historias de... sergio

Bicis de madera ‘made in’ Bilbao. Historias de... sergio

En un país que ama el ciclismo, Elordui aúna presente y pasado con bicicletas que combinan innovación y artesanía

09.02.2020 | 03:26
Sergio Elordui posa con dos de sus bicis a los pies del Puente Euskalduna.

UNA bici de madera ¿y por qué no? Ya no son artefactos como aquellos que diseñó Leonardo Da Vinci. Son bicicletas urbanas fácilmente manejables pero del material más noble. En un territorio, Euskadi, con una gran tradición en el mundo de las dos ruedas y con gigantes que han creado escuela como Orbea o BH, el bilbaino Sergio Elordui se atreve a construir estos velocípedos porque para algo es un vasco que ama el ciclismo. La diferencia principal que ofrecen los modelos que fabrica con respecto a otros standard es la forma de la bici, el diseño, los materiales y la geometría. "Responden a un concepto más avanzado. Tienen un aspecto retro porque cuentan con la madera como parte estructural pero la geometría también aporta un elemento diferencial. Están enfocadas a ser bicis urbanas prácticas y ligeras. Ágiles y también estéticas. Sobre todo pretendo que se puedan manejar fácilmente en el día a día", resume Elordui.

La draisiana fue la primera bicicleta de la historia y se utilizó madera para crearla. Hoy diversos fabricantes en el mundo han retrocedido en el tiempo y, usando este mismo material, están ideando novedosos modelos. Dada la gran afición que hay por el ciclismo, Euskadi no podía ser menos. Porque la bici está viviendo un particular renacimiento y cada vez más población se ha aficionado a las dos ruedas para los desplazamientos urbanos. "He detectado que a raíz de la iniciativa Bilbaobizi de bicis eléctricas hay un pequeño boom de usuarios porque está demostrado que es uno de los medios más eficaces para desplazarse y que no tiene rival en la movilidad urbana". "Lo que pasa es que dar el paso de comprar este tipo de producto es ya más complicado, quizá también debido a la climatología del País Vasco que puede presentar alguna dificultad añadida aunque haya prendas que cada vez protegen más", declara Elordui.

La constitución formal de su firma, sistener, la hizo hace tres años gracias a la sociedad Bilbao Ekintza. "Fue una derivación de mi interés por la eficiencia energética porque sistener quiere decir sistemas energéticos. Siempre me han interesado las energías alternativas, eólicas, renovables, fotovoltaicas... y el mundo de la movilidad, y finalmente me decidí por la bici porque es el medio más eficiente energéticamente hablando", indica.

Hasta ahora prácticamente ha fabricado solo prototipos de evolución con una parte artesanal y otra mecánica industrial para poder abaratar un poco los costes "porque si todo fuera artesanal, el producto se encarecería muchísimo", precisa. Por ello, además de la madera utiliza en la construcción aluminio de dos tipos de aleación y acero para la tornillería y la fijación. Así como otras piezas estandarizadas para ruedas, cambios etc...

Elordui no duda al asegurar que sus productos tienen un factor sorpresa "al ser ágiles, divertidos y fáciles de manejar para cualquier persona". Por esta razón, el público potencial al que van dirigidos "es alguien que ya practica la bici en el entorno urbano pero necesita una mejora en cuanto a accesibilidad. Que pueda cogerla con la mano y subirla por las escaleras o meterla en el ascensor porque cabe tranquilamente en casa. Alguien que quiere usar la bici pero tiene restricciones y encuentra en estos modelos bicis más ligeras sin ser plegables".

Para ello ofrece una versión en madera de haya, otra en madera de bambú o de eucalipto. "En el último año nuestro objetivo es seguir evolucionando hasta bajar de 10 kilos que las dejan en un peso muy manejable. Ya que las que hacíamos hasta ahora estaban sobre los once y pico kilos". De hecho ha elaborado una veintena de modelos, algunos simples prototipos de transición, que ha ido evolucionado y perfeccionado con el paso del tiempo. Asimismo comparte una versión eléctrica con la clásica.

Elordui, que se confiesa un enamorado del diseño y bastante habilidoso con las manos, reconoce que el coste es algo más elevado que una bici estándar, al contar con un precio inferior a los mil euros. "Aunque si yo tuviera una producción más seriada podría bajar algo el coste". Por eso de momento sus artículos solo se venden en determinados establecimientos "que tocan el perfil urbano de bici que yo fabrico". "También me gustaría hacer ferias pero todavía es demasiado pronto", asume con prudencia.