"Los padres nos sentimos muy descuidados"

07.09.2020 | 01:13
Raúl sostiene en brazos a uno de sus hijos ante el centro educativo de Gallarta, en vísperas del arranque hoy del curso.

Belén tiene miedo a que su hijo se contagie y comparte con Lorena y Ana su enfado por la falta de información. Raúl y Tamara se lo toman con filosofía

ME gustaría dejar a mi hijo en el colegio y darme la vuelta tranquila, pero no va a poder ser", lamenta Belén, madre de un alumno de un centro público de Bilbao. Y no va a poder ser por el temor que ambos tienen de llevarse el coronavirus en la mochila. "Mi hijo tiene miedo a contagiarse, le agobia tener que llevar la mascarilla en clase y está muy preocupado porque no sabe si va a poder jugar con sus amigos ni nada", cuenta. Le ha resultado difícil calmarlo porque ella tampoco sabía a mediados de la semana pasada mucho más. "Estoy asustada porque todavía no nos han dicho cómo van a estar en clase, las medidas que se van a adoptar€ Durante el verano han tenido tiempo de prepararlo, pero vemos que ha sido todo a última hora, deprisa y corriendo. Los padres nos sentimos muy descuidados", denuncia. La mezcla de enfado e incertidumbre que destila Belén se extiende a otras muchas familias, a las que, asumido que tarde o temprano tendrán que guardar cuarentena, les preocupa cómo conciliar "con tan poco margen" y sin la baza de los abuelos. El cierre por covid de una veintena de escuelas en Francia recién iniciado el curso y la huelga convocada en la enseñanza para el próximo día 15 en la CAV tampoco contribuyen a calmar los ánimos, aunque todos coinciden en que el regreso a las aulas es "necesario" y defienden el "derecho" de los menores a retomar sus vidas.

Belén, un hijo, Bilbao


"Los abuelos no son una opción"

Cuando el hijo de Belén se arrancó a salir a la calle, pasado el confinamiento, parecía "un astronauta con sus guantes y todo". Tras seis meses de pandemia, su temor a contagiarse no se ha disipado "porque ve que hay gente que no usa la máscara adecuadamente y no guarda las distancias". Con ese miedo acudirá hoy al colegio, adonde está deseando regresar, pero sin rastro de coronavirus. "Desgraciadamente se quedará con nosotros durante un buen tiempo", se resigna su madre, quien da "por hecho" que, con la llegada del frío y la gripe, volverán las restricciones. "Si no es un confinamiento total, será en otra escala, pero se tomarán medidas porque están aumentando los casos y hay gente que es muy irresponsable", remarca. Llegado el momento en que se detecte un caso y su hijo regrese del cole sin v de vuelta, asumirá su cuidado. "Ahora no trabajo. Si encontrara empleo, no sé qué haríamos porque los abuelos tienen enfermedades crónicas graves y no son una opción".

Aunque hace unos días ni siquiera sabía si iban "a entrar todos a tropel a las nueve de la mañana", Belén tiene claro que, pese al riesgo, la vuelta al cole es "necesaria" porque "son niños y tienen derecho a recibir una educación y a convivir con sus compañeros". "Me da pena porque van a ver más virus de estos y ya no van a vivir lo de antes. Para ellos va a ser difícil", comenta. También para los docentes, reconoce, ha tenido que ser "complicado". "Les ha pillado y lo están sufriendo, pero en verano ya se sabía e igual se tenían que haber quedado sin vacaciones una semana e ir un poco antes para prepararlo todo", deja caer.

Ana, dos hijos, Bilbao


"Me parece que es una improvisación absoluta"

A escasos días para el arranque del curso, Ana, madre de dos alumnos de 9 y 3 años de un colegio público bilbaino, se mostraba indignada. "No tenemos información ni de qué horarios van a tener, ni de si va a haber comedor o aulas de acogida. Estoy enfadada porque me parece que es una improvisación absoluta y que desde Educación han tenido seis meses para prepararlo", protesta, dejando constancia de que el escenario no es el mismo que en marzo. "Cuando se cancelaron las clases, asumimos que mandaban a los niños a casa y hubo un desbarajuste, pero era nuevo para todos y nos pilló de improviso. Medio año después seguimos sin organización", se queja y destaca cómo, en cambio, "se están preparando más camas UCI en previsión de que en octubre haya otra ola y al personal sanitario le han hecho coger las vacaciones antes para que esté todo el mundo". Puestos a comparar, Ana concluye que "en el sistema sanitario hay una planificación que en el sistema educativo no se está dando. Se está dejando el papel en los padres", censura y plantea que "igual los equipos directivos deberían haber trabajado desde el 15 de agosto para que los padres tengan la información antes porque somos muchos los que estamos pendientes para organizarnos".

