Audiencia Provincial de Lugo

Condenan a 12 años a un fraile de O Cebreiro por abusar de dos menores

El franciscano se valió de "su condición de religioso y la precaria  situación personal, familiar y económica" de sus víctimas

09.02.2020 | 03:04
Un joven escribe en una pizarra en un aula presidida por un crucifijo.

Se valió de "su condición de religioso y la precaria  situación personal, familiar y económica" de sus víctimas

SANTIAGO DE COMPOSTELA. En un fallo con fecha del 25 de abril, la Sala lo condena por  cometerdos delitos de abuso sexual, uno de ellos continuado, con  prevalencia por su posición y acceso carnal, así como otro delito  continuado de utilización de menor para elaboración de material  pornográfico.

Además, el tribunal le ha impuesto diez años de libertad vigilada  y la prohibición de comunicarse y aproximarse a las víctimas, a una  durante 12 años y a otra durante tres años.

Los magistrados consideran probado en la sentencia que este  franciscano nacido en 1958 abusó sexualmente entre 2014 y 2015 de los  dos menores, una niña de 16 años "con un coeficiente próximo a una  capacidad intelectual límite" y su primo, de 20 años, que presenta  "una discapacidad intelectual leve que le impide poseer un juicio  crítico".

La Audiencia destaca que el condenado se valió "de una situación  de superioridad manifiesta que le daba su condición de religioso y la  precaria situación personal, familiar y económica de la menor".

HECHOS PROBADOS

En los hechos probados de la sentencia, se refleja que el fraile  conoció a la menor de 16 años en 2014 y contactó con ella a través de  las redes sociales, "ganándose poco a poco la confianza de la misma"  hasta que en septiembre de ese año consiguió que le acompañase a una  casa de A Pobra de Trives con la creencia de que la contrataba para  hacer tareas domésticas.

Sin embargo, en esa casa se aprovechó de su superioridad para  hacerle tocamientos cuando se encontraba durmiendo. En fechas  posteriores, el ahora condenado volvió a contactar con la menor, con  la que mantuvo relaciones sexuales en repetidas ocasiones, en sitios  como la sacristía del santuario de O Cebreiro, y a la que entregó  dinero. Además, el procesado hizo diversas fotos de los encuentros  sexuales.

Posteriormente, el procesado consiguió que la menor llevase a un  primo suyo con una minusvalía psíquica del cuarenta por ciento a la  casa de Trives. Allí, el fraile los obligó a realizar actos sexuales y al día siguiente les dio dinero para que "callase la boca" y "no  dijese nada a nadie".