¡Picasso me resbala!
Una mujer cae sobre "El actor" en el Metropolitan y lo rasga quince centímetros
bilbao
A mí Picasso me resbala!, debió susurrar entre dientes la visitante del Museo Metropolitan de Nueva York el pasado viernes. Dicho y hecho, inmediatamente tropezó y se abalanzó sobre el lienzo El actor de Pablo Ruiz Picasso. La mujer, que asistía a una clase de pintura, cayó accidentalmente sobre la obra y le causó una rotura de quince centímetros. Casi tan rápido como ella, los empleados del Metropolitan se lanzaron a salvar el lienzo y lo trasladaron al servicio de urgencias del museo. Desde allí, llegan noticias tranquilizadoras: la herida está en una zona periférica del cuadro ya que la raja se encuentra en la esquina inferior derecha. La pinacoteca, que no ha especificado por qué la mujer perdió el equilibrio, sí ha informado de que la pintura recibe cuidados intensivos y que el daño no se encuentra en el "punto focal de la composición", por lo que será reparado en las próximas semanas. El curioso incidente ocurrió el viernes por la tarde aunque no se hizo público hasta el domingo.
La obra, de unas proporciones inusualmente grandes, -cerca de dos metros de largo por uno de ancho-, fue pintada en el invierno de 1904 y 1905 sobre un lienzo que ya alojaba otra pintura debajo. El cuadro, que muestra a un acróbata ambulante de espaldas, estaba colgado en la pared de una galería del segundo piso del museo e iba a formar parte de la próxima exposición sobre Picasso que el Metropolitan albergará a partir del 27 de abril. Se trata de una retrospectiva de 250 obras del pintor malagueño que permanecerán expuestas hasta el 1 de agosto. El actor supuso el comienzo de la transición de Picasso desde su periodo azul, con su "mundo de mendigos andrajosos y músicos ciegos", al rosa, plagado de "imágenes de acróbatas ambulantes", según el Metropolitan, que recibió esta obra en 1952 como una donación de Thelma Chrysler Foy.
Según el portavoz del museo, "el accidente provocó un irregular desgarro vertical de cerca de seis pulgadas de longitud en la esquina inferior derecha". De inmediato, se trasladó la obra al estudio de conservación de pinturas para evaluar y tratar los rasguños. "Afortunadamente, el daño no se produjo en un punto central de la composición, y el comisario de la muestra y el personal de conservación tienen plena confianza en que la reparación será discreta", explicaron.
ataques vandálicos No es la primera vez que una obra de arte sufre daños de forma fortuita o intencionada. El pasado mes de agosto, el popular cuadro La Gioconda, de Leonardo da Vinci, salió indemne de un ataque vandálico de una turista que lanzó una taza de té contra la pintura, protegida por un cristal blindado, en el Museo del Louvre. Una ciudadana rusa arrojó contra el cuadro una taza de té de porcelana que había introducido en el lugar escondida en su bolso de mano. Sin embargo, las medidas de seguridad funcionaron perfectamente y el cuadro no sufrió ninguna rotura. La Gioconda, emblema del museo más grande de París, goza de un sistema particular de vigilancia, incluida una urna de cristal blindado que le protege incluso de disparos con armas de fuego. Gracias al dispositivo de cámaras de vigilancia instaladas en la sala, la turista fue identificada y arrestada en pocos minutos.
Se cree que la mujer que atacó a la obra de Leonardo da Vinci padece el denominado síndrome de Stendhal, que provoca que ciertas personas actúen de forma irracional cuando las conmueve una obra de arte. Otros agresores de arte también han sufrido esta patología clínica así como fuertes desequilibrios psicológicos. De hecho, en 2008, una joven besó con los labios pintados de rojo una pintura completamente blanca del artista estadounidense Cy Twombly, que estaba expuesta en Aviñón.
En otras ocasiones, las agresiones han tenido un componente casi mesiánico. Pireo Cantata, que destrozó el pie de una de las esculturas más famosas del mundo, el David de Miguel Ángel, llegó a declarar que había cometido el acto vandálico porque la escultura "emanaba flujos maléficos" y que una hermosa mujer le había ordenado "romper la estatua". Cantata arremetió contra el David en 1991 en el Museo de la Academia de Florencia y rompió en cinco partes con un martillo un dedo del pie izquierdo de la escultura. "Dar un martillazo al David de Miguel Ángel es como aplastar con el pie una vulgar cajetilla de cigarrillos", confesó.
Más en Vivir
-
Gorka Rodríguez se suma al ‘Grand Prix del Verano'
-
La EMA avala 'Cenrifki', fármaco oral que frena la progresión de la esclerosis múltiple progresiva secundaria
-
Una ruta circular "perfecta para desconectar" a 20 minutos de Bilbao
-
Estos son los destinos más baratos para volar desde Bilbao, según un creador de contenido