Más de setenta médicos y académicos del Reino Unido han pedido al Gobierno de David Cameron que prohíba en las escuelas el uso del bloqueo en los partidos de rugby debido a las consecuencias que las lesiones puedan tener en los niños. Las entradas, conocidas en la jerga del rugby como tackleo, forman parte elemental de este deporte, pero muchas veces provocan lesiones y serios golpes en la cabeza.
En una carta abierta dirigida al Gobierno británico, médicos y académicos advierten de que los daños de “un choque de alto impacto” pueden tener consecuencias a largo plazo para la salud de los jóvenes. Según los expertos, las dos terceras partes de las lesiones entre los menores se deben a las entradas, por lo que piden que las escuelas las supriman y que se juegue un rugby en el que se pase el balón al primer contacto físico entre jugadores.
Sin embargo, muchos deportistas consideran que el rugby -con las entradas y la melé- ayudan a construir “el carácter” de una persona. La preocupación de los médicos coincide con el programa que lleva a cabo la Unión de Rugby destinado a apoyar el juego del rugby en escuelas estatales de Inglaterra, pues este deporte es practicado principalmente en colegios y clubes privados. En la misiva, los médicos advierten de que es “alto” el riesgo de los bloqueos del rugby para los menores de 18 años.
Añaden que entre las heridas figuran fracturas, hombros dislocados o lesiones en la cabeza. “Se ha encontrado -agregan- un vínculo entre los continuos golpes y el deterioro cognitivo y una asociación con la depresión, pérdida de memoria y la expresión verbal, así como problemas a largo plazo”.
“Los niños necesitan más tiempo para recuperar niveles normales de memoria y velocidad de reacción”, subrayan los firmantes. Los médicos también señalan que en virtud de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Niño, los gobiernos tienen el deber de informar a los menores de los riesgos de las lesiones.
Polémica en Estados Unidos En Estados Unidos es motivo de un gran debate los perjuicios causados por la práctica del fútbol americano. Ya en 2013, la Liga Nacional de este deporte, la NFL, decidió indemnizar con más de 765 millones de dólares a más de 4.500 exjugadores que habían iniciado una demanda colectiva por las secuelas que en forma de daños cerebrales les habían causado los golpes durante la práctica de ese deporte.
Los profesionales del fútbol americano acusaron a la liga de ocultar durante años los peligros que para su salud suponían los continuos golpes, así como de no informarles de que una vuelta a la competición sin el debido descanso tras una conmoción les ponía en riesgo de graves lesiones cerebrales. Casos de demencia, depresión, Alzheimer y suicidios llevaron el problema a un límite que la NFL no podía sostener.
El asunto ha llegado también al cine. La película Concussion (La verdad duele, en la versión traducida al castellano) protagonizada por el actor estadounidense Will Smith cuenta la historia real del doctor Bennet Omalu, quien al realizar en 2002 la autopsia a Mike Webster, exjugador de los Pittsburgh Steelers, descubrió ese mal cerebral que aqueja a muchos jugadores profesionales. Will Smith aseguró que al conocer los estudios del doctor Omalu se sintió “aterrado”. “Mi hijo jugó a fútbol americano durante cuatro años y yo no tenía la menor idea de este problema”, dijo el actor. - DEIA/Efe