Bilbao

Cuenta Raquel Álvarez de Dios que desde que le dijeron que su recién nacida había muerto se acuerda de ella doscientas veces al día. Han pasado 45 años desde entonces. No hace falta calculadora para multiplicar su tormento. "Me dijeron que era mejor que no la viera porque estaba en muy malas condiciones y me iba a quedar un trauma para toda la vida y el trauma es lo que tengo ahora", se duele. No en vano convive con la sospecha de que le arrebataron a su bebé para entregárselo a otra familia.

La misma duda le reconcome a la madre de Patxi Ulibarri, que perdió a una hija en similares circunstancias. "Mi madre siempre ha dicho, en los cumpleaños o en alguna comida, que tenemos una hermana y que está viva. No le hacíamos caso, pero cuando empezó todo esto de los bebés robados, pensamos: A ver si va a tener razón". Y Patxi se puso a bucear en archivos para tratar de averiguar la verdad. También Marga Zamora lleva una carpeta con sus orígenes debajo del brazo. Un puñado de documentos, salpicados de alguna que otra irregularidad, que le hacen desconfiar de cómo se llevó a cabo su adopción. "A mi madre le dijeron: Aquí tenéis una niña y no os preocupéis, que no la va a reclamar nadie".

Raquel Álvarez de Dios > madre

"Si tengo que morir mañana y sé la verdad, me quedo tranquila"

Raquel esperaba a su hija con la ilusión de las primerizas, pero el día del parto se la arrancaron de cuajo. "Me dijeron que había fallecido. Pedí verla y me dijeron que era mejor que no recordara, que era muy joven y tenía tiempo de tener más", revive aquel 16 de abril de 1967. A quienes sí les mostraron un cadáver fue a su madre y a su hermana, que acudieron a la Maternidad de Solokoetxe apenas unas horas después. "Les enseñaron un bebé negro, congelado, en un paño verde. Estaba completamente rígido. En ese tiempo no se pudo haber quedado así una criatura. Dijeron que ellos se hacían cargo de enterrarla y nos fuimos para casa". Con la cuna vacía y sin ninguna explicación más. "Como antes, con Franco, no te podías ni mover ni preguntar, así nos quedamos".

Las monjas no tenían razón. Raquel dio a luz a otros cuatro hijos, pero no lograron hacerla olvidar. A punto de cumplir 66 años, esta vecina de Barakaldo está cada vez más convencida de que le robaron a su pequeña. Alimentan su desasosiego las incoherencias halladas en la documentación. "En el legajo del Registro Civil aparece la firma de mi padre, que ni siquiera estaba aquí, y en los papeles del cementerio de Derio consta que, en vez de una hembra, se me había muerto un varón el día 17 y lo habían enterrado el 18. No cuadra. Y que no haya una institución que te eche una mano teniendo papeles... Eso es lo más grave de esta situación", se lamenta Raquel, cuya denuncia ha sido archivada por falta de pruebas.

A pesar del revés, no tiene ninguna intención de tirar la toalla. "Lo que nos hicieron fue un crimen, una barbaridad. Va a hacer 45 años que tengo un pesar en mi cuerpo. Por eso digo que si tengo que morir mañana y sé la verdad, me quedo tranquila, aunque mi hija hoy esté viva y no nos mire a la cara".

Patxi Ulibarri > hermano

"Pone que nació bien y, escrito encima, que falleció por asfixia"

Patxi y sus dos hermanos nacieron en su casa, en Güeñes. Por eso no se explica por qué su madre acudió aquel 3 de agosto de 1970 a la Maternidad de Solokoetxe para dar a luz a su última hija. En mala hora. "Nació y se la llevaron. Mi padre dice que la oyó llorar. Les dijeron que se había muerto, pero mi madre tiene el convencimiento de que está viva. De siempre ha estado con la cosa". Su intuición cobra fuerza cuando su hijo se dedica a recopilar papeles. "En la historia clínica del parto pone que todo fue normal y luego hay escrito por encima, con otro tipo de letra, que falleció por asfixia. Me han dicho que lo normal es que hubieran adjuntado otra hoja. El médico que aparece, por cierto, está en todos los casos".

Tampoco entiende Patxi por qué a su padre "le mandaron ir a la Casa de Misericordia, en Bilbao, con un papel que le dieron en la Maternidad, y le dieron 2.500 o 3.500 pesetas. Le dijeron que se hacían cargo del funeral, del entierro y de todo, pero no sabe por qué le dieron ese dinero". Para tratar de aclarar estas lagunas y que su madre, octogenaria, se quede tranquila, hace mes y medio presentaron una denuncia. "Fueron a declarar mis padres y estamos pendientes de resolución. El juez les dijo que en Bizkaia se estaban archivando todos los casos. En teoría no podemos hacer más".

Marga Zamora > adoptada

"Mi madre adoptiva me dijo: 'Me juraron que no te enterarías"

A Marga, a sus 53 años, le preguntas que si nació en Bilbao y te contesta: "Se supone que sí". Hasta ese punto llega la incertidumbre de esta mujer, que fue abandonada, de recién nacida, en la Maternidad. "A mí me dejaron el 2 de noviembre de 1958 y el 12 de noviembre ya estaba en casa de mis padres adoptivos". La premura habría sido una buena noticia, si no fuera porque "en aquella época se supone que tenías que estar allí tres meses antes de ser adoptado". No es la única irregularidad en su expediente. "También pone que tenía una edad aparente de dos meses y mi familia me ha dicho que yo era recién nacida, incluso probablemente prematura, porque era muy pequeña".

Todo esto lo descubrió Marga a los 30 años, cuando acudió al Registro con la sospecha de que era adoptada. "Cuando le dije a mi madre que me había enterado, me lo seguía negando. Le dije que había visto el papel y se le cayó el mundo encima. Me dijo: Nos juraron que no te enterarías nunca". Muertos sus padres, decidió indagar en su pasado e interponer una denuncia, que ha sido sobreseída provisionalmente por falta de pruebas. "Cuando empezaron a hablar de que a algunas madres les habían quitado a los hijos, pensé: ¿Y si me están llorando a mí en algún sitio todavía?".