Rincones perdidos en la memoria

El Puerto de Bilbao, el comercio de los 7 mares

La 'zamacolada' nació por una disputa sobre el puerto de Bilbao, cuyo origen es anterior, incluso, a la fundación de la villa. Ha tenido mil y una vidas y por su situación geográfica se ha convertido en un eficaz eje atlántico

04.07.2021 | 10:38
La actividad del puerto de Bilbao aporta, anualmente, 881,96 millones de euros al PIB que, en términos porcentuales, es el 1,29% del de la Comunidad Autónoma y el 2,55% del de Bizkaia.

ES la suya, una edad indeterminada, habida cuenta que tuvo unos primeros años en cercanías y ha acabado instalándose en la zona exterior, con vistas al mar. No por nada, su fundación se remonta a más de 700 años atrás, aunque por la situación y cualidades de la ubicación no es descartable suponer que pudiera ser utilizado en épocas anteriores. Se detiene esta crónica en el puerto de Bilbao, que tantas vidas ha tenido a lo largo de los siglos. La propia Carta Puebla de Bilbao habla de una edad bien longeva. Escuchémosle al mismísimo Don Diego en sus concesiones: "Sepan por esta carta cuantos la vieran y oyeran, como yo, Diego López de Haro, Señor de Vizcaya, que junto con mi hijo don Lope Díaz y con placer de todos los vizcainos, hago en Bilbao nueva población y villa, que llaman el puerto de Bilbao (...) Que habiendo pagado los derechos del señor no sea retenida ni embargada, en Portugalete ni en toda la ría, ninguna embarcación que entre o salga de Bilbao por razón de pecio (derechos que el señor del puerto de mar exigía de las naves que naufragaban)". El puerto de Bilbao, por tanto, es anterior a 1300, el año en que se fija la fundación de la villa. Ir hacia atrás ya resulta casi un juego de adivinanzas.

Se sabe que los barcos llegaban hasta la iglesia de San Antón, justo a la entrada de las murallas que protegían, y delimitaban, el asentamiento. Era la salida de las mercancías de la meseta castellana y del Valle del Ebro. Siglos después, la riqueza minera descubierta en las tierras que rodean Bilbao obligó a realizar obras para aumentar el calado y así hacer llegar los grandes barcos hasta los cargaderos de mineral. La revolución industrial trajo consigo el establecimiento de empresas siderúrgicas en las márgenes de la ría, empresas que precisaban cargar su producción en grandes buques.

En 1804 el diputado Simón Bernardo Zamácola presentó el proyecto de un puerto alternativo al de la villa de Bilbao, que entonces se situaba a la altura de la iglesia de San Antón y prácticamente monopolizaba el comercio en perjuicio de las poblaciones vecinas (entonces independientes de Bilbao). Este nuevo puerto que proponía Zamácola, llamado puerto de la Paz se situaría en Abando. En las negociaciones con el Gobierno central para hacer realidad el proyecto se planteó como contraprestación la ejecución de un plan de servicio militar que socavaba lo dispuesto en los fueros de Vizcaya en esa materia. Esto dio lugar a una revuelta popular conocida como zamacolada, que provocó y logró que no se crease el controvertido puerto de la Paz.

En 1877 Evaristo de Churruca y Brunet se hizo cargo de las obras de construcción del puerto exterior de Bilbao y de la canalización del río Nervión. En 1887 la Junta de Obras del Puerto realizó la construcción del muelle de hierro en Portugalete, mejorando ostensiblemente el tráfico de buques por la ría. Al abrigo del dique de Santurce y del contra- muelle de Algorta, realizados en 1902, nació el Puerto Exterior, que sería fundamental para el futuro del Puerto de Bilbao. La obra del puerto se terminó en 1904.

Hay una explicación geográfica. En el centro del Golfo de Bizkaia, equidistante de Brest y de Finisterre, el Puerto de Bilbao es una centralidad del Atlántico Europeo, el eje; cosa que le ha permitido convertirse en privilegiado enlace con los principales puertos, especialmente los de América y el Norte de Europa.

Su oferta de servicios marítimos regulares le conecta con 800 puertos de todo el mundo. El puerto de Bilbao opera con mercancías de todo tipo y toda clase de buques. Está abierto y funciona 24 horas al día y todos los días del año, sin problemas de calados o mareas. La influencia del puerto abarca la Península Ibérica y el Sur de Francia, un gran territorio, con epicentro en el área metropolitana de Bilbao, con más de un millón de habitantes.

Por su excelente red de comunicaciones y su oferta de casi 50 servicios semanales de SSS, el puerto de Bilbao garantiza tiempos de entrega y costes competitivos a la alternativa terrestre. Se conoce como Shortsea shipping (SSS) el transporte de mercancías y pasajeros entre puertos de la Unión Europea, o entre éstos y puertos no europeos de países ribereños de los mares Mediterráneo, Negro y Báltico, así como de Noruega e Islandia. La Comisión Europea apuesta resueltamente por el SSS para conseguir un sistema de transporte más sostenible.

Existen datos que explican la influencia del puerto de Bilbao, al menos hasta 2015. El Puerto de Bilbao contribuía por aquel entonces al mantenimiento de 11.496 empleos, lo que representa el 1,30% del total del empleo de la Comunidad Autónoma del País Vasco y el 2,53% del de Bizkaia. Asimismo, su actividad aporta, anualmente, 881,96 millones de euros al PIB, que en términos porcentuales es el 1,29% del de la CAPV y el 2,55% del de Bizkaia.

Estos datos se desprenden de un estudio de análisis de la contribución socio-económica del Puerto de Bilbao, encargado por la Autoridad Portuaria de Bilbao a la consultora Deloitte. En dicho estudio se ha analizado el impacto de cuatro actividades: el transporte de mercancías, las empresas industriales, el tráfico de cruceros y las inversiones. En los último años los efectos del Brexit y la pandemia han dificultado una lectura tan sobresaliente de los números del puerto de Bilbao, pese a lo cual el puerto ha mantenido el pulso, tratando de aferrarse a la tendencia de tiempos anteriores. Ahí están hoy, en la pelea.

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