Juan Pedro Cosano: "Los jueces no se equivocan, solo cometen errores"

Jerezano hasta la médula, pero también orgulloso de Cádiz, El abogado y escritor Juan Pedro Cosano quita hierro a la rivalidad que hay entre las dos ciudades más importantes de la provincia gaditana. Su último libro, 'El rey del Perú', cuenta una apasionante historia de guerras y ambiciones.

03.11.2021 | 11:18
Juan Pedro Cosano, abogado y escritor.

Aunque lleva escribiendo muchos años, su llegada al mercado editorial fue consecuencia de un estado de ansiedad provocado por un fallo judicial. Se retiró durante dos meses y surgió la saga de El abogado de los pobres. Le gustó el oficio y de la noche a la mañana se encontró con dos profesiones; una le da de comer, la de abogado, y la otra le llena de satisfacción, la de escribir. En El rey del Perú presenta en sociedad a uno de los tres hermanastros de Francisco Pizarro, Gonzalo, un total desconocido que le cautivó según tuvo noticias de él y le sumergió en un largo proceso documental. Habla con pasión de su ciudad, Jerez, por la que siente un enamoramiento total, y lamenta su declive cuando las bodegas dejaron de ser rentables y el paro se adueñó de uno de los lugares más brillantes en todos los sentidos de Andalucía.

¿Cómo fue El rey del Perú para usted?
Como historia, este ha sido un libro con un proceso muy largo. Es el tercer manuscrito que he hecho sobre la conquista de Perú y me he sentido muy a gusto escribiendo sobre el protagonista, Gonzalo.

El hermano desconocido de Francisco Pizarro.
Más allá de Francisco Pizarro, del que a pesar de que sabemos su nombre también desconocemos muchas cosas, están sus hermanastros por parte de padre: Fernando, Juan y Gonzalo. Ellos tampoco son conocidos, mucho menos que el Pizarro que todos hemos estudiado alguna vez en la lista de los conquistadores. Gonzalo es un personaje muy desconocido, pero con una vida enormemente atractiva.

Las historias que usted cuenta se basan sobre todo en la historia.
Creo que he tocado todos los palos. Mi primera novela fue Hispania. La escribí a mano, cuando no existían los ordenadores, y estaba ambientada en la Cádiz del siglo I A. C. Esta me la autopubliqué. Después llegó la saga de El abogado de pobres, pero no sé si calificarlas como novelas históricas o thrillers judiciales de época.

La serie se desarrolla en el XVIII. 
Sí. En 1752. Considero novela histórica a una ficción enclavada en unos episodios históricos reales. Los libros de El abogado de pobres no están ligados a hechos que hayan sucedido en la realidad. La fuente de oro, sin embargo, transcurre entre los años 20 y 40 del siglo pasado, y aunque cercana en el tiempo, sí que puede considerarse una novela histórica.

¿Inspira mucho vivir en Jerez?
En Jerez sobre todo se vive muy bien. Yo lo comparo mucho con San Sebastián, guardando las distancias. Este, como digo, es un muy buen sitio para vivir, aunque en los meses estivales, con las calores que hay aquí, trabajamos en casa. Nos hemos acostumbrado a las jornadas intensivas de mañana porque no se puede ir a trabajar con 40º de temperatura.

Parece que compatibiliza muy bien sus dos ocupaciones.
Yo digo que tengo dos trabajos. Soy abogado, que es lo que me da de comer, pero lo que me llena de satisfacción es la literatura. Tengo un despacho en Jerez y estoy metido en muchos líos en toda España. Tengo desde el tema de la Gürtel hasta los EREs.

¿Pasa mucha corrupción por su despacho?
Ja, ja, ja€ Por mi despacho pasan clientes. Nosotros solo defendemos a inocentes, y también errores judiciales. Esto es lo que dice un compañero mío en plan jocoso. Los médicos y los abogados estamos muy cerca de las cosas más importante para las personas. En el caso de los médicos es la salud, y en el de los abogados, la libertad. En un despacho de abogados hay de todo. Conoces muchas grandezas y también muchas miserias.

Jerez siempre se ha considerado una ciudad de señoritos.
Jerez tiene el glamour del pasado. Está sufriendo las consecuencias de la monoindustria, de haber dependido exclusivamente del sector del vino, de las bodegas. Cuando en los 80 ese sector se desplomó, hasta el punto de que hoy en día es una economía residual, se convirtió en una ciudad con muchos problemas. Ahora está intentando buscar un rumbo nuevo.

Y parece una ciudad en constante guerra con Cádiz capital.
Eso es una leyenda urbana. Hay tontos en todas partes que dicen bobadas sobre una posible rivalidad, pero es absurdo que dos ciudades hermanas pretendan alejarse. Yo me siento muy bien en Cádiz, tanto que me alegré mucho de que el Cádiz subiera a Primera. Es cierto que hay tontos en Jerez que no se alegraron, y seguro que esto también ocurriría a la inversa. Hay una inmensa mayoría de jerezanos que queremos mucho a Cádiz y también al revés.

