La vida salvaje de Beatriz Montañez

Una vida feliz, pero recogida y austera. En el bosque, sin electricidad, conexión wifi, ni agua corriente. La nueva vida rural de Beatriz Montañez (lAmadén, Ciudad Real, 1977) ha sorprendido a muchos e inquietado a otros tantos. A aquellos que no conciben la existencia sin defecar cada mañana sobre mármol frío, o sin un frigorífico de ciudad que almacene fruta, fuet o un par de pizzas Tarradellas. Pero como bien afirma ella, la cuestión es adaptarse y adecuar las reglas: "Me puse una mensualidad muy pequeñita, porque mis necesidades son muy pocas".

05.04.2021 | 09:16
Beatriz Montañez, ante su retiro en el bosque.

Era la reina del access time televisivo. La compañera perfecta para El Gran Wyoming. Uno de los rostros estrella de La Sexta. Pero tras copresentar en Telecinco Hable con ellas (en el año 2014), junto a Sandra Barneda, Natalia Millán, Yolanda Ramos y Alyson Eckmann, desapareció de la pequeña pantalla para siempre. En su emotiva despedida afirmó dudosa que lo dejaba todo para centrarse en su faceta como actriz (aunque las malas lenguas siempre hablaron de una muy mala relación con sus compañeras), pero poco (o nada) hemos sabido de Beatriz Montañez hasta hace dos semanas, cuando en una entrevista en el programa de radio Hoy por hoy dejaba a la audiencia absolutamente anonadada.

Entre otras joyas, la misteriosa periodista ha confesado (casi una década después) los motivos que le llevaron en su día a abandonar la televisión, que no fueron otros que una "etapa de mucha inestabilidad en la que se sintió a punto de explotar". "Ante esta situación opté por relajarme del todo. Lo más importante es parar y conocerse un poco más", exclamaba la pasada semana en directo ante los micrófonos de la Cadena Ser. Y para ejercer dicho ejercicio de introspección, Montañez se instaló en una cabaña en medio del bosque que no tiene, atención, ni electricidad ni agua corriente. Y así continúa: sobrevive gracias a los ahorros que aún guarda de sus años televisivos. Eso sí, no desgrana a cuánto asciende la suma (que en sus tiempos debió de ser acolchada).

"Todo lo que me rodea es muy austero. El primer año que estuve viviendo allí me hice vegana, porque me parecía incoherente estar en la naturaleza, disfrutar de los animales, y luego comérmelos", ha detallado la Beatriz más salvaje. La misma que no se corta un pelo al afirmar que ha llegado a pasar "27 días" sin ducharse (y no ocurre absolutamente nada), que no gasta más de 150 euros mensuales, y que narrará toda esta experiencia en el libro Niadela

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