El Teatro Arriaga se pone en pie para arropar a Atutxa en su emotivo agur

La XXXI gala de los premios contó con la presencia de un nutrido número de representantes sociales e institucionales

27.01.2020 | 06:22
Las familias Mariezkurrena, Biurrun o Zubilaga de la asociación Naizen con sus hijos e hijas

Bilbao - Un año más, y van treinta y uno, la gala de los Premios Sabino Arana transformó las tablas del Teatro Arriaga en el espejo de un mundo en el que cualquiera querría ver su reflejo. Éxito empresarial en el que la forma de llegar a él es más importante que un balance de situación. El ejemplo de unas familias que desde las marquesinas gritaron a los cuatro vientos que hay niñas con pene y niños con vulva. Una labor de altura para hacer que la sección de baloncesto de un modesto club de fútbol sea hoy uno de los motores de Gasteiz y seguir compitiendo al máximo nivel en la ACB y la Euroliga. Qué decir de una trayectoria excelente en el Derecho o en las letras y además ser referencia activa dentro de la Academia, la casa que después de cien años mantiene en su frontispicio el euskara, jaldi hadi mundura. Un mundo en el que los pueblos, por pequeños que estos sean, tienen categoría de nación y gente dispuesta a defender su existencia desde el respeto a los Derechos Humanos y la solidaridad.

Todo esto y mucho más es lo que encarnan las cinco personas y organizaciones galardonadas por Sabino Arana Fundazioa: el grupo empresarial vasco especializado en deporte y moda Ternua Group, la asociación de familias de menores transexuales Naizen, Saski Baskonia; el presidente de Euskaltzaindia, Andres Urrutia, y el presidente del Consejo Ejecutivo de Córcega, Gilles Simeoni. Este año la gala fue especial porque se concedió un sexto premio a Juan Mari Atutxa en su agur como presidente de Sabino Arana Fundazioa tras 14 años y tres meses al frente de la misma "que dicho así parece una condena", bromeó Andoni Ortuzar, presidente del Euzkadi Buru Batzar. Además de entregar el galardón a Atutxa, Ortuzar fue el protagonista involuntario del acto después de que el presidente del Consejo Ejecutivo de Córcega se refiriera a él como "querido Antonio". Este lapsus linguae arrancó más de una sonrisa entre la audiencia.

La gala contó con una nutrida representación social e institucional y fue presidida por el lehendakari, Iñigo Urkullu, que fue acompañado de Lucia Arieta-Araunabeña y de su hija Malen. Entre las autoridades que acudieron al Arriaga estaban Bakartxo Tejeria, presidenta del Parlamento Vasco; Unai Hualde, presidente del Parlamento de Nafarroa; Joseba Egibar, presidente del GBB; José Antonio Suso, presidente del ABB, o los diputados generales de Bizkaia y Gipuzkoa, Unai Rementeria y Ramiro González. Entre los premiados de ediciones anteriores se pudo ver al pianista Joaquín Achúcarro, al editor y promotor cultural Leopoldo Zugaza; Luis Crovetto, del Banco de Alimentos de Bizkaia; Nerea Múgica, de Gerediaga Elkartea; la expresidenta del Athletic, Ana Urquijo; Juan Pablo Aia y Salvia Hierro, de la Fundación Etorkintza; y al exciclista Marino Lejarreta.

A esta XXXI edición acudieron también el rector de la Universidad de Deusto José Mª Guibert; el vicerrector de la UPV/EHU, Patxi Juaristi; el rector de Mondragon Unibertsitatea, Vicente Atxa, Jon Ortuzar; el presidente del Comité del País Vasco de Unicef, Isidro Elezgarai; o el lehendakari José Antonio Ardanza. Otros representantes institucionales presentes en el Arriaga fueron el consejero de Gobernanza Pública y Autogobierno y Portavoz del Gobierno vasco, Josu Erkoreka; el consejero de Hacienda y Economía, Pedro Azpiazu, escayolado de un brazo; la consejera de Desarrollo Económico e Infraestructuras, Arantxa Tapia; la consejera de Salud, Nekane Murga; la consejera de Seguridad, Estefanía Beltrán de Heredia; la consejera de Educación, Cristina Uriarte; la consejera de Empleo y Políticas Sociales, Beatriz Artolazabal, y la directora de Emakunde, Izaskun Landaida.

Asistentes a la gala. Fueron muchas las personalidades y gente anónima las que se dieron cita en el Teatro Arriaga, como las familias Mariezkurrena, Biurrun o Zubilaga de la asociación Naizen con sus hijos e hijas; o varias consejeras del Gobierno vasco junto al pianista Joaquín Achúcarro y su mujer, Emma Jiménez. Siguieron la gala varios compañeros y la familia de Andres Urrutia en Euskaltzaindia: Josefina Saizar, Andrés Iñigo o Erramun Osa. Arriba a la izquierda, política y universidad comparten charla antes del inicio de la ceremonia.