Donostia - Nueva tragedia en las carreteras guipuzcoanas. Otras tres vidas truncadas en un final de verano para el olvido. La red viaria volvió a teñirse de negro, esta vez en Urola Garaia, que llora la pérdida de tres de sus vecinos, de entre 19 y 30 años. Un cuarto amigo resultó herido grave aunque no se teme por su vida. Con el siniestro de ayer se eleva a 26 el número de muertos en la red viaria durante el presente año que ha pasado a ser el más negro de la última década en Gipuzkoa.
Así, al balance de nueve personas fallecidas en accidentes de tráfico registrados en Euskadi en julio y agosto hay que sumar cinco nuevas víctimas que elevan esta trágica cifra hasta los 14 muertos en nuestras carreteras durante esos meses. Llama la atención que la mayor parte de los siniestros mortales se ha producido en Gipuzkoa, tanto durante la llamada Operación vacaciones (salida y regreso en julio y agosto), como en esta primera semana de septiembre.
Hasta el 31 de agosto, ocho de las nueve víctimas mortales se registraron en Gipuzkoa -5 en julio y 3 en agosto- y la restante en Araba. En los primeros días de septiembre el territorio guipuzcoano ha añadido cuatro fallecidos más -ya suma doce-, mientras que en Bizkaia, que cerró la Operación vacaciones sin víctimas, se anotó un muerto en un accidente ocurrido recientemente en Berriz.
Según destacaron desde el departamento de Seguridad del Gobierno vasco, la mayor parte de los accidentes mortales de este verano se han producido en trayectos habituales o cortos y sólo uno implicó a un vehículo que realizaba un desplazamiento de larga distancia.
El siniestro ocurrido ayer en Azpeitia supuso otra sacudida violenta que no cesa, con las imágenes nuevamente terribles de un vehículo convertido en un amasijo de hierros. En él viajaban cuatro amigos que regresaban a casa tras disfrutar de las fiestas de Zestoa. Lo hacían a bordo de un Seat León que, por causas que se investigan, se salió de la calzada cuando circulaba por la carretera GI-631, a su paso por el barrio azpeitiarra de Lasao. El turismo impactó de lleno contra un bloque de hormigón. La colisión resultó letal.
Los jóvenes nada pudieron hacer por evitar la deriva del vehículo. Las marcas de frenada sobre el asfalto apuntan al exceso de velocidad como causa más probable del accidente, según barajan fuentes policiales, que han abierto una investigación para esclarecer lo ocurrido. Los sanitarios desplazados al lugar no tardaron en darse cuenta de la gravedad del siniestro. Varios recursos del servicio de Emergencias, entre ellos sanitarios y patrullas de la Ertzaintza, se trasladaron al lugar del siniestro.
Dos de los cuatro ocupantes habían quedado atrapados en el interior del vehículo y fue necesaria la actuación de los bomberos, que procedieron a descarcelar el vehículo. Los equipos sanitarios poco pudieron hacer. Los cuerpos fueron extraídos del vehículo y sobre el asfalto quedaron tres muertos, de 19, 29 y 30 años.
Los jóvenes
El más joven de ellos es el azpeitiarra Jon Ibarreta, un chico muy conocido en el municipio, quien conducía el vehículo. El siniestro mortal ocurrió en torno a las 07.35 horas en la GI-631, en las inmediaciones de la empresa Danona. A pesar de la corta edad de Ibarreta, es el segundo integrante de la misma cuadrilla que muere en un accidente de tráfico, tras el siniestro mortal sufrido por un amigo hace unos años, según relataban ayer a este periódico fuentes del entorno. Ibarreta había finalizado sus estudios de Secundaria y en la actualidad trabajaba en la linternería Landeta del municipio.
Es en esta empresa donde, según las mismas fuentes, había trabado amistad con Jagoba Segurola, vecino de Errezil que también viajaba en el vehículo y falleció también en el acto. El tercer amigo muerto es Josu Uzkudun, del caserío Somorrostro de Errezil, que viajaba como copiloto. Somorro, como era conocido en su entorno, trabajaba en una empresa de mecanizados de Azpeitia. Uzkudun y Segurola tenían 29 y 30 años, respectivamente. Las familias han acordado celebrar conjuntamente los funerales, que tendrán lugar mañana martes a las 19.00 horas en la parroquia de Errezil.
El cuarto ocupante del vehículo siniestrado es Imanol Aizpuru, vecino del caserío Olalde del barrio azpeitiarra de Urrestilla. Este joven, de 28 años, compartía una gran afición por las motos de montaña con Segurola, y fue el único que pudo salvarse, resultando herido grave, y trasladado al Hospital Universitario Donostia con lesiones que, al cierre de esta edición, no hacían temer por su vida. Según informaron fuentes del centro sanitario, el joven padece politraumatismos y fue trasladado a la Unidad de Cuidados Intensivos, donde se recupera de sus lesiones.
Debido a la aparatosidad del accidente, durante toda la mañana fueron necesarios los trabajos para despejar el vehículo de la calzada, mientras que agentes de la Ertzaintza procedieron a regular el tráfico dando paso alternativo. El carril sentido hacia Zumarraga tuvo que ser cortado, y la normalidad en este punto de la red viaria no se restableció hasta las 14.10 horas.
Conmoción
La conmoción por lo ocurrido se adueñó de los municipios de Errezil y Azpeitia que, de un zarpazo, perdieron a tres de sus vecinos. “Sentimos una tristeza enorme, eran muy jóvenes”, se lamentaba Eneko Etxeberria, alcalde de Azpeitia. “Estamos consternados”, admitía el máximo regidor de Errezil, Severo Agirretxe. Ambos consistorios decretaron ayer un día de luto. El Consistorio de Zestoa también tenía previsto recordar a los fallecidos con un minuto de silencio. Los tres Ayuntamientos contactaron personalmente con las familias afectadas para mostrarles sus condolencias y ayudar en todo lo que fuera necesario. A su vez, mostraron su preocupación por el estado del joven herido, del que esperaban su pronta recuperación.
La Diputación Foral de Gipuzkoa también transmitió su pesar por lo ocurrido y mostró su apoyo a los familiares y allegados de los fallecidos. “En estos duros momentos, lamentamos profundamente su pérdida. Descansen en paz”, señalaron en una nota.
Tras el trágico balance de ayer, Gipuzkoa sigue copando todavía la mayor virulencia en la crónica negra del verano en la red viaria. Ocho de los nueve fallecidos registrados durante los meses de julio y agosto en las carreteras de la Comunidad Autónoma Vasca perdieron la vida en las carreteras de Gipuzkoa. Las cifras ya habían suscitado cierta preocupación, pero el comienzo de septiembre no ha podido ser más funesto. A pesar de la tendencia decreciente que se venía registrando en la red viaria durante los últimos quince años, el balance de siniestralidad ha experimentado un drástico revés en los últimos tiempos.