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Pepe Luis Vázquez, la sabiduría de la lidia tradicional

Pepe Luis Vázquez, la sabiduría de la lidia tradicionalFoto: Efe

Sevilla. El maestro Pepe Luis Vázquez, fallecido el domingo en Sevilla, deja para la posteridad un legado imborrable en la historia de la tauromaquia por la admiración que siempre despertó y por ser también fuente de inspiración de muchos otros toreros por el tremendo arte, gracia y saber estar que siempre atesoró.

El maestro del barrio sevillano de San Bernardo era, a sus 91 años, el decano de los matadores de toros, y como tal, como maestro en todos los órdenes, se le respetaba y veneraba como a pocos, por todo lo que significó en vida, por su gracia y belleza innata a la hora de interpretar el toreo y, sobre todo, porque fue uno de los más puros lidiadores de la historia.

Pepe Luis fue, ante todo, un señor que, pese a quedarse invidente, siempre mantuvo la lucidez, una cabeza intacta para recordar tantos y tantos momentos que ya forman parte de la leyenda del toreo.

El Sócrates de San Bernardo, como se le llamó por su sabiduría lidiadora, no fue un hombre de aparentar ni muy dado a dejarse ver más de la cuenta en actos extrataurinos, y así fue también como torero, un hombre que, pese a no hacer demasiado ruido, sentó cátedra por todo los valores que aunó en su vida taurina.

Artífice del cartucho del pescao, ese arte de citar por naturales de frente con la muleta recogida a una mano a modo de cartucho para soltarla justo en el momento del embroque, sin embargo, las cualidades por las que siempre se le recordará será por la elegancia, el embrujo y la pureza que brotaban de sus avíos.

Pepe Luis fue torero desde que vio la luz en el seno de una familia humilde pero muy taurina, en la que sus hermanos, Manolo y José Vázquez también fueron matadores, y qué torero en el caso de Manolo, otro gran referente taurómaco. Y qué decir de su hijo, también de nombre Pepe Luis, que, sin llegar a ser lo que fue su padre, también interiorizó unos valores y una forma de torear de una exquisita pureza, el claro ejemplo de que el gran Pepe Luis Vázquez Garcés fue espejo para muchos, pero muy pocos podían desarrollar esa naturalidad y esa belleza tan personal delante de los toros. Para eso hay que nacer así.

El gran rival de Manolete Tanta fue la admiración y tanto significó Pepe Luis Vázquez, gran rival de Manolete en los años 40, que obtuvo numerosos y muy importantes reconocimientos. Uno de los más importantes, la concesión de la Medalla de Oro de las Bellas Artes de 1998, además de ser reconocido por la prensa especializada como uno de los diez toreros más importantes del siglo XX, así como el recuerdo para la posteridad en las plazas más importantes de su carrera: Madrid y Sevilla.

Nos ha dejado el gran Pepe Luis, pero desde el cielo estarán de enhorabuena pues ya forma parte del cartel eterno de toreros de época que marcaron un antes y un después en las distintas etapas de la historia de la Tauromaquia.