Aunque no tiene miedo al contagio en las aulas, ya que "los niños llevan dos meses en la calle relacionándose con otros", Ana intuye que el comienzo de curso "va a ser caótico porque en cuanto uno tenga unas décimas de fiebre, toda la clase irá para casa. Organizar todo, mantener la distancia, las mascarillas... Es muy complicado. Por eso habría que haberlo preparado antes", reitera y expresa su "decepción" porque la educación pública, que defiende, no ha estado, a su juicio, a la altura. "Ha habido una gran diferencia con los centros privados, que en el confinamiento hicieron mucha más formación on line y ahora se han organizado e informado mejor", aplaude.

Ana, que se considera una "privilegiada" por haber combinado el trabajo presencial y a distancia y haber podido contratar a una persona para que cuide de sus hijos, sabe de los apuros que pasan otras familias. "Muchas lo tendrán complicado para cogerse permisos en las cuarentenas y que eso no les suponga un despido. Las familias monoparentales a ver cómo se encargan. Debería haber una respuesta por parte de las instituciones públicas", reivindica, con la sospecha de que esta situación perjudicará a las personas con hijos, sobre todo a las mujeres, que son las que, llegado el caso, "se quedarán en casa, tal y como pasó en el confinamiento".

Raúl, dos hijos, Gallarta


"Son pequeños y la situación les sobrepasa"

Frente a la incertidumbre que se respira en los corrillos, Raúl, padre de una niña de 5 años y un niño de 3, alumnos de un centro público en Gallarta, aboga por "estar tranquilos y dejar que se sucedan los acontecimientos". "Se está dando mucho bombo a la vuelta de los niños a la ikastola, generando miedo en la sociedad. Los niños, junto con los mayores, han sido los más perjudicados y tienen que volver a la rutina como los demás", defiende. Por ello, considera "necesario y urgente que retomen su enseñanza y vuelvan a socializar con sus compañeros".

Preocupado por la posibilidad de que volvamos al punto de partida y "no puedan desarrollar el curso de forma continuada y normal", Raúl y su pareja no contemplan dejar a sus hijos con los abuelos. "Intentaríamos negociar con nuestras empresas la forma de ocuparnos de los niños turnándonos", explica, al tiempo que lamenta que "tengan que pasar por esta situación: mascarillas, distanciamiento, geles.... y hayan tenido que renunciar a partes importantes de su desarrollo, como jugar, experimentar o relacionarse".

Informado por la ikastola de "los protocolos a seguir", Raúl confía en su "buen hacer" y en que entre todos irán "superando los desafíos que se presenten", aunque reconoce que será complicado hacer respetar las medidas de seguridad. "Las pocas veces que han llevado mascarilla se la han estado quitando constantemente y cuando se han encontrado con amigos no han guardado distancias. Son niños pequeños ante una situación que les sobrepasa".

Lorena, dos hijas, Basauri


"La situación puede cambiar de un día a otro"

"No sé ni a qué hora entran ni cuántos van a estar en clase". Lorena, madre de dos niñas de 7 y 11 años que estudian en un colegio de Basauri, se ha pasado las últimas semanas revisando el mail sin hallar respuestas. "La falta de información que está habiendo nos deja sin margen de maniobra", denunciaba hace días, cuando la única noticia que le había llegado es que "se suprimía el servicio de madrugadores". "Más que el miedo al contagio, que también lo hay, sobre todo en familias que son de riesgo, es la incertidumbre de cómo nos organizamos para afrontar todo esto", explica su desasosiego y el de otras familias, que temen lo que se les viene encima. "Empezar una rutina y que al de diez o quince días los vuelvas a tener en casa... No tenemos todos los datos y tampoco sabemos lo que va a pasar. La situación te puede cambiar de un día para otro. Es como no tener ninguna certeza ni seguridad de nada". En resumen, un desastre para conciliar. "Yo teletrabajo y estar en casa te da cierta tranquilidad, pero no es la solución porque deriva en que estás para trabajar y para todo lo demás: levantar, poner desayunos, llevar al colegio...", enumera.

