La ciudadanía queda abocada a elecciones el 10-N

Incapaces de entenderse

La ciudadanía queda abocada a elecciones el 10-N al renunciar el rey a proponer candidato a Sánchez. “Lo he intentado pero me lo han hecho imposible”, se justificó el socialista, que cargó contra Iglesias

09.02.2020 | 15:40
El rey recibe a Pedro Sánchez antes de reunirse con él para conocer si se postulaba como candidato a la investidura.

 “Lo he intentado pero me lo han hecho imposible”, se justificó Sánchez, que cargó contra Iglesias

BILBAO - El 10-N habrá repetición electoral. Después de los amagos negociadores de última hora de los partidos con opción a tener responsabilidad de gobierno, convirtiendo el escenario político en una especie de mercado persa y comedia de enredo, el rey resolvió su ronda de consultas rindiéndose a la evidencia de que era imposible proponer un candidato a la Presidencia, por lo que, aunque hay 48 horas de plazo para un giro en los acontecimientos en base al artículo 99 de la Constitución, Pedro Sánchez no se someterá a otra sesión de investidura. La última jugada del socialista no surtió efecto: en la mañana de ayer llamó a los líderes de PP, Ciudadanos y Unidas Podemos para sondearles si era factible acabar con el bloqueo pero su intento naufragó. Pablo Casado y Albert Rivera se atoraron en el no y Pablo Iglesias en la abstención. Sánchez, también desde su inmovilismo, lamentó que "tras haberlo intentado por todos los medios, me lo han hecho imposible", sin visos de autocrítica. 

"Dos fuerzas políticas conservadoras y una fuerza política de izquierdas han decidido bloquear la formación del Gobierno que los españoles reclamaron en abril y mayo. Les pedimos que lo digan aún más claro el próximo 10 de noviembre", censuró el socialista, que llamó a no generar falsas expectativas en lo que resta de semana, culpando mayormente de la situación a Unidas Podemos. "El señor Iglesias va camino de un récord. Nunca ha habido en Europa un partido de izquierdas que vete cuatro veces en cinco años un gobierno socialista", cargó Sánchez. "¿Ha asumido Unidas Podemos el resultado electoral, ser la cuarta fuerza política de este país? Lo dejo a la consideración de los ciudadanos, pero a mi juicio no. Podemos es de nuevo la formación política que ha malogrado que pueda haber un Gobierno progresista", arremetió. Lo hizo también contra el PP, ya que "una fuerza que ha gobernado tenía que garantizar la estabilidad", y contra C's por "pivotar a izquierda y derecha". A la pregunta de si los partidos deben pedir perdón por semejante atolladero, reseñó que "todos deberán explicarse. Yo soy el representante de la fuerza más votada y quiero un gobierno único, no dos en uno, lo que quería Unidas Podemos".

Antes del discurso con aire victimista de Sánchez, Rivera había conformado su rechazo con duros reproches hacia el presidente en funciones, que respondió a la carta urgente mandada por Ciudadanos en la que solicitaba una reunión in extremis señalando que el PSOE ya cumple con los requisitos que le exigían. Lo curioso del episodio es que en la misiva desde Ferraz se cambió con bolígrafo el "señor Rivera" por "querido Albert". "La respuesta de Sánchez es una tomadura de pelo a todos los españoles: es mentira que el PSOE esté cumpliendo con las tres condiciones planteadas -el 155 en Catalunya si el Govern no cumple con la sentencia del procés, romper el acuerdo que sustenta el Gobierno de Nafarroa y no subir los impuestos a familias y autónomos-", censuró el partido de Rivera. "El PSOE prefiere a Ciudadanos", lamentaba, por su parte, Iglesias. "Querer ser presidente a cambio de nada no es lo más razonable", señaló el dirigente de Podemos tras citarse con Felipe VI. Dentro de esta escenificación de reparto de culpas Sánchez había trasladado a Casado que con el calendario catalán y el Brexit era crucial tener un Gobierno estable "con plenas capacidades". Pero el presidente del PP también le dio calabazas.

El movimiento de Rivera, en gran parte suscitado por el temor al descalabro que le auguran las encuestas y por una compleja situación interna, descolocó el tablero aunque fuera más un juego táctico. Sánchez le envió un documento dándole garantías de la aplicación del 155 si fuera necesario, de que no se gravará con mayor dureza a los trabajadores y de que el Ejecutivo navarro es constitucionalista. "En Navarra gobierna el PSN en coalición con los nacionalistas de Geroa Bai y el apoyo de Bildu. Exigimos que rompa ese pacto", replicó Rivera. "Sánchez ha perdido mucho el tiempo, seis meses mareando la perdiz, y ha fracasado. Es la única persona que ha bloqueado la situación. Ni aceptó negociar con sus socios ni una solución de Estado. Prefiere elecciones", valoró tras verse con el monarca. "Si rectifica puede haber acuerdo hasta el último minuto. Si hay urnas, los españoles juzgarán", constató Rivera, a quien Iglesias dirigió parte del foco antes de replicar al socialista.

Iglesias le acusa de arrogante

"Le he explicado al jefe del Estado que hemos sido flexibles, nos hemos movido y hemos aceptado todos los vetos", relató el secretario general de Unidas Podemos. Y zanjó: "Pero en las últimas horas se ha visto algo, y es que el PSOE prefiere a Ciudadanos". Iglesias recordó el argumentario de su formación desde el intento fallido de pacto de 2016 entre la marca naranja y el PSOE. "Cuando el macho alfa es Rivera parece que ha tenido el PSOE hasta prisa para tratar de reunirse", dijo en referencia a las palabras de Adriana Lastra, que días antes descartó un cara a cara entre el líder morado y Sánchez para desencallar la situación porque la solución no era "cosa de machos alfa". "Le he dicho a Sánchez que para nosotros compartir responsabilidades era lo razonable cuando suponemos el 33% del Gobierno", detalló sobre su conversación con el socialista, reacio a la coalición'. Conocida la decisión de Felipe VI, Iglesias añadió en un tuit: "Sánchez tenía el mandato de formar gobierno. No quiso. La arrogancia y el desprecio a las reglas básicas de una democracia parlamentaria se han impuesto sobre la sensatez. Seguiremos trabajando para que la política sirva para defender los derechos de la gente".

Por su lado, Casado se refirió a que "se ha llegado al punto que deseaba Sánchez, había cuatro puertas y no ha querido llamar a ninguna". "Nuestra posición ha sido coherente, responsable y abierta al diálogo. Han pasado 146 días y en vez de contestar a nuestros ofrecimientos, nos ha tratado con soberbia y displicencia", se justificó el presidente del PP. "Sospechamos que Sánchez no quería formar Gobierno. Lo que quería era unas elecciones. Y espero que si se convocan, no le salga gratis. Ya no es momento para intentar lo que no se ha hecho en los últimos cinco meses", remarcó Casado, quien suspira por la coalición España Suma, de ahí que dijera que "Rivera ha intentado que Sánchez se mueva. La relación PP-C's no se ha deteriorado". A su vez, por la derecha más extrema, Vox es partidaria de comicios para, según Santiago Abascal, "dar una oportunidad a los españoles de no tener que soportar un Gobierno de Sánchez". Además, podrá usar por primera vez "armas" como sus asistencia a debate electorales o enviar sus papeletas a los domicilios de los electores. Más madera, que diría Groucho Marx en este horizonte quijotesco.