gana por mayoría absoluta las generales

Boris Johnson pone fin a la “miserable amenaza de un segundo referéndum”

Los británicos ratifican el resultado de la consulta de 2016 y se decantan mayoritariamente por la salida de la UE

17.12.2019 | 21:04
Boris Johnson.

Los británicos ratifican el resultado de la consulta de 2016 y se decantan por la salida de la UE

Londres - El primer ministro del Reino Unido, el conservador Boris Johnson, prometió ayer gobernar para todos los británicos y concretar el brexit el 31 de enero tras ganar por mayoría absoluta las elecciones generales. De 650 escaños en la Cámara de los Comunes, el Partido Conservador obtuvo 365 en los comicios del jueves, frente a los 203 del Partido Laborista, que pierde 59, y 48 del independentista Partido Nacionalista Escocés (SNP), que se reafirma como tercera fuerza parlamentaria.

El Partido Liberal Demócrata, el único de los nacionales que defendía revocar la salida de la Unión Europea (UE), conserva once diputados tras perder uno, mientras que el Partido del Brexit, que propició el triunfo de los tories al arrastrar votos laboristas, no logra ninguno.

La aplastante victoria de los conservadores, posibilitada por el apoyo de antiguos votantes laboristas que han cambiado de bando para impulsar el brexit, ha sumido en una gran crisis a la formación de izquierdas, cuyo líder, Jeremy Corbyn, dimitirá tan pronto como se perfile su sucesión. En un discurso a las puertas de su residencia oficial en Londres tras ser investido por la reina Isabel II, el primer ministro instó a sus compatriotas a iniciar un proceso de "sanación" después de las divisiones causadas por el referéndum de 2016, en que un 52 frente a un 48% de los ciudadanos respaldó la salida de la Unión Europea.

Prometió gobernar como "una sola nación", teniendo en cuenta tanto a los que apoyaron como a los que rechazaron ese divorcio, y propuso trabajar con el bloque europeo "como amigos e iguales en soberanía" para "construir una nueva relación" en 2020. Tras ejecutar la retirada del club comunitario, Johnson tiene por delante la negociación de un acuerdo comercial con el resto de los países miembros, lo que ahora podrá hacer arropado por una amplia mayoría parlamentaria.

El líder conservador, que entre 2008 y 2016 fue alcalde de Londres, agradeció su apoyo a los exsimpatizantes laboristas, sobre todo del norte de Inglaterra, que en estos comicios le han brindado su sufragio, y prometió mantener esa "confianza" invirtiendo en servicios públicos. Previamente, en un discurso a primera hora del día para celebrar su victoria, dijo que la gran mayoría obtenida a favor de concretar la salida de la UE "pone fin a la miserable amenaza de que haya otro referéndum", como defendían otros partidos. Johnson concluyó su breve intervención en Downing Street diciendo a los británicos que pueden celebrar la Navidad sintiéndose "seguros y tranquilos" de que su Gobierno avanzará en el proceso del brexit sin las divisiones que hasta ahora lo han caracterizado. El líder conservador fue investido ayer primer ministro por la reina Isabel II tras ganar las elecciones del jueves, aunque llevaba en el cargo desde el pasado 24 de julio, cuando sustituyó sin mediar urnas a su colega Theresa May.

Según los medios británicos, es posible que el próximo lunes haga cambios menores en su actual equipo de Gobierno, si bien podría haber más en febrero, cuando el país esté fuera de la Unión Europea. La apertura de las sesiones del Parlamento, suspendidas por la campaña electoral, está prevista para el día 19, tras lo cual se espera que impulse al día siguiente el proyecto de ley de retirada de la UE.

Según declaró una portavoz de la Cámara de los Comunes, sería "técnicamente" posible que la legislación del brexit quedara aprobada antes de fin de año, pero ello implicaría habilitar días de trabajo en el habitual receso navideño, lo que parece improbable que suceda.

Pese a obtener la mayor victoria conservadora desde 1987, lo que ha sido bien recibido por los mercados económicos, el mandato de Johnson no estará exento de desafíos.

Además de unir al país y a su propio partido, deberá hacer frente a las demandas del SNP escocés, que con su ampliada presencia en los Comunes tratará de forzar un nuevo referéndum sobre la independencia de Escocia, tras el que perdieron en 2014.

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