Aunque los molinos de viento son una estampa propia de La Mancha, la provincia de Burgos esconde un secreto que rompe con el paisaje habitual de la zona. En la pedanía de Villaescusa del Butrón, dentro del municipio de Los Altos en la comarca de Las Merindades, se erige un molino de viento cuya silueta sorprende a los visitantes. Según detalla la creadora Bea Campos, "en la provincia burgalesa solo se tiene constancia de la existencia de cuatro molinos de este tipo, y el de Villaescusa es ahora mismo el único que tiene cubierta y aspas". Además, el molino se encuentra a apenas una hora desde Bilbao, una ubicación perfecta para una escapada.
Este estado de conservación se debe a la puesta en valor "impulsada por el alcalde de la pedanía, quien ha rescatado una estructura construida entre los siglos XVIII y XIX". El molino representa un testimonio excepcional de la adaptación de los habitantes de la zona a las carencias de su entorno natural.
La ubicación de este molino en el norte de Burgos responde a una necesidad práctica. Al tratarse de un pueblo sin río ni arroyos cercanos, los vecinos no podían recurrir a los tradicionales molinos hidráulicos para procesar el grano. Ante la necesidad de moler el cereal, se vieron obligados a aprovechar la fuerza del viento, construyendo este edificio en una zona donde el agua no era un recurso para nada accesible.
Un tesoro en Las Merindades
El molino de Villaescusa del Butrón es una rareza geográfica y un punto de interés turístico creciente en la comarca. Su reciente restauración permite contemplar cómo eran estas máquinas en un territorio dominado habitualmente por el verde y los cauces de ríos. Esta construcción se ha convertido en una parada obligatoria dentro de la ruta por Las Merindades.
Las Merindades de Burgos son uno de los territorios más ricos en patrimonio natural e histórico del norte del Estado, destacando enclaves como el impresionante Monumento Natural de Ojo Guareña, uno de los complejos kársticos más grandes de Europa; la espectacular cascada del Salto del Nervión, la más alta de la península ibérica; y el desfiladero de Los Tornos de Tudela, con vistas panorámicas únicas. A nivel arquitectónico sobresalen localidades como Frías, considerada una de las ciudades más pequeñas del Estado con su icónico castillo sobre el peñasco, o Medina de Pomar, con su imponente Alcázar de los Condestables. También merecen atención pueblos con encanto como Espinosa de los Monteros, cuna de los Monteros de Espinosa, o Puentedey, atravesado por un puente natural de roca. En el ámbito natural, el Parque Natural de Montes Obarenes-San Zadornil ofrece rutas de senderismo entre bosques y cañones, mientras que el embalse del Ebro se convierte en un atractivo para actividades acuáticas y observación de aves. Todo ello convierte a las Merindades en un destino donde se combinan paisajes espectaculares, historia medieval y naturaleza salvaje en estado puro.