Consciente de que al covid se le unirá "todo lo que se contagia y acaba en itis" y de que a la "burbuja" del cole hay que añadir las de las extraescolares, Lorena no pierde la "esperanza de que vaya todo bien", aunque lo ve "complicado". De hecho, cuando sus hijas le preguntan "con cara de pena: ¿Va a haber cole?", les contesta: "Esperamos que podáis ir, pero igual tenemos que estar tiempo en casa. Trato de no desanimarlas ni pintarles un escenario negro".

Tamara, dos hijos, Ortuella


"Nos apañaremos como podamos"

Sus mellizos de 3 años estrenarán hoy bata en un centro concertado de Ortuella y su primer día de cole no podría ser más atípico. Sin embargo, Tamara no pierde los nervios. "Que empiecen y que se vaya viendo cómo va la cosa y qué se puede mejorar. Ensayo y error, como ha sido todo. Lo único que me preocupa es que llevan medio año en casa con nosotros, pero no creo que tengan problemas para adaptarse. De hecho, tienen ganas de ir y de jugar con otros niños", cuenta. Tantas que uno ya le ha dicho que, en vez de ir en coche con ella, quiere "montarse en el autobús e ir solo" a la ikastola. Es lo que tienen los niños pequeños, que "no le dan importancia a nada, para ellos lavarse las manos es una rutina y quieren llevar mascarilla porque se la ven a todos los demás por la calle".

Tamara calcula que "de aquí a quince días uno de sus hijos se quedará en casa por tener mocos mínimo" y se le "desbarajustará toda la logística". A la semana siguiente, predice, caerá el otro. "Si encima le sumas que si tiene fiebre ya no lo puedo llevar donde mi suegra, no sé qué haré con el niño. Nos apañaremos como podamos", dice, mentalizada de que "este año no se puede planificar nada" por lo cambiante de la situación. "El colegio y los abuelos son los pilares de la conciliación. Si no los tenemos, cerraremos los ojos y tiraremos para adelante".

"Muchas familias lo tendrán complicado para cogerse permisos en las cuarentenas y que no les suponga un despido", advierte una madre

Todos coinciden en que es "necesario y urgente" que los niños puedan "retomar su enseñanza y socializar con sus compañeros"

"Mi hijo tiene miedo a contagiarse, le agobia tener que llevar mascarilla y le preocupa no poder jugar con sus amigos"

"En todo el verano han tenido tiempo de prepararlo, pero vemos que ha sido todo a última hora, deprisa y corriendo"

Belén

Madre de un alumno de 9 años

"En el sistema sanitario hay una planificación que en el educativo no se está dando. Se está dejando el papel en los padres"

"Los equipos directivos deberían haber trabajado desde el 15 de agosto para informar antes y poder organizarnos"

Ana

Madre de dos alumnos de 9 y 3 años

"Se está dando mucho bombo a la vuelta de los niños a la ikastola, generando miedo en la sociedad"

"Los niños, junto con los mayores, han sido los más perjudicados y tienen que volver a la rutina como los demás"

Raúl

Padre de dos alumnos de 5 y 3 años

"Más que el miedo al contagio es la incertidumbre de cómo nos organizamos para afrontar todo esto"

"No sé ni a qué hora entran. La falta de información que está habiendo nos deja sin margen de maniobra"

Lorena

Madre de dos alumnas de 7 y 11 años

"El colegio y los abuelos son los pilares de la conciliación. Si no los tenemos, cerraremos los ojos y tiraremos adelante"

"Que empiecen y que se vaya viendo cómo va la cosa y qué se puede mejorar. Ensayo y error, como ha sido todo"

Tamara

Madre de dos alumnos de 3 años