La novela negra está de moda y usted la ha apartado para irse por los caminos de la historia.
Me siento más cómodo en el pasado. La novela negra está tan trillada hoy en día, es tan sencilla, tan simple€

Se van a enfadar los escritores de novela negra.
Entiéndeme, hay de todo. Hay novela negra magnífica, hay autores como John Connolly que son una maravilla, pero insisto, me siento más a gusto en épocas pasadas. Posiblemente sea por descubrir cosas que no conozco. La investigación, la documentación que tuve que conseguir para escribir El rey del Perú, me lleva a tener un conocimiento mayor de los hechos. Es un trabajo arduo, pero bellísimo.

¿A qué lugar nos va a llevar en sus siguientes historias?
Al siglo XVII. Estoy escribiendo sobre Carlos II el Hechizado. Es novela histórica, pero tiene mucho de novela negra. El rey Carlos le encarga a su escritor de cámara que investigue la muerte de su esposa, María Luisa de Orleans. Sospechaba que pudo ser envenenada, y hay cientos de páginas escritas sobre esta posibilidad. Ya digo que investigando en el pasado se aprenden muchas cosas.

Su familia trabajó en las bodegas de Domecq. ¿No tuvo tentaciones de introducirse en el mundo del vino?
Mi padre era lo que antes se llamaba representante y se dedicó a vender los vinos de esta bodega. Cuando yo tuve edad para decidir qué quería ser, en los años 80, las bodegas estaban en franco declive. Además, yo era lector de las novelas de Perry Mason y siempre tuve claro que quería ser abogado, aunque en mi familia no hubiera antecedentes. Me metí en el fregado de las togas y llevo ya más de 35 años dedicándome a esto. Me gusta la abogacía.

Aunque haya muchos que dicen que es aburrida.
Te puedo asegurar que no. La abogacía no voy a decir que sea divertida, pero es de todo menos aburrida. Los casos son muy diversos, todos distintos y todos tienen detrás de sí muchas historias humanas.

¿Por qué hay tantos abogados que escriben?
Te devuelvo la pregunta. ¿Por qué hay tantos abogados que se meten en política? Quizá es porque la abogacía es el mar donde desembocan los dos ríos, la literatura y la política. Estamos muy acostumbrados a escribir. Estamos todos los días escribiendo demandas, querellas, contestando€

¿Y en lo que respecta a la política?
Es que estamos acostumbrados a mentir.

¿Cinismo?
Puede ser, pero puede llegar a ser cierto, aunque yo me dedico a la escritura, no a la política.

Quiere decir que no miente. Para usted todos sus clientes son inocentes, supongo.
Podría decir que no admitimos culpables.

¿Tiene mal perder en los juicios?
No, qué va. Confío en la Justicia.

Los jueces también se equivocan.
Entonces confío en que habrá un juez superior que rectifique, aunque a lo largo de mi vida sí que me he visto frustrado por un fallo judicial.

¿No hay fallos injustos?
No los calificaría así. Creo que los jueces no se equivocan, solo cometen errores. La frustración te llega cuando lo que tú consideras un error no lo has podido o no lo has sabido enmendar en instancias superiores. Cuando esto ocurre te queda mal sabor de boca y días de insomnio.

Por eso nace la saga de El abogado de pobres.
Exacto. Yo tuve en junio de 2013 un incidente con la juez Alaya, famosa por el tema de los EREs. Me metió a un cliente en prisión y yo pensé que era injusto. La Audiencia después me dio la razón, pero empecé a no poder respirar. Soy un fumador empedernido, pensaba que era algo malo y me fui al neumólogo, que me dijo: Tienes los pulmones como un infierno, pero nada más. ¿Te ha pasado algo? Le conté lo que sucedía y me dijo que posiblemente era una ansiedad de caballo y mucho estrés. Me recomendó que me recluyera un par de meses. Hice un confinamiento voluntario en 2013 y en dos meses escribí El abogado de pobres. Eso fue lo que me llevo al mundo editorial.

Muchos ciudadanos no tienen una opinión positiva del sector judicial.
Por mucho que haya grillos que canten a la luna, como decía Antonio Machado, la mayoría de la gente entiende que la Justicia es humana, que la desarrollan personas y que algunas veces se equivocan. El común de la ciudadanía pienso que tiene asumido el carácter humano de la Justicia.

Salvo cuando una de esas equivocaciones te afecta, supongo.
Más allá del enfado que sientes cuando pierdes un pleito que pensabas que tenías que haber ganado; más allá de la rebeldía de algunos, que piensan que la culpa es del abogado; más allá de la paranoia de otros, que piensan que el juez es corrupto€ el 90% entiende que la Justicia puede tener errores humanos. En la Justicia hay uno que gana y otro que pierde, los empates no existen. 


PERSONAL
Edad: 61 años.
Lugar de nacimiento: Jerez (Cádiz).
Formación:  Licenciado en Derecho.
Trayectoria: Lleva 35 años como abogado y representa a clientes de todo el Estado. Desde 2013 es un habitual del mercado editorial. Le gusta la historia y prefiere navegar en aguas del pasado. Está preparando una novela que camina entre el género histórico y el thriller de misterio sobre Carlos II el Hechizado. Está centrada en la muerte de su mujer, la reina María Luisa de Orleans. Anteriormente ha publicado El abogado de los pobres, una trilogía que le dio el premio Abogados de novela. Posteriormente escribió La fuente de oro, un libro ambientado en el negocio bodeguero de Jerez entre los años 20 y 40 del siglo XX. Su última publicación es El rey del Perú.
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