Presentador de 'El conquistador del Fin del Mundo'

Julian Iantzi: "Cuanto más sufren los concursantes, mayor es la recompensa; sufrir, sufren mucho"

03.01.2021 | 00:54
Julian Iantzi.

Lleva 16 años al frente del reality más extremo de la televisión y no se cansa. Él, de distinta forma que los concursantes, también sufre penurias, pero las disfruta

BilbaoJulian Iantzi se ha convertido en unos de los presentadores más emblemáticos de Euskal Telebista. No pensó aquel 3 de enero de 2002 que el reality que estrenaba ETB-2 iba a acumular tantas temporadas y calar tan hondo en los espectadores de la cadena. La audiencia avala el programa que un día salió en antena y por el que apostó muy fuerte Pello Sarasola, director de programación. Iantzi es un gran conversador, mide las palabras para que no se les escape ningún dato sobre lo que se va a ver a partir del lunes día 11. Falta una semana y muchos son los que esperan para ver a qué pruebas se enfrentan los nuevos concursantes. Él lo tiene claro, hay que sufrir física y mentalmente para poder ondear la ikurriña en la final.

Hoy se cumplen 16 años del estreno de 'El conquistador del Fin del Mundo'. ¿Se imaginaba que este programa iba a durar tanto y que usted iba a ser su presentador?

—Me imagino que nadie se lo imaginaba. Cuando fuimos a la Patagonia y empezamos la grabación, vimos que era una locura y pensé: Uy, ¿más de una temporada? Va a ser complicado. Fue una apuesta arriesgada tanto de la productora como de la cadena, sobre todo del difunto Pello Sarasola. Él vio potencial en este formato y apostó por él.

¿Cuáles eran las dificultades?

—Todas. Un país diferente, trabajadores de aquí y de allí. Era, además, un reality extremo. Dependías también de la audiencia y eso nunca se sabe. Supongo que nadie esperaba que tú y yo estuviéramos hablando sobre este programa dieciséis años después. Mira a nivel del Estado Español, ¿cuántos programas llevan 17 temporadas y con estas audiencias? El conquistador es una joya de la corona junto con el Polonia catalán, el Luar gallego€

Y con permiso de Félix Linares porque 'La noche de' es uno de los programas más veteranos del Estado y el más antiguo de Euskal Telebista.

—Claro, cómo se me había olvidado, pero la producción de su programa es más sencilla, la nuestra es complicada la grabación y la producción.

Él lleva 25 años sin faltar una semana.

—Tienes toda la razón. Lo complicado es mantener al público, y lo conseguimos. Lo de Félix Linares tiene más mérito porque tiene más audiencia lo que él dice que la propia película. Hay que quitarse el sombrero ante él, es un grande de la comunicación. Es todo un crack, un capo de este mundo de la televisión. Se nota que tiene pasión por lo que hace y eso traspasa la pantalla.

Me imagino que tiene anécdotas para escribir un libro.

—Cantidad. Imagínate, diecisiete temporadas en condiciones extremas. Hay de todo, desde las anécdotas que no son amables, hasta las más amables. Recuerdo en la primera temporada a una chica que le dio un jamacuco, que pensábamos que se quedaba allí. La suerte es que siempre llevamos un buen equipo médico. Aquello quedó todo en un susto. Jorge, un concursante, se tiró de cabeza al río Iguazú, se dio contra una duna y se partió una vértebra. Fue también un momento jodido.

¿No le ha pasado nunca nada a usted?

—A mí me ha afectado mucho el frío. Tanto frío como el que he pasado en la Patagonia no lo había pasado nunca. Fíjate, le daba pena hasta a Korta. Ellos estaban en movimiento, pero yo estaba allí quieto parado y me congelaba. Recuerdo una vez, estábamos en una salina, en Puerto Deseado, en el Atlántico, y me entró el frío a través de la cabeza y no podía hablar. No conseguía entrar en calor, era una sensación espantosa. Lo pasé mal, era incapaz de hablar.

Ya, me imagino que Iantzi sin poder hablar lo tiene que pasar muy mal.

—Ja, ja, ja€ Me estás llamando€

Nada. Insinúo que es un gran conversador. ¿Prefiere el calor y los mosquitos y demás insectos del Caribe?

—El calor es muy desagradable, los picotazos ni te cuento. No sé cómo aguantan los concursantes. A nosotros, a los del equipo, también nos pican. Alguna vez he mandado una foto a la mujer y se podían contar cuarenta picotazos en el antebrazo. Duelen cuando te están mordiendo€

¿Mordiendo?

