Colón pincha y se vuelve contra Casado

El líder del PP y la presidenta de C's reciben abucheos en la marcha contra los indultos, frente a los jaleados Ayuso y Abascal. La asistencia cae casi a la mitad

13.06.2021 | 12:24

La manifestación en la plaza madrileña de Colón en contra de los indultos a los presos soberanistas catalanes era un arma de doble filo para el PP de Pablo Casado, y ha terminado haciendo rasguños precisamente al líder de los populares. La marcha celebrada esta mañana con el impulso de la plataforma Unión 78, un colectivo promovido por Rosa Díez, María San Gil y Fernando Savater, fue secundada por PP, C's y Vox con la intención de realizar una demostración de fuerza contra el Gobierno español de Pedro Sánchez y generar una presión irrespirable. Pero el foco finalmente se ha situado en la incomodidad de Casado y la presidenta de C's, Inés Arrimadas.

Ambos han evitado repetir foto con Vox y cruzarse con Santiago Abascal, y han renegado de la foto de Colón de 2019 para proyectar una mayor moderación, y porque esta marcha, además, ha dividido al PP. Tanto Casado como Arrimadas han sido abucheados por una parte del público por considerar que no han sido duros contra los soberanistas, mientras que el líder de Vox se movía como pez en el agua.

Ha sido encumbrado con gritos de "presidente, presidente" en una marcha monopolizada por simpatizantes de la ultraderecha.

"Nos hemos unido para decir basta ya a un Gobierno inepto, parasitario y autoritario"
Rosa Díez
Promotora de Unión 78
También ha sido jaleada la responsable de la Comunidad de Madrid, la popular Isabel Díaz Ayuso, quien secundó la protesta con entusiasmo y llegó a interpelar al rey y preguntarle si va a firmar los indultos. Ayuso estaba cómoda, más aún desde su victoria arroladora en las elecciones madrileñas. Casado tiene ante sí dos modelos: el de Ayuso, o la moderación del gallego Alberto Núñez Feijóo, que no acudió, al igual que buena parte de los barones, y que evitó una marcha que ha perdido fuelle y no condicionará a Sánchez.

El propio exvicepresident Oriol Junqueras, de ERC, había desactivado el catastrofismo de la derecha al apostar por el diálogo y rechazar la vía unilateral en Catalunya. El PP, arrastrado por las circunstancias, ha realizado un ejercicio que tampoco ha valido la pena numéricamente: la marcha pinchó en comparación con la que se convocó en 2019 contra la figura del relator en la mesa de diálogo entre los gobiernos español y catalán. Los cálculos son dispares, pero en todos los casos la comparación no aguanta. La Policía Municipal de Madrid ha hablado en esta ocasión de 126.000 personas (son datos del Ayuntamiento gobernado por PP y C's, mientras que en 2019 los convocantes hablaban de 200.000). La Policía española, con datos de la delegación del Gobierno español de PSOE-Unidas Podemos, habla de 25.000, frente a los  45.000 de 2019.

La marcha ha culminado con la lectura de un manifiesto que decía "basta ya" al Gobierno "inepto, parasitario y autoritario" de Sánchez. Pero el desarrollo final de la marcha relativiza la presión al presidente español, que sale airoso y mantiene su intención de aprobar los indultos de modo inminente, como ha dejado ver Carmen Calvo en La Vanguardia. Podría ser en el Consejo de Ministros del martes, o la semana próxima.


NADA QUE VER CON LA FOTO ORIGINAL DE 2019


En los días previos a esta marcha, el PP se había centrado más en su campaña de recogida de firmas, con mesas por todo el Estado, incluyendo la CAV. Ayuso, sin duda, fue quien ha estado más cómoda en Colón, al igual que Cayetana Álvarez de Toledo. Pero Casado se ha quedado a las puertas de la plaza y ha evitado adentrarse en el corazón de la marcha, copado por simbología de Vox. Además, cuando hablaba a la prensa, un grupo de personas ha increpado a Casado al grito de "nos has abandonado" y con carteles que decían "el PP dejó que se fugara Puigdemont". Abascal ha agitado las aguas al lanzar que la única foto que lo avergüenza es la del Gobierno español con el separatismo. Desde el PP de la CAV, Carlos Iturgaiz también acudió.

Casado ha defendido que "nunca la concordia y la convivencia se han hecho contra la ley", y ha pedido a Sánchez que "no venda la soberanía nacional por un puñado de votos". "Le pido que mire a la cara a los españoles y explique por qué les quiere robar una parte de su nación", ha lanzado. Casado ha abandonado la marcha sin cruzarse con Vox. No se se ha repetido la foto de los tres líderes de 2019 que el PSOE utilizó para desgastar a PP y C's.  Arrimadas también fue increpada al grito de "traidora". Además, ha dicho que no hay que fijarse en la fotografía de Colón, sino en la de "Sánchez con los golpistas".

La expresidenta de UPyD, el escritor Andrés Trapiello y el catalán Yeray Mellado han leído el manifiesto. Díez dijo que "un Gobierno que insulta, como nos ha insultado hoy a más de medio país, tachándolo de ultraderecha, no es un Gobierno para todos, sino que es un poder excluyente, sectario y peligroso". El PSOE, por boca de Rafael Simancas en un comunicado, se reafirmó en la "concordia" frente a la "confrontación".

 
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