ÚNICA ACUSADA DE la muerte DE GABRIEL CRUZ

Ana Julia Quezada: "Pido perdón por lo que yo hice y solo espero que Dios me perdone"

09.02.2020 | 15:35
GRAFAND557. ALMERÍA, 16/09/2019.- Ana Julia Quezada, autora confesa de la muerte del pequeño Gabriel Cruz, sentada en la sala de la Audiencia Provincial de Almería, en su sexta sesión del proceso que juzga la muerte del pequeño.

La Fiscalía mantiene su petición de prisión permanente contra Ana Julia Quezada

ALMERIA. La procesada por la muerte violenta del niño de ocho años Gabriel  Cruz, Ana Julia Quezada, ha hecho uso de su derecho a la última  palabra y ha dicho ante el jurado popular que debe decidir sobre su  culpabilidad que pide "perdón" a "toda persona a la que haya podido  hacer daño con mi acción".

"Pido perdón a todo el que se haya podido sentir mal por lo que yo  hice y solo espero que Dios me perdone", ha trasladado entre lágrimas  y sollozos, sentada en una silla ante la magistrada-presidenta del  tribunal, Alejandra Dodero.

Tras sus últimas palabras, la presidenta ha levantado la sesión y  ha anunciado el fin de la vista oral, de forma que este miércoles se  hará entrega a los miembros del jurado el objeto de veredicto para  que determinen su Quezada es culpable o no de un los delitos de  asesinato u homicidio, así como de otros dos contra la integridad  moral y lesiones psíquicas.

FISCALÍA

Con anterioridad a su última palabra, Quezada ha escuchado, al  igual que las siete mujeres y dos hombres que integran el jurado  popular, cómo la fiscal Elena Fernández ha calificado la versión que  dado sobre el crimen apuntando a que no tuvo voluntad de quitarle la  vida como "inaceptable, inconcebible, que ofende la inteligencia y el  más mínimo sentido común" al tiempo que ha remarcado que "la única  verdad" que ha dicho ha sido "que mató al niño ese día 27 de febrero  de 2018 en Rodalquilar".

Ha estimado acreditada la premeditación en la actuación de la  procesada de acuerdo a la testifical prestada por el tío de Gabriel y  por la abuela sobre que las herramientas que empleó no están en la  finca de Rodalquilar sino en la casa de Las Hortichuelas y, según ha  dicho, por el conocimiento que tenía de que ningún familiar iba a ir  a la finca de Rodalquilar ese día.

La fiscal Elena Fernández también se ha detenido a explicar al  jurado popular que ha quedado probada en sala una "intencionalidad  perversa y consolidada en el tiempo" que ha sustentado en que  mostraba "un desapego afectivo absoluto" con el niño y ha entrado en  la motivación que pudo mover a Ana Julia Quezada apuntando que  Gabriel "representaba un obstáculo" a su relación de pareja con el  padre si bien, antes, ha matizado que los "motivos están solamente en  su mente".

Ha rechazado, asimismo, la colaboración alegada por la defensa ya  que "era irreversible después de que la pillaran", y ha remarcado la  actitud "proactiva" de Ana Julia para desviar la investigación hacía  quien fuera su expareja.

Ha afirmado, asimismo, que ha quedado acreditada la alevosía  "sorpresiva y convivencial" ya que Gabriel era "ajeno" a la  "intencionalidad criminal" de una persona "de su entorno", así como  el desvalimiento "porque se aprovecha de un niño de ocho años que  pesa apenas 20 kilos", ha remarcado.

DISCREPANCIAS CON LA ACUSACION PARTICULAR

La fiscal ha solicitado prisión permanente revisable por un delito  de asesinato con alevosía pero ha descartado que actuase con  ensañamiento porque la prueba pericial de los forenses del Instituto  de Medicina Legal (IML) no ha probado que aumentase de "forma  inhumana el sufrimiento del menor".

"Es terrible, cruel, a mí, como fiscal, me estremece especialmente  la falta de piedad de la procesada pero no se puede mantener que  hubiese un aumento deliberado de dolor o que hubiese agonía", ha  apuntado.

Tras remarcar que no puede "inventarse hechos que no han quedado  probados", ha desacreditado la pericial médica de parte y ha  destacado el testimonio "contundente" de los peritos forenses del IML  que describen "un acto único" al tiempo que habla de "una fuerza  desproporcionada" al taparle la boca y la nariz, "de una forma tan  brutal que le provoca la muerte por asfixia".