—Sí. Son mordiscos y parece que te están quemando con un cigarro. Luego, te rascas, basta que lo hagas un poquito, da tanto placer que se convierte en adictivo, lo sigues haciendo y te haces la avería. Qué mal. Estás intentando dormir y no puedes porque estás todo el rato rascándote.

¿Ha pensado en alguna ocasión abandonar el concurso y decir esta edición: Me quedo en casa?

—No, eso nunca. Es mes y pico lo que estamos en el lugar que nos toque y sí que son momentos jodidos. Cuando arrancas y llevas tres días, piensas: La madre de Dios, lo que me queda aún.

¿Se hace largo ese tiempo?

—Sí. Al principio crees que no va a terminar nunca y se hace eterno. Pero el objetivo es llegar al ecuador de las grabaciones, a la mitad. Cuando llegas al capítulo doce, ves que empieza la cuesta abajo y la segunda parte se pasa en un pis pas. Hasta que quedan dos o tres días y ya ves la luz. Entonces sí que ha llegado el final del túnel.

Perdone que se lo diga, pero tiene fama de tener mala leche.

—¿Tú crees? Lo voy a preguntar en casa: ¿Tengo mala leche, Arantza? Dice que un poco. Claro, como todo el mundo tengo un pronto. Es cierto que paso de 0 a 100 en dos segundos. Pero es cuando me ponen al límite. Tengo paciencia, aguanto y aguanto, a veces aviso. Quizá salte con la mayor chorrada, pero tengo todo acumulado y entonces ya soy como un miura. En el concurso, estoy también para meter la presión psicológica. Estoy para que los concursantes nos digan lo que quieren decir y también lo que no quieren, para que no escondan la cabeza€ Cuando empieza el concurso sé lo que los directores quieren de mí, no necesito instrucciones. El personaje me tiene abducido.

Vamos, que da un poco miedo.

—Qué dices. No. Es cierto que a veces trabajo con compañeros nuevos en el equipo y se quedan un poco alucinados. Mi papel no es el de otros presentadores. Generalmente, no echan las broncas que echo yo, ni entran al barro como entro yo. Me ven grabando y dicen: joder, que mala hostia tiene este. Pero cuando acaban las grabaciones y te tomas un café con unos y con otros, se dan cuenta y alguno me ha dicho: Sí que es boludo, no tiene tan mala leche. Es que el mal genio, no lo saco siempre, en las grabaciones es trabajo. Tú que me conoces, ¿tengo mal genio?

Déjeme que lo piense. Sin hacer spoiler, ¿qué vamos a ver en la edición que llega el día 11?

—Va a haber sorpresas. Hay una en concreto que os va a sorprender mucho desde el capítulo uno€

¿No me va a adelantar nada?

—No. No hay nada que adelantar. Tendrás que esperar a verlo porque si no, no sería una sorpresa. Y respecto a la dinámica del programa sí que van a ocurrir cosas. Al poco de arrancar la aventura, va a pasar algo que nadie espera, nosotros tampoco. Creo que la gente se va a enganchar.

¿Van mentalizados los concursantes de los malos ratos que van a pasar?

—Hay algunos que sí, pero hay otros que no, que se creen que todo es una broma. Cuando llegamos al lugar de las grabaciones ya se dan cuenta de lo que es este reality y de que fácil no lo vamos a poner.

¿Le es fácil cuando ve al pleno de concursantes quién puede ser el potencial ganador?

—Eso no lo puede ver nadie. Eso es lo bueno de El conquistador, el final es una auténtica sorpresa. Por ponerte un ejemplo, Luisito. Ni él se lo creía. Él comentaba que nunca se esperó estar en la final, quedó tercero. No hacía deporte, no hacía nada de supervivencia, pero en el día a día era un tío de mente abierta y muy fuerte. No ganaba, pero tampoco perdía. Él no pensaba llegar hasta la final y nosotros tampoco. A cada edición va gente de todo tipo. Hay gente que está más centrada en la convivencia, en el show; hay gente que es como una máquina y piensa más en las pruebas. Pero luego te aparece un Luisito o un Asier, que era un tío muy de campo y que no era muy deportista y se plantó prácticamente en la final. Sin embargo, hay concursantes que son máquinas de gimnasio y que se quedan por el camino.

¿Dónde está el truco?

—Tampoco lo sabe nadie. Hay veces que el cuerpo no puede, pero la cabeza sí. Es la cabeza quien tira del cuerpo. No ocurre al revés. Es una experiencia, cuanto más sufren los concursantes, mayor es la recompensa; sufrir, sufren mucho.

"Fue una apuesta arriesgada tanto de la productora como de la cadena, sobre todo de Pello Sarasola"

"Al poco de arrancar esta aventura, va a pasar algo que nadie espera; creo que la gente se va a enganchar"


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