Artista urbano

LKN: "No quiero criticar por criticar, busco una reflexión"

Las siglas LKN son la firma de un joven artista urbano que lleva dos años ilustrando las calles de Pamplona con murales protagonizados por personajes del deporte y la política. Por su forma de entender el arte y su empeño en permanecer en el anonimato muchos ya le consideran el 'Banksy Foral'.

16.11.2021 | 11:23
Una mujer observa a LKN mientras hace un retoque al mural de Chimy Ávila.

Uno de los últimos murales que el artista urbano LKN regaló a los habitantes de Pamplona fue un dibujo de Chimy Ávila el pasado 4 de octubre en la avenida de Roncesvalles, en una gran pared de unos bajos en obras en la que ya había trabajado antes, en agosto, para pegar otro mural, en este caso de Michael Robinson. Actualmente estos dos son los únicos trabajos que quedan en pie de todos los que ha hecho en los últimos dos años LKN, de modo que el lugar elegido para charlar con él no podía ser otro. La cita es a las 15.00 horas, cuando esta céntrica calle está algo menos transitada, ya que quiere aprovechar el momento para actualizar su mural. Quiere "santificar" a Chimy Ávila y colocarle una aureola sobre la cabeza tras el gol que marcó en el último minuto del partido del 17 de octubre contra el Villarreal y que le dio la victoria a Osasuna. LKN aparece puntual y vestido con su uniforme de trabajo para seguir manteniendo el anonimato: una sudadera que lleva en la espalda sus iniciales, una gorra, una mascarilla para esconder su identidad, y una mochila con el material que necesita: cola adhesiva, brocha y papel. Bajo la curiosa mirada de algún paseante despistado, trabaja a toda prisa. Una vez colocado se retira unos pasos atrás, comprueba el resultado y ya más tranquilo, reconoce que aunque lleva dos años con estos proyectos urbanos los nervios siempre le acompañan.

Este último dibujo de Chimy Ávila con una camiseta de Indar Gorri trajo cierta polémica en su momento. Bajo el título El perdón, esta acción llegó apenas dos días después de los cánticos que una parte del Graderío Sur dedicó al delantero para expresar su rechazo por la foto que publicó en junio el futbolista argentino con una camiseta con una imagen de Santiago Abascal. ¿Cree que con el mural contribuyó a su perdón?
No sé qué pensará la gente, pero en mis adentros creo que sí. Y sé que a Chimy le gustó el dibujo que hice.

Ahora comparte ese halo de santidad con Michael Robinson, el otro gran protagonista del mural de la avenida de Roncesvalles de Pamplona.
Sí, los he santificado a los dos. Lo que pretendo es descontextualizar el tema, porque los santos de antes ya no son los de ahora. Ahora la gente toma por santos a los futbolistas, los famosos...

A algunos los ha convertido en santos y a otros en superhéroes. ¿Cómo surgió todo?
Empecé hace algo más de dos años. Trabajo como diseñador gráfico y me apetecía hacer algo diferente. Sin planificarlo demasiado se me ocurrió hacer esto. Empecé con los jugadores de Osasuna porque me gusta y con el tiempo también encontré la inspiración en la política local.

Hace unos días, coincidiendo con una visita de Felipe VI a Pamplona, hizo un cartel en alusión a él con la palabra Obedece que solo duró unos minutos.
Pensaba que duraría poco, pero no tan poco. Lo coloqué a las 7 de la mañana y en 15 minutos ya vi que empezaba a llegar la policía y lo retiró. Una pena que no lo viera él...

Algo parecido ocurrió con el del beso entre María Chivite y Bakartxo Ruiz hace varios meses, ya que también tuvo una vida muy breve.
Sí, también lo quitaron enseguida, pero ese tuvo muchísima repercusión. Lo puse una madrugada y esa misma mañana lo quitaron, pero ya se habían hecho varias fotos y se movieron mucho por los medios y las redes. Incluso me llamó el jefe de la Policía Foral para pedirme disculpas por la retirada, así que días después hice uno similar con dos policías forales, pero también lo quitaron. Ocurrió todo en dos semanas y para mí fue un punto de inflexión.

El dibujo con el alcalde de Pamplona, Enrique Maya, y el exalcalde Joseba Asirón, vestidos de boxeadores, también tuvo su lado cómico.
Sí, se lo tomaron muy bien, incluso en la exposición que celebré en el Palacio del Condestable hace unos meses me hicieron saber que a Maya le había gustado. Por lo general el arte callejero es muy reivindicativo, muestra malestar o rechazo a determinados temas o decisiones que se han tomado, pero en mi caso no quiero criticar por criticar. Quiero que la gente, cuando vea uno de mis dibujos, tenga una reacción, una reflexión, una emoción... No busco hacer algo expresamente a alguien que me puede caer mal, sino darle un toque de humor a un tema actual, porque he comprobado que los temas de actualidad en las redes sociales se mueven mucho y a la gente gusta opinar. Y lo curioso es que casi nunca coinciden sus opiniones con las mías, y eso también me gusta, que cada cual interprete las obras desde su punto de vista.