"Emiten una opinión únicamente, una interpretación errónea y, con  todos los respetos, osada, que solamente se justifica por un absoluto  desconocimiento de la medicina forense", ha dicho tajante tras lo que  ha instado al jurado a dar "credibilidad" a la versión de "los  especialistas" sobre cómo quitó la vida Quezada a Gabriel.

Por su parte el abogado de la familia de Gabriel Cruz, el letrado  Francisco Torres, ha mantenido que Quezada es una "auténtica asesina"  que "mató haciendo sufrir al niño y ha incidido en el informe  aportado por los médicos especialistas que apuntan, según ha  afirmado, a que las lesiones encontradas en el cuerpo irían más allá  de las propias derivadas de la muerte por asfixia mecánica del  menor.

Ha indicado que estas dieron lugar a una serie de heridas que  provocaron "un estado comatoso en el menor antes de que fuera  asesinado" y ha afeado las críticas realizadas por la fiscal al no  ver, a tenor de las pruebas, la existencia de "ensañamiento" aunque  "en su informe final indica que el niño sufrió". "Nos parece grave  que el Ministerio Fiscal pretenda sacar los colores a esta acusación  cuando estamos más interesados que nadie en determinar los hechos",  ha replicado.

En esta línea, ha pedido al jurado popular que "no le tiemble el  pulso" a la hora de conformar su veredicto, ya que la encausada "es  una sociópata auténtica" que "no tiene el mismo derecho a respirar el  mismo aire que respiramos nosotros". "Hay que apartarla de la  sociedad porque va a matar a más niños, estoy convencido de que no es  Gabriel el primer niño que mata", ha añadido.

Igualmente, ha afirmado que a lo largo del juicio se ha acreditado  la comisión de dos delitos contra la integridad moral a partir del  comportamiento que posteriormente mantuvo la acusada durante la  búsqueda del menor. Ha señalado que la madre sufre un daño  "irreversible" e "irrecuperable", lo que la lleva a día de hoy a  tomar "fármacos potentes" para "poder aguantar" la situación.

Torres ha interrumpido su informe final ante los sollozos de la  acusada, a quien la magistrada-presidenta le ha pedido que se  calmase, y ha insistido en su perfil "perverso" y "ruin" ya que,  según ha desvelado, el Ministerio del Interior le ha "prohibido hacer  un programa de televisión desde la cárcel".

DEFENSA MODIFICA A HOMICIDIO CON DOLO EVENTUAL

Por su parte, la defensa de Ana Julia Quezada ha modificado su  escrito por el que inicialmente solicita una pena de tres años de  prisión por un delito de homicidio por imprudencia grave, de forma  que, subsidiariamente, ha pedido que se tenga en cuenta una posible  condena más gravosa, de 15 años, por un delito de homicidio recogido  en el artículo 138.1 y 138.2 del Código Penal.

Considera que fue un dolo eventual ya que debía haberse dado  cuenta de que podía causar la muerte del menor y que concurren dos  atenuantes que rebajarían la pena; confesión y arrebato, obcecación u  otro estado pasional de entidad semejante.

Según las conclusiones definitivas, cuando dio muerte a Gabriel  Cruz lo hizo "presa de la ira" por los insultos que presuntamente  estaba recibiendo, lo que "que disminuía su capacidad de comprender y  de controlar las consecuencias de sus actos, sin llegar a anularla".  Posteriormente, habría actuado bajo influencia de los ansiolíticos  que estaba tomando.

El letrado Esteban Hernández ha aludido a la prueba practicada y  ha considerado que lo que manifiesta la acusación particular "no está  probado por mucho que intente confundir". Ha destacado, asimismo, las  "discrepancias" con la versión del fiscal, que mantiene que la  asfixia se produjo con intencionalidad; algo con lo que tampoco está  de acuerdo aunque sí ha dicho que su relato del mecanismo de muerte  "coincide con el que ha dado Ana Julia Quezada desde el principio".

De otro lado, ha criticado las "calumnias" para dibujar un perfil  concreto sobre la acusada ante el jurado basándose en su pasado y ha  achacado su actuación en la búsqueda, que "nadie puede alabar", al  "revuelo mediático", lo que originó en ella un estado ansioso que le  llevó tener comportamientos "ilógicos" cuando recuperó el cuerpo del  niño y se dirigió a Vícar con él.