Ruta hacia la excelencia

06.12.2020 | 01:16
La renovación estética confiere al i30 un aspecto más refinado y deportivo, como de coche caro, algo que en ningún caso es.

La revisión del actual Hyundai i30, descendiente del modelo que propició el salto de calidad de la marca, depara uno de los turismos de clase media más cualificados del mercado. Oferta tres carrocerías, desde 18.770 euros

eL Hyundai i30 es un buen coche, algo que hora salta a la vista. La actualización de su propuesta estética otorga una dosis extra de refinamiento a un producto que, por cualidades dinámicas, seguridad, dotaciones y precio, debería figurar en los cálculos de cualquiera que se plantee adquirir un automóvil de gama media. El lavado de cara –los gurús del marketing prefieren términos como facelift o restyling– confiere un plus de notoriedad a este modelo, cuya aparición en 2007 certificó el ingreso de la marca a la era moderna. Tres generaciones después, el i30 continúa escalando posiciones, pese a la hegemonía del diseño SUV. La edición actual, que incorpora motorizaciones diésel y gasolina con hibridación suave, continúa ofertando tres formatos de carrocería (compacta, Wagon y Fastback). Está a la venta desde 18.770 a 30.165 euros.

Hace tiempo que Hyundai abandonó todo viso 'low cost' para decantarse por la calidad, así que estos precios son los adecuados para un automóvil de las características del i30. De hecho, esa horquilla económica queda así tras los descuentos preliminares con los que el propio fabricante hace entrar en razón a la tarifa oficial; el desembolso final puede verse aún más reducido gracias a las bonificaciones adicionales previstas por financiar (lo hace el 65% de la clientela), por entregar un coche usado como parte del pago (Hyundai aplica una generosa sobrevaloración) y, claro está, por los posibles planes gubernamentales para fomentar la renovación del parque. Quien encadene todos esos incentivos, logrará hacerse con un imponente coche, provisto de recursos tecnológicos de última generación, por una cantidad bastante ajustada.

Aunque el i30 no presenta cambios estructurales, su evolución estética es tan acusada que conviene aclarar que solo el maquillaje y el reparto de dotaciones diferencian a las nuevas unidades de las que se ya vendían. Este i30 es, en esencia, idéntico al conocido hasta el momento; solo cambia, para bien, el envoltorio. Aunque mejor sería emplear el plural, puesto que Hyundai propone tres variantes formales distintas del modelo, adecuadas a cometidos y a públicos diferentes: una corta de cinco accesos, otra de popa alargada con mayor maletero (Fastback) y una tercera aún más capaz con silueta familiar (Wagon). Todas mantienen las proporciones –tienen esloras de 4,34, 4,45 y 4,85 m–, comparten distancia entre ejes (2,65 m) y ofrecen cinco plazas idénticas.

El valor añadido de la nueva entrega radica, ante todo, en su agraciado diseño, aunque el i30 también progresa en facetas como la seguridad y la conectividad. El modelo gana prestancia modificando el semblante, que exhibe una parrilla más ancha flanqueada por grupos ópticos led de nuevo cuño; el paragolpes también cambia para incluir tomas de aire más amplias, que favorecen la eficiencia aerodinámica. Otros retoques significativos afectan a los dibujos de llantas, las luces traseras y la decoración interior. El i30, que aumenta su paleta de colores con vistosas tonalidades, se puede adquirir en cinco definiciones de producto: Essence, Klass, Tecno, N Line y N Line X. Esta última, que se incorpora ahora, pone mayor énfasis en el carácter deportivo.

Todas incluyen Bluetooth y radio digital de serie. Desde el segundo acabado se dispone de equipo de audio con pantalla táctil a color de 8 pulgadas, con conectividad Android Auto y Apple CarPlay. Los acabados superiores agregan a las dotaciones de fábrica el sistema de navegación AVN con pantalla de 10,25 pulgadas, que brinda todas las funcionalidades del sistema Bluelink de segunda generación.

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