Muchos ya le han apodado el Banksy Foral, ¿qué le parece?
Sí que veo que hay ciertas similitudes con Banksy porque trabajo de noche, no se conoce mi identidad... Pero yo creo que Banksy es una multinacional en la que está todo premeditado. Quizá cuando empezó no, pero ahora trabaja a un nivel tan grande que es imposible guardar el anonimato, necesita un apoyo detrás inmenso.

¿Por qué eligió usted ser un artista anónimo?
Que no se me conozca le da cierto valor a mi trabajo. Ahora que vivimos en un mundo en el que todo se expone en las redes sociales, todo el mundo comparte sus selfies y su vida con los demás, yo prefiero hacer lo contrario, pasar desapercibido y quedarme en el anonimato. Entre otras cosas, para seguir siendo libre, para que no me condicionen los likes o los me gusta de las redes sociales.

En cualquier caso, al menos en Pamplona, la gran mayoría reconoce las siglas LKN. ¿Es lo que pretendía?
En Pamplona creo que se conoce bastante mi trabajo, porque de momento los protagonistas de los murales han sido del ámbito deportivo y de la política local. Sé que en general han despertado interés, han salido publicados en prensa y tienen cierto recorrido por las redes sociales, pero no sé cuantificar esa fama, por decirlo así, ni hasta dónde llega esa repercusión.

¿Se plantea salir fuera para buscar nuevos escenarios?
Sí que me gustaría salir a Madrid o Barcelona y pegar alguna de mis obras. Ya lo tenía pensado hace tiempo, pero con la pandemia se paralizó todo. Ahora no descarto retomar esta idea.

¿Cómo es su forma de trabajar?
Los murales están hechos con papeles en formato A3 que imprimo en casa. Es como un collage. Preparo todo el montaje para después terminar lo antes posible el trabajo en la calle. Pintarlo en la pared directamente sería imposible por el tiempo que me llevaría. Hay murales especialmente grandes, como el de Michael Robinson, que me llevó cinco horas colocarlo porque está compuesto por 378 folios tamaño A3. Es el más grande que he hecho hasta ahora y necesité llevar algunas partes ya montadas y pegadas, y después en la pared construirlo como si fuera un puzle. Además, los numero por columnas para no equivocarme. Este trabajo fue el más duro de todos los que he hecho, me llevó mucho tiempo y tuve momentos de pensar: ¿Qué hago aquí?

Como recompensa, es el mural que más está durando expuesto en la calle.
Sí, es cierto que lo están respetando y lleva mucho tiempo. Supongo también que porque es Robinson, que cae mejor, no tiene polémica...

Pero ya había hecho murales de grandes dimensiones en vallas publicitarias.
Sí, uno fue el mural del Once de Osasuna, pero al estar en una valla publicitaria me llevó menos tiempo montarlo porque la cola coge muy bien sobre la valla de metal.

Siempre trabaja por la noche, cuando cree que nadie le puede ver, ¿ha tenido algún percance?
Precisamente en el mural de Robinson, al necesitar tanto tiempo, sí que pasaron los municipales porque me vieron subido a una escalera y con un gran montaje alrededor, pero les dije que tenía permiso y no hubo ningún problema. Es cierto que esa fue la primera vez que pedí permiso a la empresa que alquilaba la bajera. En cualquier caso, intento no fastidiar, y cuando he usado como escenario una valla publicitaria es porque en ese momento no había ningún anunciante.

Al ser murales al aire libre quedan muy expuestos. ¿Qué tiene más peligro, la climatología o la mano del hombre?
Parto de que mi arte es efímero. Sé que mis obras tienen una vida breve. Tengo muy presente que trabajo en paredes que quedan al alcance de cualquiera y que el paso del tiempo también los estropea; de hecho, si fueran para siempre acabarían muy deteriorados. Si se diera el caso de que un local, por ejemplo, me encargara un dibujo para una de sus paredes, no trabajaría con papel sino con vinilo, que es más duradero.

Hace unos meses reunió todas sus obras de estos dos últimos años en una exposición. ¿Funcionó como esperaba?
Cuando me lo propusieron desde el Ayuntamiento no lo dudé. Estuvo muy bien y los organizadores me dijeron que había tenido mucho público. Durante la exposición a veces me metía de forma anónima para ver a la gente observar mis obras, escuchar sus comentarios... Me emocionó.

