constitución de ayuntamientos

El PNV exhibe su centralidad con acuerdos a varias bandas en el reparto de las alcaldías

Aupará al PSE en Andoain y Pasaia, mientras que el veto cruzado entre Bildu y PP le reportará más alcaldías en Araba

09.02.2020 | 06:08
El alcalde y candidato a la reelección, Juan Mari Aburto, con el socialista Alfonso Gil

Aupará al PSE en Andoain y Pasaia y el veto entre Bildu y PP le reportará más alcaldías en Araba

Bilbao - Se acabó la espera. Tras varias jornadas de incertidumbre y pactos, la ciudadanía vasca conocerá hoy quién ostenta la alcaldía de su municipio en la constitución de los 251 ayuntamientos de la comunidad autónoma. El PNV ha conseguido nuevamente proyectar una imagen de centralidad con sus alianzas a varias bandas y su capacidad de interlocución con distintos partidos para consolidar su representación institucional. Los votos le van a llegar desde todos los flancos, salvo de Elkarrekin Podemos, para hacerse con alrededor de un centenar de alcaldías.

Aunque la tónica general la ha marcado su acuerdo con el PSE, con quien mantendrá el mando de las tres capitales y podrá desbancar a la izquierda abertzale de un puñado de municipios donde fue la lista más votada, al mismo tiempo ha encarrilado acuerdos con EH Bildu para que apoye a sus candidatos en Bastida y Guardia y puedan desalojar al PP y, rizando aún más el rizo, los populares no se van a cobrar la revancha y tienen pensando respaldar a los jeltzales para desplazar a EH Bildu de algunas alcaldías. Esta difícil combinación refuerza su imagen de moderación como la opción menos mala a la que han decidido apoyar en algunos casos EH Bildu y el PP, que siguen vetándose entre sí y demuestran un problema de interlocución que los jeltzales no tienen. Los aspirantes del PNV se han visto como un refugio frente a otros candidatos a izquierda y derecha.

El PNV cerró ayer definitivamente los acuerdos de coalición con el PSE en Andoain y Pasaia. Era la condición de los socialistas para atreverse a dar el salto y disputar la alcaldía a la izquierda abertzale, la lista más votada en ambos municipios. Los socios se van a quitar la espina que tenían clavada desde 2015, cuando su pacto falló en Andoain porque un edil que concurrió como independiente en la lista del PNV se negó a respaldar la candidatura del PSE. La socialista Maider Lainez trabajará codo con codo con la jeltzale María José Izagirre, que ocupará la primera tenencia de alcaldía. El PSE recupera así un municipio de gran simbolismo político para sus filas, donde no gobernaba desde 2011. Pondrá fin de esa forma al ciclo de la izquierda abertzale. En el caso de Pasaia, la socialista Izaskun Gómez repetirá como alcaldesa en coalición con el PNV y desbancarán a Bildu, que fue la lista más votada. Con estas dos incorporaciones, la cuenta de ayuntamientos socialista subirá hasta once. Gobernará en Irun (donde el PNV no le disputará el mando a José Antonio Santano), Eibar, Zumarraga, Lasarte-Oria, Berrobi y Larraul, Portugalete y Ermua en Bizkaia, e Iruña Oka en Araba.

desalojos cruzados En paralelo, los socialistas van a apoyar a los candidatos jeltzales en otros municipios de Gipuzkoa donde EH Bildu fue la más votada, de manera que el PNV tiene garantizado el mando en Lezo, Mendaro y Soraluze, con gobiernos de coalición en los tres casos. En Bizkaia, el pacto PNV-PSE servirá para arrebatar a EH Bildu otras plazas donde fue la más votada, como Alonsotegi y Zaldibar, aunque la coalición abertzale se quedará finalmente con Bakio por su acuerdo con los independientes. Pero estos movimientos, que además son recíprocos porque EH Bildu también va a desbancar al PNV de localidades como Durango e intenta hacerlo en Galdakao, no impiden que ambos hayan llegado a un compromiso para que los jeltzales desplacen al PP de Bastida y de Guardia. El PNV se beneficia en este caso del problema de interlocución que tienen los populares y la izquierda abertzale, porque el PP de Araba frenó cualquier intento de negociar con EH Bildu. La coalición abertzale, tras ese veto, apostó por desalojar al PP y vio en el PNV la opción refugio, la menos mala, para gobernar en las dos localidades.

