"Volvería a vivir mil veces, pero nadie debe obligar a que nazca un gran dependiente"
Es vital, se considera una privilegiada, tiene independencia económica, "algo no frecuente en un discapacitado" y una familia que le arropa. Pero Carmen Eguren sabe bien lo que son las penurias de un dependiente. Desde ese conocimiento y su buen criterio, se ha atrevido a alzar la voz
bilbao. Dice usted que tiene con su madre una relación casi de matrimonio.
Es que vivo con mi madre Engracia y por eso digo que a veces parece que estamos haciendo Escenas de matrimonio porque 24 horas de convivencia dan para mucho.
Y a pesar de eso, sostiene que si ella hubiese abortado, nunca se habría enterado. Suena fuerte.
Ya sé que la gente que está en contra del aborto defiende el derecho a la vida desde el minuto 0, pero ¿cómo me preguntan a mí qué hubiese pensado si mi madre hubiera abortado? ¿Cómo iba a pensar nada si no existo? Por eso lo digo y lo mantengo, no se puede juzgar a nadie que en un momento determinado decide abortar.
Reclama que se respete el derecho a decidir de las mujeres.
Yo lo tengo muy claro. La que debe tener la libertad de decidir si quiere seguir adelante o no con su embarazo, en función de las circunstancias que le toquen, es la mujer. Y a nadie tiene que preocuparle el por qué lo hace o el por qué no. Traer al mundo a un hijo sabiendo que viene a luchar y a padecer dificultades por una malformación grave es una decisión muy personal y solo la madre y el núcleo familiar pueden decidir que nazca una persona que va a necesitar tanta dedicación.
¿Su día a día es muy duro?
Ahora he llegado a una etapa en la que necesito ayuda, una persona para el aseo y para que me asista. Hasta hace cuatro años trabajaba y era independiente en cuanto a movilidad. Pero me empezaron a doler mucho las rodillas, temía caerme y eso era ya un tema más serio porque la discapacidad me podía acarrear lesiones severas. Entonces me dieron una incapacidad por invalidez. Por la calle voy sentada en mi silla de ruedas porque con las muletas las aceras no están bien, hay baches...
¿Cómo valora que se defienda a los fetos con malformaciones, mientras se recortan los presupuestos para ayudar a personas con dependencia?
Es una doble moral. Están quitando todas las subvenciones, la gente no tiene dinero, no tiene trabajo... Si dejan de dar ayudas ¿qué va a hacer esa gente? ¿Va a vivir en la calle? Pero el Gobierno dice; reformemos la Ley del Aborto y así creamos una cortina de humo para tapar los efectos de la crisis. Claro, mientras nos ocupamos de esto, no pensamos en otras cosas. Hay que dejar la ley como está, no hay nada que mover, ni que juzgar. Yo juzgo mucho más otras cosas.
Por ejemplo...
Por ejemplo la gente que tiene hijos y los maltrata, los usa como excusa para pedir, o abusa de ellos. O dan a luz y luego los dejan tirados en un contenedor. Eso es lo verdaderamente horroroso. No que en un momento dado una persona decida abortar. ¡Hay tantas circunstancias en la vida que te obligan a tomar decisiones que nunca pensaste!
Para los derechos de la mujer, parece que viene un otoño caliente.
Sí, pero todo es para desviar la atención. Mientras estemos distraídos por este lado, no nos fijamos en otras cosas. Han robado unos carritos de la compra para dar de comer a los más necesitados y mira tú la que se monta. Con esto pasa parecido; la ley ya está aprobada, pues déjala, no la menees. Preocúpate de la ley del menor, que los pederastas y los violadores cumplan las condenas que les corresponden. Hay tantas cosas que arreglar en este país...
Usted sorprende porque denuncia esta reforma sin hacerse la víctima, denuncia desde el optimismo.
Sí, porque yo soy una persona muy afortunada. No estoy resentida ni soy una amargada. Volvería a vivir la misma vida mil veces porque soy una privilegiada, pero nadie puede obligar a que nazca un gran dependiente. Tengo mucha suerte con mi familia, tuve mucha suerte en el trabajo, con los compañeros... Claro, dentro de las desgracias que le pueden venir a cualquier familia. Mi padre murió cuando yo tenía 18 años y fue un golpe muy duro; mi hermano se quedó viudo con 30 años con dos críos pequeños... Una serie de acontecimientos que tampoco vienen a cuento.