos, está muy mal visto y se penaliza. Sin embargo, para esta educadora, "si de los errores se aprende, no tenemos que tener miedo a equivocarnos. Porque como señala Rocío Lara, ingeniera y experta en robótica, educar consiste en aprender y desaprender distintas maneras de hacer las cosas. Otra reflexión interesante es la que realiza Carmen Pellicer quien señala que "la pregunta no tiene que ser ¿qué tenemos que enseñar?, sino ¿qué precisan aprender?

Hablan de la necesidad de empoderar a las niñas para que desarrollen sus capacidades científicas

—Sí. Porque se está diseñando la tecnología que conformará la sociedad de los próximos siglos. Mujeres y hombres tienen que participar en igualdad de condiciones en la programación y el diseño de la misma.

¿Sus protagonistas consideran que la presencialidad del alumnado es importante?

—Es insustituible, porque no hay que olvidar que existe mucho aprendizaje en el contacto entre el alumno y su educador. De hecho, muchas maestras me han comentado que, a pesar de las mascarillas, sus alumnos y alumnas son capaces de saber su estado de ánimo por la mirada. Las clases presenciales son imprescindibles, se tienen que poder alternar con otras virtuales, pero sin olvidar la cercanía con el profesorado.

En su publicación hace especial hincapié en educar en el pensamiento crítico y reflexivo para hacer una sociedad más libre

—No solo hay que ofrecerles conocimientos, sino también herramientas para tener un pensamiento propio y saber filtrar las informaciones que nos llegan. La memoria es importante y necesaria, es una cualidad estupenda, pero igualmente tenemos que contar con otras habilidades a desarrollar con mayor rapidez para discernir lo que nos interesa o no. El alumnado debe de aprender a tener criterio propio, aunque no sea el de la mayoría, el imperante. En este sentido, contar con buenos educadoras es esencial, porque marca el futuro de cada uno de nosotros.

¿La sabiduría está reñida con la generosidad?

—Todo lo contrario. Es un mensaje que intento transmitir al final del libro. Tenemos que educar a chicos y chicas para que cambien el mundo y lo hagan mejor. Por eso, la importancia de las competencias blandas que sustenta todo el aprendizaje del alumnado. Hay que educar ciudadanos que lideren el mundo y confiar en ellos.

¿A pesar de las leyes de igualdad, es preciso seguir visibilizando a las mujeres del sector educativo muy feminizado, por cierto?

—Visibilizándolas también repercute en un mayor empoderamiento para ellas. Cuando empecé a pensar en mujeres líderes en proyectos educativos me salían más hombres que mujeres, cuando existen un gran número de ellas en este ámbito, pero hay que darlas a conocer. Con esta publicación, además, rindo homenaje a millones de mujeres del mundo dedicadas a la educación como madres, maestras, licenciadas o catedráticas.

"La mujer educadora ha pasado de ser gurú del conocimiento a facilitadora del aprendizaje"

"En el Estado se está produciendo una primavera educativa en la que la mujer lidera muchos proyectos"

"Hay que educar para transformar y cambiar el mundo para hacerlo mucho mejor que el actual"