Al PP le sucede lo mismo. Quiere evitar que gobierne la izquierda abertzale y va a propiciar que el PNV se lleve las alcaldías de Kuartango -donde los jeltzales empataron a 106 votos y tres escaños con EH Bildu, y la izquierda abertzale quería resolverlo lanzando una moneda al aire- y Argantzun, en el enclave de Trebiñu. En Zigoitia se puede aplicar el pacto PNV-PSE y va a regir para dar la alcaldía a los jeltzales en detrimento de EH Bildu. Tras realizar unos movimientos arriesgados, parece que el PNV saldrá airoso. En Bastida, el PNV se reunió a última hora de la tarde para analizar el preacuerdo de gestión entre la actual alcaldesa jeltzale Laura Pérez y EH Bildu aunque, al cierre de esta edición, las fuentes consultadas matizan que la oferta será menor que la que planteó el PP a la coalición abertzale -un gobierno conjunto con dos alcaldías-. En Guardia hay muy buena sintonía entre el candidato Lucio Castañeda y EH Bildu, pero no se ha cerrado un documento y se trabajará en función de que la izquierda abertzale confirme su apoyo en la votación de hoy.

capacidad de pactar El PP, dolido por el drama electoral y por quedar ahora reducido a dos alcaldías en Navaridas y Mañueta, ha tratado de presentar esta capacidad de interlocución como una falta de rumbo ideológico. Pero fuentes de la ejecutiva jeltzale consultadas por este periódico ven esta variedad de alianzas como una virtud. "Tenemos capacidad de pactar con todos. Ellos tienen líneas rojas. Bildu está en el extremo y la pancarta, y eso dificulta las cosas con el PP. Y el PP plantea exclusiones. Habría que preguntarse por qué no son capaces de pactar entre ellos. A nosotros no nos avergüenza ni nos arrepentimos de unos acuerdos que puedan dar mayor estabilidad en esos municipios que el PP gobernando en solitario", argumentan.

El PNV volverá a gobernar las tres capitales de la mano de Juan Mari Aburto, Eneko Goia y Gorka Urtaran, aunque solo tendrá mayoría absoluta con el PSE en Bilbao y Donostia. Además, en las elecciones logró arrebatar a EH Bildu plazas de calado político como la alcaldía de Bermeo, con mayoría absoluta, y también la de Laudio, donde no es posible un pacto contra la candidatura jeltzale. Tiene garantizada la alcaldía en otros municipios donde ganó las elecciones como Getxo y, en la poblada zona de Ezkerraldea, amarra Barakaldo, Sestao y Santurtzi. En Gipuzkoa, gobernará en Tolosa, Zarautz, Azkoitia, Arrasate y Elgoibar, entre otras. Sin embargo, en Bizkaia, va a sufrir un histórico desalojo en Durango, donde la jeltzale Mireia Elkoroiribe ganó las elecciones pero será desbancada por EH Bildu y Elkarrekin Podemos. Es la primera vez que el PNV sale del gobierno de la localidad. Bildu también dio por hecho el desalojo en Galdakao.

De hecho, a pesar de los acuerdos puntuales con el PNV en Araba, EH Bildu se siente cómoda en la dinámica de bloques de la mano de Elkarrekin Podemos. Arnaldo Otegi dijo a Radio Euskadi que existen dos bloques: "uno conservador, y uno progresista liderado por EH Bildu". Valoró los acuerdos con Podemos y puso en valor el gobierno de coalición que se va a repetir en Errenteria, y que hayan amarrado Ordizia tras el empate a escaños con el PNV. Pero necesita a la plataforma vecinal Auzoak para culminar el desalojo del PNV en Galdakao. EH Bildu sí ha acordado con independientes para asegurarse Arrigorriaga y está trabajando en Orio. En ambas fue la lista ganadora.

Por otro lado, los líderes de PNV y PSE, Andoni Ortuzar e Idoia Mendia, firmaron ayer de manera oficial en Sabin Etxea el acuerdo entre ambos partidos después de que fuera ratificado por las bases socialistas.

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