¿No le sorprendió que siendo un artista callejero y que trabaja sin permiso, por decirlo así, le llamaran desde una institución pública?
Para mí fue como dar un paso más. Cuando todas estas obras, que son efímeras, llegan a una galería o exposición, la idea cambia y deja de ser arte callejero. Sin duda fue una experiencia bonita, como un reconocimiento, pero yo voy a seguir haciendo arte callejero. La exposición me motiva para seguir trabajando sin mirar atrás, y ojalá dentro de dos años pueda hacer otra.

¿Cree que el arte urbano está valorado como merece?
Creo que no, y hay diferentes manifestaciones. Por un lado los graffitis, que por su origen son más reivindicativos y más de egos y firmas, y por otro lado, los dibujos que quieren transmitir algo, que es lo que yo pretendo, aunque hay gente que te ve como un cutre por pintar en la calle. En cualquier caso, es la mejor manera de que la gente lo vea, de acercar el arte a todo el mundo. Respecto a este tema, hace unos días salió una noticia en la que María Jesús Alonso, gerente de Ensanche Área Comercial de Pamplona, hablaba sobre los nuevos comercios que van a abrir en la avenida de Roncesvalles y se quejaba de que las fachadas se llenan de carteles que dan mala imagen a la calle. Una de las próximas tiendas que se van a abrir está precisamente donde yo coloqué los murales de Robinson y Chimy Ávila, y en mi opinión, para la gente que pasea por allí, es mejor ver estos dibujos que un muro gris que lleva más de un año afeando la calle. Yo, de manera altruista, lo he decorado y pienso que da vida a la zona, al menos más que ese inmenso muro gris. 

Algunas de sus obras


Roberto Torres 
9 de febrero de 2019
La imagen del jugador de Osasuna Roberto Torres dibujado como Dios fue el debut de LKN. "Es un jugador que me gusta, siempre le han criticado, pero para mí es un genio, tiene mucha magia y por eso decidí santificarlo", explica LKN. La primera versión apareció el 9 de febrero, pero apenas duró unas horas, así que decidió repetirlo el 16 de febrero en la plaza Merindades, y ahí comenzó a llamar la atención y a ganar repercusión.
 


María Chivite y Bakartxo Ruiz
11 de noviembre de 2021
Frente al Parlamento de Navarra LKN ilustró el acuerdo –aún sin oficializar– entre el Gobierno foral y EH Bildu para los presupuestos de 2021 forales con un beso entre la presidenta de Navarra, María Chivite, y la portavoz de EH Bildu, Bakartxo Ruiz. El dibujo fue retirado por un agente de la Policía Foral. Unos días después apareció un nuevo cartel con dos policías besándose. En la imagen, ambos dibujos juntos en una exposición.

Enrique Maya y Joseba Asiron
18 de marzo de 2021 
Primero en las escaleras entre la plaza del Castillo y San Nicolás, y después en la calle Lindatxikia, este cartel mostraba al alcalde Enrique Maya, y a su predecesor en el cargo, Joseba Asiron, como boxeadores.

María Auxiliadora
22 de mayo de 2020
Inspirado en un cuadro barroco, este mural apareció en la calle San Miguel como homenaje al personal sanitario. María Zandio, directora médica del Complejo Hospitalario de Navarra, aparece en el papel de María Auxiliadora, y a su alrededor otros rostros variopintos de la Comunidad Foral, como deportistas, artistas, políticos y periodistas.

Michael Robinson
5 de agosto de 2021
A unos días de que Osasuna jugara con el Liverpool en Anfield, Pamplona amaneció con un mural en honor a Michael Robinson, exfutbolista de ambos equipos. La imagen va acompañada de la frase  Alma, alma y más alma. Este cartel sigue en pie en la avenida de Roncesvalles. En esta imagen, el boceto que preparó su autor para organizar el mural compuesto por  378 folios tamaño A3.

El once de Osasuna
23 de octubre de 2020 
Inspirado en la primera foto existente del primer Once de Osasuna, este mural apareció en la víspera del centenario del club navarro en la calle Cataluña, muy cerca de la UPNA. Los protagonistas de la imagen son Iriguíbel, Sabino, Castañeda, Ricardo, Puñal, Vergara, Martín, Javi Flaño, Mai Garde, Urban y Roberto Torres.

La creación de Jagoba 
7 de febrero de 2020 
Una valla publicitaria colocada en las inmediaciones de El Sadar fue el lugar escogido para esta imagen inspirada en La creación de Adán, en la que los protagonistas fueron Jagoba Arrasate tocando el dedo de Chimy Ávila, con Oier y Roberto Torres como ángeles a sus espaldas.
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