Estrasburgo condena a España por no investigar las torturas a Iñigo González

El TEDH ha fallado a favor del navarro y el Estado deberá indemnizarle con 20.000 euros

19.01.2021 | 11:49
El Tribunal Europeo de Derechos Humanos

El Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) condenó este martes a España por no investigar las torturas denunciadas en 2011 por Iñigo González Etayo cuando estuvo detenido en régimen de incomunicación en la Dirección General de la Guardia Civil.

La sentencia condena a España a indemnizar al demandante con 20.000 euros, al haberse vulnerado el artículo 3 (Prohibición de la tortura y de los tratos inhumanos o degradantes) del Convenio Europeo de Derechos Humanos, en su dimensión procesal.

El fallo llega a esa conclusión "en vista de la falta de una investigación profunda y efectiva" de las quejas del demandante, aunque reconoce que la Audiencia Provincial de Madrid ordenó al juez de instrucción reabrir el procedimiento hasta en dos ocasiones.

"Si existen motivos razonables para creer que se ha cometido un acto de tortura, corresponde a las autoridades competentes proceder de oficio y sin demora a una investigación imparcial", señala la sentencia de la Sala Tercera de la Corte europea.

Añade que "incumbe a los jueces competentes en materia de detención incomunicada actuar de manera más activa respecto a los poderes de vigilancia de que disponen". Y destaca la situación de "particular vulnerabilidad" de las personas detenidas en régimen de incomunicación y la necesidad de "evitar abusos y proteger la integridad física de los detenidos".

El Tribunal de Estrasburgo indica que las autoridades españolas "deben establecer un código de conducta claro para que los encargados de la vigilancia de los detenidos en régimen de incomunicación garanticen su seguridad física".

González Etayo declaró el 22 de enero de 2011 ante el juez central de instrucción nº 3 de Madrid "haber sido maltratado" el 18 y el 19 de enero, aunque lo había negado ante el médico forense.

Así, dijo que fue obligado a hacer flexiones con una bolsa de plástico en la cabeza, con la que no podía respirar, y que "si no contaba lo que ellos querían, eso se repetiría".

El demandante fue puesto en libertad en junio de 2012. Un informe psicológico confirmó en 2015 que sufría síntomas de estrés postraumático.

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